RUTAS POR SEVILLA: Ruta de la Tauromaquia
Plaza de toros Monumental.
La desaparecida Plaza de Toros Monumental de Sevilla
constituye uno de los episodios más singulares y controvertidos de la historia
taurina de la ciudad. Concebida como un moderno coso capaz de rivalizar con la
centenaria Real Maestranza, su existencia fue tan breve como intensa.
Inaugurada el 6 de junio de 1918, cerró sus puertas apenas tres años después y
terminó siendo demolida en 1930. Sin embargo, su historia ha permanecido viva
como símbolo de la ambición de Joselito el Gallo, uno de los toreros más importantes
de todos los tiempos, que soñó con transformar el mundo del toreo y hacerlo más
accesible para el gran público.
Plaza
de Toros Monumental de Sevilla. (Ver) (CC BY 3.0)
A comienzos
del siglo XX, Sevilla vivía una auténtica edad de oro del toreo. La rivalidad
entre José Gómez Ortega, Joselito el Gallo, y Juan Belmonte trascendía los
ruedos y dividía a la afición. Mientras Belmonte mantenía una estrecha relación
con la empresa de la Real Maestranza, Joselito entendía que era necesario crear
una plaza moderna que rompiera el monopolio existente, aumentara la oferta de
festejos y permitiera reducir el precio de las entradas para que la fiesta
pudiera ser disfrutada por un mayor número de aficionados.
Con este objetivo nació la Plaza Monumental de Sevilla.
El proyecto fue encargado a los arquitectos José Espiau y Muñoz y Francisco
Urcola Lazcanotegui, quienes levantaron entre 1915 y 1918 un edificio de estilo
neoclásico que destacaba por sus enormes dimensiones y por las innovaciones
introducidas en su diseño. Situada frente a la antigua Huerta del Rey, en la
entonces calle Monte Rey —actual avenida de Eduardo Dato, junto a la
confluencia con la avenida de la Buhaira—, ocupaba un amplio espacio en el entorno
de la Huerta del Pilar y el barrio de San Bernardo, una zona que por entonces
comenzaba su expansión urbana.
Con capacidad para 23.055 espectadores, la Monumental
superaba en unas diez mil localidades a la Real Maestranza, convirtiéndose en
una de las plazas de toros más grandes de España. Su ruedo alcanzaba los 60
metros de diámetro y disponía de cuatro corrales, una corraleta de apartado y
doce chiqueros. Además, incorporaba soluciones arquitectónicas muy avanzadas
para la época, como amplios asientos, cómodos accesos y numerosos vomitorios
que facilitaban el rápido desalojo del público al finalizar los espectáculos.
Plaza
de Toros Monumental de Sevilla. (Ver) (CC BY 3.0)
La construcción no estuvo exenta de dificultades.
Durante las pruebas de carga realizadas para comprobar la resistencia de la
estructura se aplicó un peso aproximado de 500 kilogramos por metro cuadrado,
una exigencia que provocó la aparición de grietas en el hormigón e incluso el
derrumbe parcial de algunas gradas. Estos incidentes retrasaron varios meses la
inauguración y alimentaron una intensa polémica. Los partidarios de Joselito
sostuvieron que las pruebas habían sido excesivamente severas y que respondían
a la influencia de los sectores vinculados a la Real Maestranza, interesados en
dificultar la apertura de un coso que suponía una competencia directa.
Plaza
de Toros Monumental de Sevilla. (Ver) (CC BY 3.0)
La construcción
no estuvo exenta de dificultades. Durante las pruebas de carga realizadas para
comprobar la resistencia de la estructura se aplicó un peso aproximado de 500
kilogramos por metro cuadrado, una exigencia que provocó la aparición de
grietas en el hormigón e incluso el derrumbe parcial de algunas gradas. Estos
incidentes retrasaron varios meses la inauguración y alimentaron una intensa
polémica. Los partidarios de Joselito sostuvieron que las pruebas habían sido
excesivamente severas y que respondían a la influencia de los sectores
vinculados a la Real Maestranza, interesados en dificultar la apertura de un
coso que suponía una competencia directa.
