lunes, 7 de septiembre de 2026

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

Repartidor de hielo.

Hubo un tiempo, no tan lejano, en que combatir el calor sevillano exigía ingenio, paciencia y el aprovechamiento de unos recursos muy distintos de los actuales.

En los años cuarenta, cincuenta y primeros sesenta del siglo XX, cuando el frigorífico eléctrico era un artículo excepcional, el hielo constituía uno de los bienes más apreciados durante los interminables veranos en los que el termómetro podía alcanzar y superar con facilidad los 40 grados.

Una de las estampas que permanece en la memoria de muchos sevillanos de aquella generación es la del vendedor de hielo recorriendo las calles con su característico “carro de la nieve”, para repartir en casas, bares, heladerías y otros establecimientos que dependían del hielo para conservar alimentos o preparar y mantener frías sus bebidas y productos.

Desde las fábricas, el transporte hasta los distintos puntos de reparto se realizaba inicialmente mediante carros y, posteriormente, mediante vehículos adaptados para conservar el producto. El aislamiento disponible era muy rudimentario y uno de los materiales fundamentales era el corcho, capaz de retrasar la fusión del hielo durante el trayecto.

Carro de Hielo. (ver) (CC BY 3.0)

Las barras eran voluminosas y pesadas y el repartidor las transportaba sobre el hombro, protegido mediante un trozo de saco o tela gruesa. Era un trabajo duro, especialmente bajo el sol sevillano, que obligaba a manipular continuamente grandes bloques helados que, inevitablemente, comenzaban a derretirse desde el momento en que salían de la fábrica.

Repartidor. (ver) (CC BY 3.0)

La barra de “nieve” se vendía y cortaba en porciones. Una de las medidas habituales para el consumo doméstico era aproximadamente un cuarto de barra.

Corte de la barra de nieve. (ver) (CC BY 3.0)

En los hogares, las antiguas neveras domésticas constituían un elemento esencial de este sistema. No eran todavía los frigoríficos eléctricos que hoy conocemos, sino unos armarios de madera elevados sobre patas y aislados interiormente mediante corcho. En su interior se colocaba un trozo de barra de hielo que proporcionaba el frío necesario para conservar los alimentos. En algunos modelos, el hielo se situaba sobre una estructura metálica o una espiral por la que circulaba el agua destinada al consumo, consiguiendo así mantenerla fresca.

A medida que transcurría el día, el bloque iba perdiendo volumen y convirtiéndose lentamente en agua. Al final de la jornada era necesario retirar el agua del deshielo, renovar el hielo y volver a llenar el depósito destinado al agua de beber. De esta manera, mantener agua fresca y conservar los alimentos durante el verano exigía una tarea cotidiana que hoy resulta difícil de imaginar.

Antigua nevera de madera. (ver) (CC BY 3.0)

La progresiva electrificación y la incorporación de sistemas de refrigeración eléctrica fueron haciendo innecesario el suministro diario de hielo. En los bares, la modernización de las máquinas de refrigeración durante la segunda mitad de los años cincuenta y comienzos de los sesenta supuso un golpe definitivo para el negocio tradicional.

Así desapareció paulatinamente una profesión que durante décadas había formado parte de la vida cotidiana de Sevilla y el oficio del repartidor de hielo nos recuerda hasta qué punto ha cambiado la vida cotidiana en apenas unas generaciones.

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

Estatua de Velázquez.

En la plaza del Duque de la Victoria se levanta uno de los monumentos sevillanos dedicados a la memoria de Diego Velázquez (leer mas), el gran pintor nacido en Sevilla en 1599 y considerado una de las figuras fundamentales de la pintura universal.

La plaza a finales del siglo XIX

La escultura fue inaugurada en 1892. El proyecto fue realizado por el escultor sevillano Antonio Susillo (ver), cuyo trabajo había sido aprobado tres años antes por la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría.

Para concebir la imagen del pintor, Susillo tomó como principal referencia el autorretrato de Velázquez en Las Meninas, una elección especialmente significativa, pues aquella representación constituye una de las imágenes más célebres que se conservan del artista.

