miércoles, 1 de julio de 2026

 AREA CENTRO 2

Iglesia del Salvador. Hermandad San Cristóbal.

La Hermandad de San Cristóbal constituye una de las corporaciones históricas más singulares vinculadas a la Iglesia Colegial del Divino Salvador. Sus orígenes se remontan al antiguo gremio de los guanteros, establecido en la collación del Salvador, cuyos miembros eligieron como patrono a San Cristóbal y promovieron su culto en el templo. A finales del siglo XVI encargaron al joven Juan Martínez Montañés la realización de una imagen del santo, considerada hoy una de las primeras obras documentadas del gran maestro de la escultura sevillana. El contrato especificaba incluso que la talla debía realizarse ahuecada para facilitar su transporte en las procesiones, prueba de que desde su origen fue concebida para el culto público.

La escultura representa a San Cristóbal cruzando el río con el Niño Jesús sobre sus hombros, episodio que dio origen a su nombre, “el portador de Cristo”. La monumentalidad de la imagen y la fuerza de su composición anuncian ya el extraordinario talento que convertiría a Martínez Montañés en una de las figuras más destacadas del Barroco español.

Durante siglos, San Cristóbal fue invocado como protector frente a la muerte repentina. Un antiguo refrán medieval afirmaba: “Si del gran San Cristóbal hemos visto el retrato, ese día la muerte no ha de darnos mal trato”, motivo por el que su imagen suele situarse cerca de las entradas de muchas iglesias, permitiendo a los fieles encomendarse al santo al comenzar la jornada. Con el desarrollo de los medios de transporte, esta protección se extendió a quienes viajaban por los caminos, convirtiéndolo en patrono de conductores, automovilistas, camioneros, taxistas y transportistas. También fue tradicionalmente invocado contra el panadizo, una dolorosa inflamación de los dedos de la mano, circunstancia que explica aún más su arraigo entre los antiguos guanteros sevillanos.

La hermandad experimentó una revitalización durante las décadas de 1950 y 1960, adaptando su devoción a los nuevos tiempos. Cada festividad de San Cristóbal organizaba una original procesión en la que la imagen recorría las calles sobre una plataforma remolcada por automóviles o motocicletas, acompañada por una larga comitiva de coches y motoristas que se dirigía hasta el Parque de María Luisa. Allí se celebraba una misa al aire libre y la tradicional bendición de vehículos, en una estampa que llegó a convertirse en una de las manifestaciones religiosas más curiosas de la Sevilla de aquella época.

Procesión hasta el parque de María Luisa con el paso tirado por motocicletas y automóviles (ver) (CC BY 3.0)

La actividad de la hermandad cesó hacia 1970, aunque canónicamente no puede considerarse extinguida de manera definitiva, ya que el derecho eclesiástico contempla la posibilidad de su reactivación mientras no haya transcurrido el plazo establecido desde el fallecimiento de sus últimos hermanos. Hoy, la extraordinaria imagen de San Cristóbal continúa presidiendo su retablo en la Iglesia del Salvador como testimonio de la antigua devoción gremial de los guanteros y como una de las obras maestras de la primera etapa artística de Juan Martínez Montañés.

No hay comentarios:

Publicar un comentario