Finalmente,
la plaza abrió sus puertas el 6 de junio de 1918 con una corrida histórica en
la que actuaron Joselito, Curro Posada y Diego Mazquiarán "Fortuna",
lidiando toros de Juan Contreras. La expectación fue extraordinaria y cerca de
veinte mil espectadores llenaron prácticamente los tendidos para asistir al nacimiento
de la gran apuesta taurina de Joselito.
La Monumental no solo acogió festejos taurinos. Como
sucedía con otros grandes recintos de la época, también fue escenario de actos
multitudinarios. Uno de los más trágicos tuvo lugar el 16 de marzo de 1919,
cuando durante un mitin republicano se produjeron graves incidentes que
ocasionaron la muerte de dos personas.
Plaza
de Toros Monumental de Sevilla. (Ver) (CC BY 3.0)
En 1920 la gestión de la plaza pasó a manos de La
Taurina Sevillana, la misma empresa que administraba la Real Maestranza. Se
intentó entonces compatibilizar ambos cosos repartiendo los festejos de la
Feria de Abril entre las dos plazas. Sin embargo, el proyecto había perdido a
su principal impulsor. La muerte de Joselito en Talavera de la Reina el 16 de
mayo de 1920 supuso un golpe irreparable para la Monumental. Sin su liderazgo y
con las dudas que seguían existiendo sobre la seguridad del edificio, el
Gobierno Civil ordenó su cierre definitivo en 1921.
Durante años permaneció abandonada mientras continuaban
los litigios entre la empresa explotadora y la propiedad. Finalmente, el
derribo comenzó el 9 de abril de 1930, desapareciendo uno de los edificios más
ambiciosos que había conocido la Sevilla de comienzos del siglo XX.
La historia de la Monumental ha estado rodeada durante
décadas por el debate sobre las verdaderas causas de su clausura.
Tradicionalmente se atribuyó el cierre a los problemas estructurales detectados
durante su construcción. Sin embargo, investigaciones recientes sostienen que
aquellos defectos pudieron haber sido exagerados o incluso utilizados como
argumento para impedir la consolidación de un recinto que amenazaba el
predominio económico de la Real Maestranza. La publicación en 2018 del libro Plaza de
Toros Monumental de Sevilla. La dignidad de un proyecto reabrió
este debate al defender que el edificio reunía condiciones suficientes para
haber continuado en funcionamiento.
Aunque la plaza
desapareció hace casi un siglo, su influencia trascendió el tiempo. Los planos
utilizados para su construcción sirvieron como base para levantar la actual
Plaza de Toros de Pamplona, inaugurada en 1922, lo que demuestra el interés que
despertó su concepción arquitectónica.
Hoy
apenas quedan vestigios físicos de aquel gigantesco coso. En la esquina de la
avenida de Eduardo Dato con la calle Diego Angulo Íñiguez se conserva una
antigua puerta exterior, actualmente tapiada e integrada en un aparcamiento al
aire libre. Sobre ella se colocó en 2012 un panel cerámico realizado por
CEFOARTE en homenaje a Joselito, con la inscripción: “Aquí estuvo la Monumental
de Sevilla (1918-1921), impulsada por Joselito el Gallo, Rey de los Toreros”.
Muy cerca también una calle lleva el nombre de Monumental de Sevilla y un
establecimiento hostelero recuerda en su decoración, mediante fotografías y
antiguos carteles taurinos, la memoria de aquella plaza desaparecida.
Imagen de la única
puerta exterior (tapiada) que queda actualmente de la plaza de toros
Monumental
Panel cerámico
Más de un siglo después de su inauguración, la Monumental continúa despertando la curiosidad de historiadores y aficionados. Su recuerdo simboliza un ambicioso intento de modernizar la tauromaquia sevillana, democratizar el acceso a los espectáculos taurinos y desafiar el monopolio de una institución tan arraigada como la Real Maestranza. Aunque su vida fue efímera, la Plaza Monumental ocupa un lugar destacado en la memoria histórica de Sevilla como el gran sueño de Joselito el Gallo, un proyecto adelantado a su tiempo cuya huella aún permanece en la ciudad.






No hay comentarios:
Publicar un comentario