miércoles, 1 de julio de 2026

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Iglesia del Salvador. Hermandad del Amor.

La Hermandad del Amor es una de las corporaciones penitenciales más antiguas, ilustres y representativas de la Semana Santa de Sevilla. Su denominación completa es Primitiva Archicofradía Pontificia y Real Hermandad de Nazarenos de la Sagrada Entrada en Jerusalén, Santísimo Cristo del Amor, Nuestra Señora del Socorro y Santiago Apóstol, y tiene su sede canónica en la Iglesia Colegial del Divino Salvador, desde donde cada Domingo de Ramos realiza una de las estaciones de penitencia más singulares de la ciudad.

Los orígenes de la hermandad se remontan a la segunda mitad del siglo XVI. Por una parte, existía la Hermandad del Amor de Cristo, Nuestra Señora del Socorro y Santiago Apóstol, fundada en 1508 con un marcado carácter asistencial y benéfico, pues su principal misión consistía en socorrer a los presos encarcelados, que seguramente serían muy numerosos en esas fechas en Sevilla, por ser la vía de entrada y salida a las Indias, proporcionándoles ayuda material y espiritual en nombre del amor de Cristo. Esta labor caritativa fue una de las señas de identidad de la corporación y aún hoy permanece simbolizada en los cuatro ángeles situados en las esquinas del paso del Cristo del Amor, cuyas cartelas forman la inscripción “Amor y Socorro a los Encarcelados”. Ya en el siglo XVIII la hermandad repartía miles de comidas entre los reclusos de la Cárcel Real de Sevilla, reflejo del intenso compromiso social que desarrolló durante siglos. Al ser instituida en la iglesia de Santiago el Mayor su titular sería el apóstol Santiago.

Paralelamente existía la Hermandad de la Sagrada Entrada en Jerusalén, creada por el gremio de medidores de la Alhóndiga y establecida inicialmente en un hospital perteneciente a dicho gremio, que probablemente estaba situado en la collación de San Román, en la calle Sol.

En el año 1618, por la reducción de hospitales ordenada por cardenal Rodrigo de Castro Osorio, coinciden ambas hermandades en el convento de Nuestra Señora de Consolación de los Padres Terceros. La estrecha relación entre ellas, unida a la coincidencia de sus estaciones de penitencia en el Miércoles Santo, favoreció su fusión definitiva, acordada el 23 de marzo de 1618. Nacía así una nueva hermandad que reunía la dimensión asistencial del Amor de Cristo con la devoción a la Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.

Con motivo de esta unión, la corporación decidió encargar nuevas imágenes titulares al escultor Juan de Mesa y Velasco. Mediante escritura pública otorgada el 13 de mayo de 1618, el maestro se comprometía a realizar un crucificado y una imagen de la Virgen, ejecutados íntegramente por su propia mano. Ambas esculturas fueron entregadas a la hermandad el 4 de junio de 1620 y pronto despertaron una extraordinaria devoción entre los sevillanos. Desde entonces la corporación comenzó a ser conocida popularmente como la Hermandad del Cristo del Amor, sustituyendo en el lenguaje cotidiano la antigua denominación del Amor de Cristo.

El Santísimo Cristo del Amor (leer mas) constituye una de las grandes obras maestras de Juan de Mesa y una de las cumbres de la escultura barroca española. Su impresionante anatomía, la serenidad de su expresión y la perfecta combinación entre dramatismo y belleza convierten a esta imagen en una referencia imprescindible de la imaginería procesional sevillana. Procesiona sobre un magnífico paso diseñado por Francisco Ruiz Gijón en 1694, enriquecido posteriormente con diversas intervenciones artísticas. A los pies del crucificado destaca la figura de un pelícano alimentando a sus crías con su propia sangre, antiguo símbolo cristiano del sacrificio redentor y del amor infinito de Cristo por la humanidad.

La Virgen del Socorro (leer mas), también atribuida a Juan de Mesa, completa el conjunto devocional de la hermandad. Su elegante belleza, profundamente serena, ha sido objeto de diversas restauraciones a lo largo de los siglos, conservando siempre la esencia concebida por su autor. Procesiona bajo un rico palio de terciopelo rojo y malla bordada en oro, acompañado por un importante conjunto de piezas de orfebrería y bordados que constituyen uno de los patrimonios artísticos más destacados de la Semana Santa sevillana.

La tercera de las imágenes titulares es la Sagrada Entrada en Jerusalén, conocida popularmente como “La Borriquita”. Representa el momento en que Jesucristo entra triunfalmente en la ciudad santa montado sobre un asno mientras el pueblo lo aclama con palmas y ramas de olivo. El conjunto escultórico, iniciado en época barroca y enriquecido con aportaciones posteriores, reúne imágenes atribuidas al círculo de Pedro Roldán junto a otras realizadas por Antonio Castillo Lastrucci, Juan de Astorga, Juan Abascal y Fernando Aguado. La presencia de numerosos niños hebreos en el misterio y el acompañamiento de cientos de niños revestidos de nazarenos convierten esta primera parte de la cofradía en una de las estampas más entrañables del Domingo de Ramos.

La historia de la hermandad está marcada también por numerosos cambios de sede. Tras abandonar la iglesia de Santiago pasó al convento de los Terceros y, posteriormente, a los templos de San Miguel, San Vicente, San Pedro, Santa Catalina y el Dulce Nombre, entre otros, hasta establecerse definitivamente en la Iglesia del Salvador en 1922. Durante la restauración integral de este templo, entre 2003 y 2008, la corporación residió provisionalmente en la iglesia de la Anunciación, desde donde continuó realizando su estación de penitencia.

A comienzos del siglo XIX la hermandad vivió una etapa de especial esplendor gracias al apoyo de la monarquía y de destacados miembros de la nobleza sevillana. El rey Fernando VII le concedió el título de Real en 1820 y, cuatro años más tarde, el papa León XII la distinguió con el título de Archicofradía Pontificia, convirtiéndose en la primera hermandad de penitencia de Sevilla en recibir tan alta dignidad. Por este motivo ostenta con orgullo el calificativo de Primitiva Archicofradía Pontificia.

Uno de los rasgos más característicos de la Hermandad del Amor es su peculiar organización procesional. Desde 1970 realiza dos cortejos diferenciados en una misma jornada. La primera parte corresponde a la Sagrada Entrada en Jerusalén, que abre oficialmente la Semana Santa de Sevilla en la Carrera Oficial durante la tarde del Domingo de Ramos. Horas después procesionan el Santísimo Cristo del Amor y Nuestra Señora del Socorro, acompañados por un segundo cortejo de nazarenos, sin la cruz de guía que ha salido previamente con la “Borriquita”. Esta singular disposición, única en la Semana Santa sevillana, simboliza la unión de dos antiguas hermandades que, pese a compartir una misma corporación, conservan la personalidad y el espíritu propios de sus respectivos orígenes.

En la actualidad, la Hermandad del Amor continúa desarrollando una intensa vida religiosa, formativa y asistencial con una destacada labor de caridad.

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