jueves, 2 de julio de 2026

AREA CENTRO 2

Calle Compañía.

Antes de recibir su nombre actual, esta vía fue conocida por distintas denominaciones relacionadas con su situación a espaldas de la antigua Casa Profesa de la Compañía de Jesús, uno de los conjuntos religiosos más importantes de la Sevilla moderna. Desde finales del siglo XVI aparece citada en documentos y planos como Segunda de la Compañía, Compañía Chica, Detrás de la Compañía o Espaldas de la Compañía, nombres que reflejaban su carácter secundario y de servicio respecto al gran edificio jesuita. No sería hasta 1845 cuando el Ayuntamiento oficializó el nombre de calle Compañía, que ha conservado hasta la actualidad. En el plano elaborado por Sartorius en 1848 figura, probablemente por un error de rotulación, con el nombre de Ballestilla, mientras que algunos autores del siglo XIX, como Álvarez-Benavides, señalaron que en épocas anteriores también fue conocida como Tajador Mal Lavado.

La calle une hoy la plaza de la Encarnación con la calle Goyeneta, recorriendo la parte posterior del antiguo colegio e iglesia de la Anunciación. Su trazado responde al urbanismo medieval sevillano, caracterizado por calles estrechas y sinuosas. A pesar de las reformas urbanísticas acometidas entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, especialmente los proyectos de alineación de 1881 y de 1912-1914, todavía conserva parte de su primitiva fisonomía. El más llamativo de sus rasgos es el ángulo recto que forma junto a la plaza de la Encarnación, así como los pequeños entrantes y salientes de sus fachadas, vestigios de un parcelario muy antiguo que apenas ha sido alterado.

Ya en 1839 el historiador Félix González de León la describía como una calle "angosta, con tres o cuatro vueltas" y escasamente cuidada, impresión que durante mucho tiempo compartieron numerosos cronistas. Su condición de vía trasera, alejada de los grandes itinerarios comerciales y procesionales de la ciudad, hizo que durante siglos presentara un aspecto humilde y poco transitado. Existen referencias al deterioro de su empedrado desde mediados del siglo XIX, prueba de la antigüedad de su pavimento, y aún hoy conserva algunos elementos tradicionales del viario sevillano, como un guardacantón situado en la esquina del inmueble número 1, destinado a proteger las esquinas de los edificios del roce de carros y carruajes.

Guardacantón en la esquina de Compañía con Goyeneta

Uno de los lados de la calle está ocupado íntegramente por la fachada posterior de la iglesia de la Anunciación y por el lateral de la actual Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla, edificio que ocupa las dependencias del antiguo colegio jesuita. En el lado opuesto se alinean viviendas de dos a cuatro plantas, muchas de ellas levantadas entre los siglos XIX y XX, que conservan el carácter residencial tradicional de la zona.

A diferencia de otras calles del centro histórico, Compañía nunca destacó por su intensa actividad comercial ni por un elevado tránsito de peatones. Su reducido tamaño y su condición de vía secundaria han hecho que mantenga un ambiente tranquilo, utilizado principalmente por los residentes y por quienes acceden a los edificios cercanos.

Sin embargo, durante buena parte del siglo XIX la calle alcanzó cierta notoriedad por la presencia de varias casas de prostitución. La proximidad del antiguo edificio universitario provocó numerosas quejas en la prensa de la época, que consideraba perjudicial la convivencia de estos establecimientos con los estudiantes. Un artículo publicado en La Andalucía el 25 de agosto de 1860 afirmaba que el rector había realizado gestiones para impedir que aquellas mujeres residieran en la calle, al entender que suponían un foco de escándalo y una influencia negativa para la juventud. Este episodio constituye un reflejo de las preocupaciones morales de la sociedad sevillana decimonónica y aporta un interesante testimonio sobre la vida cotidiana en el entorno universitario de la ciudad.

En la actualidad, la calle Compañía sigue siendo una vía discreta, de escasa longitud y alejada del bullicio de las principales arterias comerciales, aunque posee un notable interés histórico por conservar la memoria de la presencia de la Compañía de Jesús en Sevilla y por mantener, en buena medida, la estructura urbana heredada de la ciudad de los siglos XVI y XVII.

Año 1925. Vista de la calle Compañía. Un señor con su borrico, vendiendo a quienes están en el balcón o a alguien tras la rejas el famoso "Pan de Alcalá".(CC BY 3.0)

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