AREA CENTRO 2
Calle Laraña.
La calle Laraña constituye una de las principales
arterias del centro histórico de Sevilla. Se extiende desde la plaza de la
Encarnación hasta la confluencia con las calles Orfila y Cuna y la plaza de
Villasis, formando parte del histórico eje que comunica la Campana con la
Puerta Osario. Su trazado, amplio y rectilíneo, es hoy el resultado de las
grandes reformas urbanísticas desarrolladas durante el siglo XX, aunque su
historia se remonta a varios siglos atrás y refleja la evolución religiosa, universitaria
y comercial de la ciudad.
Desde finales del siglo XVI fue conocida como calle de
la Compañía o de la Casa Profesa, debido al establecimiento en este lugar de la
Casa Profesa de la Compañía de Jesús, fundada en 1557. Los jesuitas levantaron
aquí uno de sus conjuntos religiosos más importantes, presidido por la iglesia
de la Anunciación, concluida en 1579, cuya imponente fachada continúa dominando
la calle. La presencia de la orden convirtió este espacio en uno de los más
transitados de la Sevilla barroca, pues hasta él acudían carruajes, literas y
numerosos fieles para asistir a los oficios religiosos y a las predicaciones de
los jesuitas.
Calle
Laraña 1925
Calle
Laraña 1928
La expulsión de la Compañía de Jesús decretada por Carlos
III en 1767 marcó un punto de inflexión en la historia de la calle. En 1771 el
antiguo colegio jesuita pasó a albergar la Universidad Literaria de Sevilla,
circunstancia que hizo que progresivamente comenzara a conocerse como calle de
la Universidad. Ambas denominaciones convivieron durante décadas hasta que la
reforma del callejero de 1845 oficializó este último nombre. Durante casi dos
siglos la vía estuvo estrechamente vinculada a la vida universitaria sevillana,
convirtiéndose en lugar de paso cotidiano para profesores y estudiantes. Las
crónicas de la época describen incluso la solemne procesión con la que fue
trasladada la Universidad al antiguo edificio jesuita, un cortejo académico
presidido por el rector, doctores y estudiantes que recorrió las principales
calles del centro de Sevilla.
En 1903 la calle recibió el nombre de Laraña en homenaje a
Manuel Laraña y Fernández (1815-1903), ilustre abogado, catedrático, rector de
la Universidad de Sevilla y senador del Reino. No obstante, el nombre de calle
de la Universidad continuó utilizándose durante varios años en documentos
oficiales y entre los propios sevillanos, hasta que la nueva denominación
terminó imponiéndose definitivamente. En 1935 pasó a denominarse oficialmente
Laraña y Fernández, recuperándose en 1949 la forma abreviada de calle Laraña,
que conserva en la actualidad.
Calle
Laraña. Finales de los años 40
La calle ha sido históricamente objeto de numerosas
intervenciones urbanísticas. Ya en 1585 el Ayuntamiento solicitó a los jesuitas
que retranquearan la fachada de su edificio para ampliar el espacio público y
facilitar el tránsito, una actuación que dio origen a largos litigios con los
propietarios de los terrenos colindantes y que no quedó completamente resuelta
hasta finales del siglo XIX. Sin embargo, la transformación definitiva llegaría
durante el siglo XX. Los proyectos de ensanche del eje Campana-Osario,
aprobados en 1906 y 1911, comenzaron a ejecutarse por fases durante las décadas
siguientes. En los años veinte se remodeló el tramo comprendido entre la
Encarnación y la calle Arguijo, mientras que durante los años cincuenta se
completó la alineación hasta la plaza de Villasis, otorgando a Laraña el
aspecto amplio y despejado que presenta en la actualidad.
El patrimonio monumental de Laraña constituye uno de sus
mayores atractivos. En la acera de los impares se alza la iglesia de la
Anunciación, una de las mejores muestras del manierismo sevillano y antigua
iglesia de la Casa Profesa de los jesuitas. Bajo ella se encuentra el Panteón
de Sevillanos Ilustres, creado en 1970, donde reposan destacadas figuras de la
historia y la cultura andaluzas, entre ellas Benito Arias Montano, Gustavo
Adolfo Bécquer, Alberto Lista, Rodrigo Caro, José Gestoso y Amador de los Ríos,
además de miembros de las familias Ponce de León y Perafán de Ribera.
Iglesia
de la Anunciación
Junto al templo se levanta la actual Facultad de Bellas
Artes de la Universidad de Sevilla, inaugurada en 1975 sobre el solar que
durante casi dos siglos ocupó la antigua Universidad Literaria. Completa este
frente urbano el palacio de los marqueses de la Motilla, construido en la
década de 1920 según proyecto de los arquitectos Gino Coppedè y Vicente Traver.
Inspirado en los palacios renacentistas toscanos, constituye uno de los
ejemplos más singulares de la arquitectura regionalista sevillana, destacando
especialmente su esbelta torre.
Facultad
de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla
Años
40. Paso del Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de los Estudiantes. Gira desde Laraña por la
plaza de Villasís hacia Orfila
En la acera opuesta sobresalen varios edificios
representativos de la arquitectura del siglo XX. Entre ellos figura el inmueble
regionalista proyectado por Juan Talavera y Heredia y Ramón Balbuena en 1922,
el antiguo teatro Álvarez Quintero, inaugurado en 1950 con el estreno de la
comedia Lo
que hablan las mujeres, y el edificio de viviendas diseñado por
Luis Gómez Estern en 1957, bajo cuyo subsuelo apareció un pozo de noria de
época islámica, testimonio del rico pasado arqueológico de la ciudad.
Laraña
esquina con Cuna
La proximidad del antiguo mercado de la
Encarnación convirtió durante mucho tiempo a Laraña en una calle muy animada.
Sus aceras acogían numerosos vendedores ambulantes que abastecían a quienes
acudían al mercado, mientras los comercios tradicionales se mezclaban con
cafés, pequeños negocios y establecimientos de toda índole. A finales del siglo
XIX incluso funcionó aquí la fábrica de cerveza y gaseosas alemana de Dekinder
y Unzalu, reflejo del dinamismo económico que caracterizó a esta zona del casco
histórico.
Hoy la calle Laraña mantiene su condición de importante eje
comercial y de comunicación. Las antiguas viviendas han dado paso en buena
medida a oficinas, establecimientos comerciales y locales de hostelería,
mientras la Facultad de Bellas Artes conserva el carácter universitario
heredado de siglos anteriores. A pesar de las profundas transformaciones
urbanísticas experimentadas durante el siglo XX, Laraña sigue siendo una calle
donde conviven el legado de la Sevilla jesuítica, la memoria de la antigua
Universidad y el intenso dinamismo comercial que continúa definiendo el corazón
histórico de la ciudad.
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