Monumento a Velázquez

Velázquez aparece representado de pie, con la indumentaria propia de un pintor de la corte del siglo XVII. En la mano derecha sostiene el pincel, mientras que en la izquierda lleva la paleta, atributos que identifican inequívocamente su profesión. Tras él se dispone una banqueta de inspiración barroca, elemento que contribuye a reforzar la ambientación histórica de la escultura y establece una relación visual con el universo representado por el propio Velázquez en Las Meninas. Susillo no pretendió únicamente reproducir los rasgos físicos del artista, sino evocar su condición de pintor en pleno ejercicio de su oficio.

Detalles del monumento a Velázquez

Detalles del monumento a Velázquez
Detalles del monumento a Velázquez
Detalles del monumento a Velázquez

La estatua fue fundida en bronce en los talleres sevillanos de Ojeda y se colocó sobre un pedestal diseñado por el arquitecto municipal Juan Talavera (ver). El pedestal, realizado en piedra blanca, presenta planta cuadrada con las esquinas ochavadas. En ellas se disponen pilastras rematadas por capiteles de orden compuesto, dentro de un lenguaje de inspiración neoclásica que contrasta deliberadamente con el carácter barroquizante de algunos detalles de la figura.

La instalación del monumento supuso la sustitución de una fuente que anteriormente ocupaba este espacio de la plaza del Duque. La fuente formaba parte de la remodelación emprendida en 1828 por el asistente José Manuel de Arjona y el arquitecto mayor Melchor Cano, que transformaron la antigua plaza en un paseo de salón, siguiendo el modelo de las grandes plazas ajardinadas de la época. En el centro se conservó una fuente central anterior de cuatro caños, asociada a un obelisco o elemento piramidal, que fue desmontada en 1888 para instalar el monumento a Velázquez.

 ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

Puerta Oriental del Ayuntamiento de Sevilla.

La puerta oriental, abierta hacia la plaza de San Francisco, constituye un ejemplo del carácter simbólico de la decoración. 

En ella aparecen enfrentados el escudo imperial y las armas de Sevilla, mientras que en la parte inferior se dispusieron dos cartelas en texto latino.

Puerta hacia la plaza de San Francisco

Escudo imperial

Escudo de armas de Sevilla

De las cartelas, una se corresponde al comienzo del Salmo 14 (13 según la numeración de algunas tradiciones).

DOMINE, QUIS HABITABIT IN TABERNACULO TUO? AUT QUIS REQUIESCET IN MONTE SANCTO TUO? QUI INGREDITUR SINE MACULA ET OPERATUR IUSTITIAM, QUI LOQUITUR VERITATEM IN CORDE SUO, QUI NON EGIT DOLUM IN LINGUA SUA, QUI NON FECIT PROXIMO SUO MALUM ET OPPROBRIUM NON ACCEPIT ADVERSUS PROXIMUM SUUM.

“Señor, quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién descansará en tu monte santo? El que camina sin mancha y obra con justicia; el que habla la verdad en su corazón; el que no ha cometido engaño con su lengua; el que no hace mal a su prójimo ni acepta el oprobio contra él.”

Es un texto de carácter moral: establece las cualidades que debe reunir quien es digno de acercarse a Dios. La “habitación en el tabernáculo” y el “monte santo” son expresiones simbólicas de la presencia divina, mientras que la respuesta del salmo insiste en la integridad de la conducta: vivir justamente, hablar con sinceridad, no calumniar ni perjudicar al prójimo.

La inscripción de la segunda tabla continúa el texto del Salmo que aparece en la imagen anterior. Se trata del Salmo 14 de la Vulgata (Salmo 15 en la numeración hebrea), y recoge la parte final, dedicada a las virtudes que debe poseer quien desea vivir en presencia de Dios.

ADVERSUS PROXIMOS SUOS AD NIHILUM DEDUCTUS EST IN CONSPECTU EIUS MALIGNUS, TIMENS AUTEM DOMINUM GLORIFICAT, QUI IURAT PROXIMO SUO ET NON DECIPIT, QUI PECUNIAM SUAM NON DEDIT AD USURAM ET MUNERA SUPER INNOCENTEM NON ACCEPIT. QUI FACIT HAEC NON MOVEBITUR IN AETERNUM.


La traducción al español sería:

"Contra sus prójimos no ha obrado mal. El malvado es tenido por nada ante sus ojos, pero honra a los que temen al Señor. El que hace un juramento a su prójimo y no lo defrauda; el que no presta su dinero con usura ni acepta regalos contra el inocente. Quien hace estas cosas no será conmovido jamás".

