AREA CENTRO 2
Iglesia del Salvador. Hermandad Nuestra Señora de la Antigua y San Antonio de Padua.
La Hermandad de
Nuestra Señora de la Antigua y San Antonio de Padua constituye una de las
instituciones más singulares vinculadas a la Iglesia Colegial del Divino
Salvador de Sevilla. Aunque su fundación es relativamente reciente, su razón de
ser hunde sus raíces en una de las expresiones más genuinas de la
espiritualidad cristiana: la caridad ejercida de forma discreta y constante.
Desde su nacimiento, la corporación ha dedicado todos sus esfuerzos al
sostenimiento de las comunidades de religiosas de vida contemplativa,
prestándoles ayuda material y difundiendo el conocimiento de su inmenso
patrimonio espiritual, artístico y cultural.
La hermandad
fue fundada en 1946 por iniciativa de Salvador Benítez de la Paz, quien,
profundamente sensibilizado por las dificultades económicas que atravesaban
numerosos conventos de clausura sevillanos tras la Guerra Civil, comenzó años
antes a organizar una red de benefactores integrada por familiares, amigos y
empleados de diversas empresas. Aquel grupo inicial, conocido como Grupo de
Personas Piadosas, fue el germen de la futura hermandad. Su finalidad era
sencilla y profundamente evangélica: socorrer a las religiosas contemplativas,
cuya vida de oración transcurre generalmente alejada de la sociedad, pero que
con frecuencia padecían importantes carencias materiales.
Durante los
primeros años se estudiaron diversas advocaciones para la futura corporación.
Incluso llegó a plantearse que la Virgen de las Aguas, venerada en el Salvador,
fuera su titular. Sin embargo, se optó finalmente por recuperar un antiguo
retablo situado junto a una de las puertas del templo, presidido por un lienzo
de la Virgen de la Antigua (leer
mas).
La devoción a
la Virgen de la Antigua en el Salvador posee, sin embargo, una historia mucho
más antigua. Su origen se encuentra en un retablo callejero situado en la
antigua calle Villegas, donde los sevillanos rendían culto a una pintura de la
Virgen iluminada permanentemente por un farol de aceite. Cuando se realizaron
las transformaciones urbanísticas de la zona, aquel pequeño altar fue
trasladado probablemente al Patio de los Naranjos de la colegiata. Los
inventarios del templo ya mencionan su existencia a comienzos del siglo XVIII,
describiendo un retablo con puertas pintadas de rojo que albergaba el lienzo
mariano. Posteriormente pasó a la sacristía de los canónigos y, en 1726, fue
instalado en el altar de San Miguel.
El lienzo que
hoy recibe culto es una magnífica pintura al óleo atribuida al pintor sevillano
Juan Ruiz Soriano, realizada durante la primera mitad del siglo XVIII. La obra
reproduce la célebre iconografía de la Virgen de la Antigua conservada en la
Catedral de Sevilla, una de las imágenes marianas de mayor antigüedad y
veneración de la ciudad, aunque adaptada al gusto barroco imperante en la
época. Frente al hieratismo medieval del modelo original, Ruiz Soriano ofrece
una interpretación de formas más suaves y delicadas, inspirada en la pintura de
Bartolomé Esteban Murillo. El cuadro fue restaurado por el Instituto Andaluz
del Patrimonio Histórico con motivo de la rehabilitación integral de la Iglesia
del Salvador, recuperando toda su riqueza cromática y artística.
Bajo el lienzo
se encuentra la imagen de San Antonio de Padua, cotitular de la hermandad. La
escultura fue realizada por Manuel Domínguez y bendecida en 1967. El propio
escultor ejecutó también diversos elementos de plata que acompañan a la imagen,
como la corona, las potencias y la tradicional azucena, símbolo de la pureza
del santo franciscano.
Junto a la
ayuda material, la corporación desarrolla una intensa labor de divulgación
destinada a acercar a los sevillanos la riqueza espiritual y artística de los
conventos. Desde 2008 organiza durante la Cuaresma un ciclo de Vía Crucis
celebrados en distintos monasterios de clausura de la ciudad. Asimismo, la
hermandad impulsa publicaciones, conferencias, exposiciones y campañas
solidarias, como la conocida iniciativa “Endulza tu papeleta”, que promueve la
venta de dulces elaborados por las propias monjas para contribuir a su
sostenimiento.
Durante el
cierre de la Iglesia del Salvador por las obras de restauración, entre 2004 y
2008, trasladó temporalmente su sede a la iglesia de San Alberto, donde
continuó desarrollando con normalidad su actividad.
En la
actualidad, la Hermandad de Nuestra Señora de la Antigua y San Antonio de Padua
representa una realidad singular dentro del panorama cofrade sevillano. Alejada
del esplendor de las procesiones penitenciales, centra toda su identidad en el
ejercicio de la caridad y en el servicio a quienes han consagrado su vida a la
oración.
No hay comentarios:
Publicar un comentario