jueves, 2 de julio de 2026

AREA CENTRO 2

Calle Goyeneta.

La calle Goyeneta es una de las vías con mayor personalidad del casco histórico de Sevilla. Su trazado irregular y quebrado, fruto de la evolución espontánea del urbanismo medieval, conserva el carácter de calle secundaria que ha desempeñado durante siglos, aunque su historia refleja algunos de los episodios más significativos de la evolución de la ciudad.

Esquina de Goyeneta con Puente y Pellón

Las primeras referencias documentales a esta vía se remontan a finales del siglo XV, cuando era conocida como calle del Tajador Mal Lavado, denominación que probablemente hacía referencia a algún establecimiento o actividad artesanal relacionada con el curtido o tratamiento de pieles. Algunos autores también la identifican en esa época con los nombres de Almona Vieja o Almona del Jabón, aludiendo a la existencia de instalaciones destinadas a la fabricación de jabón, una de las industrias tradicionales de la Sevilla bajomedieval.

A partir de la segunda mitad del siglo XVI, tras el establecimiento de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús en la cercana calle Compañía, la vía comenzó a conocerse popularmente como calle de la Sopa. El origen de este curioso nombre se encontraba en una puerta secundaria del edificio jesuita que se abría hacia esta calle. Desde ella se repartía diariamente sopa y otros alimentos a los más necesitados, convirtiéndose este lugar en uno de los principales centros de asistencia benéfica de la ciudad. Durante muchos años, la calle estuvo asociada a esta labor caritativa desarrollada por los jesuitas.

Lateral de la Iglesia de la Anunciación

Vista de la cúpula de la Iglesia ce la Anunciación

La denominación actual fue acordada por el Ayuntamiento en 1864 para rendir homenaje a Joaquín Goyeneta y Jacobs, destacado miembro de la administración municipal sevillana. Goyeneta desempeñó el cargo de procurador mayor de Sevilla y tuvo un papel decisivo durante la ocupación francesa, negociando la capitulación de la ciudad ante las tropas napoleónicas el 1 de febrero de 1810. Obligado por el rey José Bonaparte, ejerció como corregidor de Sevilla entre 1810 y 1812, cargo que aceptó bajo la amenaza de ser expulsado de España y de sufrir la confiscación de sus bienes. Durante aquellos años se emprendieron importantes reformas urbanísticas, entre ellas la demolición del convento de la Encarnación para construir el Mercado de Abastos de la Encarnación, así como la desaparición de las antiguas parroquias de Santa Cruz y de la Magdalena para crear nuevos espacios públicos. Tras la restauración de Fernando VII, volvió a ocupar responsabilidades municipales como asistente interino entre 1814 y 1816.

No obstante, algunos documentos municipales del siglo XIX justifican el cambio de nombre en memoria de Manuel de Goyeneta, personaje conocido por su profunda religiosidad y por los servicios prestados a la ciudad en momentos especialmente difíciles. Esta circunstancia ha dado lugar a distintas interpretaciones históricas sobre el verdadero origen del nombre de la calle.

La calle presenta dos tramos claramente diferenciados. El primero, algo más ancho, forma un ligero quiebro y crea un pequeño ensanche en la confluencia con las calles Compañía y Buiza y Mensaque. El segundo tramo se estrecha notablemente y conserva el aspecto sinuoso característico del entramado urbano medieval. Durante los siglos XVI y XVII fueron frecuentes las quejas por la acumulación de escombros y suciedad, agravada en ocasiones porque algunos accesos permanecían cerrados. Existen noticias de su empedrado desde finales del siglo XVII y de posteriores obras de adoquinado realizadas en 1876 y entre 1913 y 1915.

Tradicionalmente ha sido una calle sin apenas tráfico rodado y con escasas aceras, conservando todavía algunos antiguos guardacantones o salvarruedas de piedra y hierro colocados para proteger las esquinas de las viviendas del paso de carros y carruajes. 

Guardacantones o salvarruedas entre Goyeneta y Compañía

Guardacantones o salvarruedas entre Goyeneta y Cuna

El caserío está formado principalmente por edificios tradicionales de dos y tres plantas, muchos de ellos levantados entre los siglos XVIII y XIX. Aunque algunos inmuebles han sido rehabilitados en las últimas décadas, otros conservan el aspecto propio de una calle que durante mucho tiempo estuvo vinculada a almacenes y pequeños comercios del entorno de las calles Sierpes, Puente y Pellón y la plaza de la Encarnación. Buena parte de la acera de los números pares corresponde a la parte trasera del edificio que hoy ocupa la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla, antiguo colegio jesuita.

Entre sus inmuebles más interesantes sobresale la casa número 15, una antigua casa-palacio del siglo XVIII que, tras diversos usos como almacén, constituye uno de los mejores ejemplos de la arquitectura residencial que aún sobrevive en la calle. También son dignos de mención algunos azulejos comerciales conservados en determinadas fachadas, testimonio del intenso movimiento mercantil que caracterizó esta zona durante buena parte del siglo XX.

Casa número 15

Detalle de la casa número 15

Casa numero 11

Detalle de la casa numero 11

La historia social de la calle también experimentó importantes cambios. Tras haber sido durante siglos una vía asociada a la beneficencia de los jesuitas, pasó a convertirse en una de las entradas secundarias de la antigua Universidad de Sevilla cuando esta ocupó la Casa Profesa. La presencia cotidiana de estudiantes transformó su ambiente, aunque a finales del siglo XIX y comienzos del XX la calle adquirió una notable fama por la proliferación de la prostitución, circunstancia que motivó que en 1917 algunos vecinos solicitaran al Ayuntamiento el cambio de nombre. La petición fue rechazada por el cronista oficial de la ciudad, quien defendió que el prestigio del personaje homenajeado no debía verse empañado por una situación que correspondía solucionar mediante medidas de orden público y no modificando el nomenclátor.

En la actualidad, la calle Goyeneta mantiene ese carácter discreto que la ha acompañado durante siglos. Alejada de los grandes itinerarios turísticos, continúa funcionando como una vía de servicio para el intenso comercio del entorno de la plaza de la Encarnación y de las principales calles comerciales del centro histórico, conservando al mismo tiempo la memoria de una Sevilla donde convivieron la asistencia a los pobres, la actividad universitaria, el comercio y las profundas transformaciones urbanísticas de la ciudad.



No hay comentarios:

Publicar un comentario