Resulta especialmente interesante que el texto esté tallado en una cartela de madera ornamentada con roleos, paños y una cabeza de león con argolla. La combinación entre la inscripción y la decoración convierte el conjunto en una pieza de carácter moralizante: la belleza ornamental sirve de marco a una enseñanza religiosa sobre la conducta que debe observar el cristiano para alcanzar la vida eterna. 

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

Puerta del Apeadero del Ayuntamiento de Sevilla.

La puerta del apeadero, situada al lado del Arquillo, da acceso a la antigua entrada de la Sala capitular Baja, y presenta relieves de carácter moral y religioso.

Puerta del apeadero

En su zona superior aparecen dos soldados asociados a las columnas de Hércules. 

Dos soldados asociados a las columnas de Hércules

Dos soldados asociados a las columnas de Hércules

En la parte intermedia, se muestran inscripciones latinas tomadas de distintos pasajes bíblicos, concretamente del libro de la Sabiduría y de Ezequiel.

Una de ellas es una adaptación de un pasaje del capítulo 6 del Libro de la Sabiduría (Sabiduría 6, 1-6), dirigido a jueces y gobernantes, donde se advierte a quienes ejercen el poder que su autoridad está sometida al juicio divino.

Primera inscripción latina: IUDICES TERRAE, QUI NON CUSTODISTIS LEGEM IUSTITIAE, NEQUE RECTE IUDICASTIS, DURISSIMUM IUDICIUM APPAREBIT VOBIS.

“Jueces de la tierra, que no habéis observado la ley de la justicia ni habéis juzgado con rectitud, compareceréis ante un juicio severísimo”.

El texto tiene un claro sentido de advertencia moral: quienes ejercen la función de juzgar tienen una responsabilidad especial. Si no respetan la ley y no administran justicia con rectitud, ellos mismos quedarán sometidos a un juicio más riguroso.

La segunda tabla recoge, con abreviaturas, el pasaje de Ezequiel 45, 9-10, dirigido expresamente a los “príncipes de Israel justo.”

 

Segunda inscripción latina: PRINCIPES IIQVITATES ET RAPINA INTERMITITTE ET IVDICIV ET IVSTICA FACITE SIT STATERA VRA IVSTA ET DEVUS IVSTVS ERIT VOBIS DICENS DOMINUS

“Príncipes, abandonad las iniquidades y las rapiñas, y practicad el juicio y la justicia; sea justa vuestra balanza, y Dios será justo con vosotros, diciendo: “El Señor…””

Es una exhortación dirigida a los “príncipes”, es decir, a quienes ejercen el poder y la autoridad. Les exige abandonar la injusticia, la violencia y la rapacidad y ejercer correctamente sus responsabilidades.

En la parte inferior de la puerta destacan igualmente dos relieves alegóricos.

En uno de ellos se muestra un interesante relieve plateresco en el que dos figuras masculinas, a modo de tenantes, flanquean una fuente o recipiente del que emerge una profusa decoración vegetal y frutal. Sobre la composición destaca una cabeza de león, símbolo tradicional de fuerza, autoridad y vigilancia. El conjunto parece desarrollar una alegoría de la abundancia y prosperidad, asociada al buen gobierno de la ciudad, dentro del complejo programa iconográfico renacentista de la Casa Consistorial.

Parte inferior de la puerta

En el otro relieve se distinguen dos figuras femeninas semidesnudas de inspiración clásica, vestidas con largos paños, que sostienen una amplia tela que enmarca una cabeza masculina de rasgos fantásticos, de cuya boca parten los extremos de la tela. En la zona inferior aparecen frutos, hojas, conchas y otros motivos vegetales. Aunque no se conoce una identificación iconográfica precisa de la composición, su repertorio permite interpretarla, igualmente,  como una alegoría de la abundancia y la prosperidad, integrada en el discurso simbólico del edificio sobre las virtudes del buen gobierno, la armonía y la justicia. 

Parte inferior de la puerta

Así, todo este repertorio pretendía recordar a quienes accedían al espacio municipal la responsabilidad, la justicia y la rectitud que debían presidir el ejercicio del poder y recuerda que su poder no es absoluto y que deben ejercerlo con justicia, rectitud y responsabilidad.