AREA CENTRO 1
Teatro Lope de Vega.
El Teatro Lope de Vega es uno de los grandes templos
escénicos de Sevilla y uno de los edificios más representativos del legado
arquitectónico de la Exposición Iberoamericana de 1929. Situado en la avenida
de María Luisa, frente al parque del mismo nombre y a escasa distancia de la
Plaza de España, su privilegiado emplazamiento lo convierte en uno de los
espacios culturales más bellos de la ciudad. Rodeado por jardines históricos y
edificios monumentales, el teatro constituye una perfecta síntesis entre patrimonio,
arquitectura y actividad artística.
Teatro
Lope de Vega
Su origen está íntimamente ligado a la Exposición
Iberoamericana. En un principio, el arquitecto Aníbal González había proyectado
la construcción de un casino para el recinto expositivo. Sin embargo, cuando Vicente
Traver y Tomás asumió en 1926 la dirección arquitectónica de la muestra tras la
dimisión de Aníbal González, reformuló la idea inicial inspirándose en los
elegantes "teatros-casino" existentes en ciudades europeas como
Baden-Baden, Montecarlo, Niza o Vichy. El resultado fue un innovador complejo
que integraba dos espacios complementarios: el Teatro de la Exposición y el
Casino de la Exposición, concebidos como el gran centro de ocio y
representación de la Sevilla de 1929.
El edificio constituye uno de los mejores ejemplos del
estilo neobarroco andaluz. Vicente Traver proyectó una construcción de gran
monumentalidad en la que la decoración escultórica y pictórica fue realizada
por los artistas Martínez del Cid y Zaragoza. La ornamentación de fachadas e
interiores responde plenamente al gusto historicista propio de la época,
reinterpretando el barroco sevillano con una riqueza decorativa que enlaza con
la tradición artística de la ciudad.
La parte más espectacular del conjunto es el antiguo
Casino de la Exposición, conocido hoy como Gran Salón de Fiestas. Se trata de
un espacio cuadrado organizado en torno a un magnífico salón circular cubierto
por una impresionante cúpula de dieciocho metros de altura. En la actualidad
funciona como vestíbulo principal y acceso de honor al teatro, conservando toda
la elegancia y el esplendor con los que fue concebido para recibir a las
personalidades que acudían a la Exposición Iberoamericana.
El teatro propiamente dicho ocupa una superficie cercana a los 4.600 metros cuadrados y dispone de un aforo para aproximadamente 1.100 espectadores.
Su interior mantiene la disposición clásica de los grandes
teatros europeos, con una amplia caja escénica, patio de butacas, platea,
palcos, anfiteatro y paraíso. Todo ello conforma un espacio de gran belleza y
excelentes condiciones acústicas, pensado desde su origen para albergar
representaciones teatrales, musicales y líricas de primer nivel.
Detalle
del interior
La solemne inauguración tuvo lugar el sábado de Gloria
de 1929, despertando una enorme expectación en la ciudad. La obra elegida fue El corazón ciego, de Gregorio Martínez Sierra,
interpretada por la prestigiosa compañía de Catalina Bárcena. Pocos meses
después, el 11 de octubre, el teatro acogía el estreno de Los
duendes de Sevilla, de los Hermanos Álvarez Quintero, una comedia
especialmente vinculada al espíritu de la ciudad.
Uno de los momentos más destacados de aquel año llegó
el 28 de octubre de 1929 con la visita de los reyes Alfonso XIII y Victoria
Eugenia, quienes asistieron a la representación de la célebre zarzuela El huésped del sevillano. La presencia de la familia
real confirmó la importancia que el Teatro de la Exposición había adquirido
como uno de los principales escenarios culturales de España.
Finalizada la
Exposición Iberoamericana en 1930, el edificio pasó a depender del Ayuntamiento
con el nombre de Teatro de la Exposición. Además de representaciones teatrales
comenzó a albergar proyecciones cinematográficas y numerosos actos culturales.
El 11 de abril de 1936 adoptó oficialmente el nombre de Teatro Municipal Lope
de Vega, denominación con la que sería conocido desde entonces.
