AREA CENTRO 2
Calle Compañía.
Antes de recibir su nombre actual, esta
vía fue conocida por distintas denominaciones relacionadas con su situación a
espaldas de la antigua Casa Profesa de la Compañía de Jesús, uno de los
conjuntos religiosos más importantes de la Sevilla moderna. Desde finales del
siglo XVI aparece citada en documentos y planos como Segunda de la Compañía,
Compañía Chica, Detrás de la Compañía o Espaldas de la Compañía, nombres que
reflejaban su carácter secundario y de servicio respecto al gran edificio
jesuita. No sería hasta 1845 cuando el Ayuntamiento oficializó el nombre de
calle Compañía, que ha conservado hasta la actualidad. En el plano elaborado
por Sartorius en 1848 figura, probablemente por un error de rotulación, con el
nombre de Ballestilla, mientras que algunos autores del siglo XIX, como
Álvarez-Benavides, señalaron que en épocas anteriores también fue conocida como
Tajador Mal Lavado.
La calle une hoy la plaza de la
Encarnación con la calle Goyeneta, recorriendo la parte posterior del antiguo
colegio e iglesia de la Anunciación. Su trazado responde al urbanismo medieval
sevillano, caracterizado por calles estrechas y sinuosas. A pesar de las
reformas urbanísticas acometidas entre finales del siglo XIX y comienzos del
XX, especialmente los proyectos de alineación de 1881 y de 1912-1914, todavía
conserva parte de su primitiva fisonomía. El más llamativo de sus rasgos es el
ángulo recto que forma junto a la plaza de la Encarnación, así como los
pequeños entrantes y salientes de sus fachadas, vestigios de un parcelario muy
antiguo que apenas ha sido alterado.
Ya en 1839 el historiador Félix
González de León la describía como una calle "angosta, con tres o cuatro
vueltas" y escasamente cuidada, impresión que durante mucho tiempo
compartieron numerosos cronistas. Su condición de vía trasera, alejada de los
grandes itinerarios comerciales y procesionales de la ciudad, hizo que durante
siglos presentara un aspecto humilde y poco transitado. Existen referencias al
deterioro de su empedrado desde mediados del siglo XIX, prueba de la antigüedad
de su pavimento, y aún hoy conserva algunos elementos tradicionales del viario
sevillano, como un guardacantón situado en la esquina del inmueble número 1,
destinado a proteger las esquinas de los edificios del roce de carros y carruajes.
Guardacantón en la esquina de Compañía con Goyeneta
Uno de los lados de la calle está
ocupado íntegramente por la fachada posterior de la iglesia de la Anunciación y
por el lateral de la actual Facultad de Bellas Artes de la Universidad de
Sevilla, edificio que ocupa las dependencias del antiguo colegio jesuita. En el
lado opuesto se alinean viviendas de dos a cuatro plantas, muchas de ellas
levantadas entre los siglos XIX y XX, que conservan el carácter residencial
tradicional de la zona.
A diferencia de otras calles del centro
histórico, Compañía nunca destacó por su intensa actividad comercial ni por un
elevado tránsito de peatones. Su reducido tamaño y su condición de vía
secundaria han hecho que mantenga un ambiente tranquilo, utilizado
principalmente por los residentes y por quienes acceden a los edificios
cercanos.
Sin embargo, durante buena parte del
siglo XIX la calle alcanzó cierta notoriedad por la presencia de varias casas
de prostitución. La proximidad del antiguo edificio universitario provocó
numerosas quejas en la prensa de la época, que consideraba perjudicial la
convivencia de estos establecimientos con los estudiantes. Un artículo
publicado en La Andalucía el 25 de agosto de
1860 afirmaba que el rector había realizado gestiones para impedir que aquellas
mujeres residieran en la calle, al entender que suponían un foco de escándalo y
una influencia negativa para la juventud. Este episodio constituye un reflejo
de las preocupaciones morales de la sociedad sevillana decimonónica y aporta un
interesante testimonio sobre la vida cotidiana en el entorno universitario de
la ciudad.
En la actualidad, la calle Compañía
sigue siendo una vía discreta, de escasa longitud y alejada del bullicio de las
principales arterias comerciales, aunque posee un notable interés histórico por
conservar la memoria de la presencia de la Compañía de Jesús en Sevilla y por
mantener, en buena medida, la estructura urbana heredada de la ciudad de los
siglos XVI y XVII.
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