Ese mismo año
sufrió uno de los episodios más difíciles de su historia. Un incendio destruyó
parte de la techumbre del edificio, la gran lámpara central y la totalidad de
las butacas. A ello se unía un problema recurrente derivado de su proximidad al
antiguo cauce del Guadalquivir: durante las frecuentes inundaciones que sufría
Sevilla, el agua llegaba a anegar el foso y el contrafoso del escenario,
dificultando el normal funcionamiento del teatro.
Durante la
Guerra Civil el edificio experimentó un nuevo periodo de decadencia. Mientras
el Casino fue adaptado como hospital, el teatro permaneció prácticamente
abandonado, iniciándose un progresivo deterioro de sus instalaciones que se
prolongó durante varias décadas.
En 1977 el
inmueble fue cedido al Ministerio de Cultura, pasando a denominarse Teatro
Nacional Lope de Vega. Sin embargo, pocos años después volvió a ser propiedad
municipal, recuperando definitivamente su vocación como gran teatro de la ciudad.
Entre 1986 y 1987 fue sometido a una profunda restauración dirigida por el
arquitecto Víctor Pérez Escolano, quien devolvió al edificio su esplendor
original adaptándolo al mismo tiempo a las exigencias técnicas de un teatro
contemporáneo.
La reapertura oficial tuvo lugar el 10 de octubre de
1987 con la ceremonia inaugural del Campeonato del Mundo de Ajedrez entre
Anatoli Kárpov y Garri Kaspárov, acompañada por un concierto del guitarrista
Manolo Sanlúcar. Durante varios meses el campeonato convirtió al teatro en el
centro de atención internacional. Poco después comenzaron a sucederse
conciertos de la Orquesta Filarmónica de Londres, espectáculos de jazz,
flamenco, danza y numerosas producciones teatrales.
Uno de los elementos más característicos del interior
es la espectacular lámpara de araña que preside la sala. Procede del
desaparecido Teatro Coliseo España y fue instalada en el Lope de Vega en 1988
tras un cuidadoso proceso de restauración. Con sus aproximadamente seis metros
de altura y cuatro de diámetro, constituye una de las piezas decorativas más
emblemáticas del edificio y fue nuevamente restaurada por el Ayuntamiento en
2015.
Detalle
de la lámpara
En la actualidad, antes de la última restauración, el
Teatro Lope de Vega ha desarrollado una programación estable que abarcaba
prácticamente todas las disciplinas escénicas: teatro clásico y contemporáneo,
danza, ópera, flamenco, jazz, música sinfónica, conciertos y el prestigioso
Festival de Música Antigua de Sevilla, considerado uno de los más importantes
de Europa en su especialidad. Cada temporada ha supera las 180 representaciones
y ha recibido más de 100.000 espectadores, consolidándose como uno de los
principales escenarios culturales de Andalucía y de España.
Además de su
intensa actividad artística, el antiguo Casino de la Exposición ha sido un espacio
de gran vitalidad. Durante la temporada estival sus jardines y terrazas constituyen
un elegante espacio de ocio al aire libre, en un entorno privilegiado, rodeado
por el parque de María Luisa y a pocos pasos de la Plaza de España.
Actualmente, ha estado cerrado por obras desde el verano de 2023, cuando el Ayuntamiento anunció su cierre temporal debido al mal estado de sus instalaciones y reabrirá sus puertas en septiembre de 2026, coincidiendo con la Bienal de Flamenco, pero lo hará sin poder utilizar la grada Paraíso, pues dos informes técnicos han concluido que esta zona del teatro no reúne actualmente las condiciones necesarias de seguridad para acoger público, por lo que la Delegación de Cultura ha decidido mantenerlo cerrado.
El
Teatro Lope de Vega representa hoy mucho más que un edificio histórico. Es el
mejor testimonio de la ambición cultural con la que Sevilla afrontó la
Exposición Iberoamericana de 1929 y uno de los escenarios que mejor han sabido
conjugar la conservación del patrimonio con una intensa programación artística.
Su arquitectura neobarroca, su rica historia y la calidad de los espectáculos
que acoge lo han convertido en un auténtico símbolo de la vida cultural
sevillana y en una referencia imprescindible para comprender la evolución del
teatro y las artes escénicas en la ciudad.



No hay comentarios:
Publicar un comentario