lunes, 7 de septiembre de 2026

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

Puerta del Apeadero del Ayuntamiento de Sevilla.

La puerta del apeadero, situada al lado del Arquillo, da acceso a la antigua entrada de la Sala capitular Baja, y presenta relieves de carácter moral y religioso.

Puerta del apeadero

En su zona superior aparecen dos soldados asociados a las columnas de Hércules. 

Dos soldados asociados a las columnas de Hércules

Dos soldados asociados a las columnas de Hércules

En la parte intermedia, se muestran inscripciones latinas tomadas de distintos pasajes bíblicos, concretamente del libro de la Sabiduría y de Ezequiel.

Una de ellas es una adaptación de un pasaje del capítulo 6 del Libro de la Sabiduría (Sabiduría 6, 1-6), dirigido a jueces y gobernantes, donde se advierte a quienes ejercen el poder que su autoridad está sometida al juicio divino.

Primera inscripción latina: IUDICES TERRAE, QUI NON CUSTODISTIS LEGEM IUSTITIAE, NEQUE RECTE IUDICASTIS, DURISSIMUM IUDICIUM APPAREBIT VOBIS.

“Jueces de la tierra, que no habéis observado la ley de la justicia ni habéis juzgado con rectitud, compareceréis ante un juicio severísimo”.

El texto tiene un claro sentido de advertencia moral: quienes ejercen la función de juzgar tienen una responsabilidad especial. Si no respetan la ley y no administran justicia con rectitud, ellos mismos quedarán sometidos a un juicio más riguroso.

La segunda tabla recoge, con abreviaturas, el pasaje de Ezequiel 45, 9-10, dirigido expresamente a los “príncipes de Israel justo.”

 

Segunda inscripción latina: PRINCIPES IIQVITATES ET RAPINA INTERMITITTE ET IVDICIV ET IVSTICA FACITE SIT STATERA VRA IVSTA ET DEVUS IVSTVS ERIT VOBIS DICENS DOMINUS

“Príncipes, abandonad las iniquidades y las rapiñas, y practicad el juicio y la justicia; sea justa vuestra balanza, y Dios será justo con vosotros, diciendo: “El Señor…””

Es una exhortación dirigida a los “príncipes”, es decir, a quienes ejercen el poder y la autoridad. Les exige abandonar la injusticia, la violencia y la rapacidad y ejercer correctamente sus responsabilidades.

En la parte inferior de la puerta destacan igualmente dos relieves alegóricos.

En uno de ellos se muestra un interesante relieve plateresco en el que dos figuras masculinas, a modo de tenantes, flanquean una fuente o recipiente del que emerge una profusa decoración vegetal y frutal. Sobre la composición destaca una cabeza de león, símbolo tradicional de fuerza, autoridad y vigilancia. El conjunto parece desarrollar una alegoría de la abundancia y prosperidad, asociada al buen gobierno de la ciudad, dentro del complejo programa iconográfico renacentista de la Casa Consistorial.

Parte inferior de la puerta

En el otro relieve se distinguen dos figuras femeninas semidesnudas de inspiración clásica, vestidas con largos paños, que sostienen una amplia tela que enmarca una cabeza masculina de rasgos fantásticos, de cuya boca parten los extremos de la tela. En la zona inferior aparecen frutos, hojas, conchas y otros motivos vegetales. Aunque no se conoce una identificación iconográfica precisa de la composición, su repertorio permite interpretarla, igualmente,  como una alegoría de la abundancia y la prosperidad, integrada en el discurso simbólico del edificio sobre las virtudes del buen gobierno, la armonía y la justicia. 

Parte inferior de la puerta

Así, todo este repertorio pretendía recordar a quienes accedían al espacio municipal la responsabilidad, la justicia y la rectitud que debían presidir el ejercicio del poder y recuerda que su poder no es absoluto y que deben ejercerlo con justicia, rectitud y responsabilidad.

2 comentarios:

  1. Magistral como siempre Andrés. Además esa puerta me trae un recuerdo entrañable. Como dices, conduce a la maravillosa Sala Capitular Baja, construida por Diego de Riaño en 1527. No comento nada de su fabulosa ornamentación porque no quiero hacer spoiler respecto a un nuevo artículo tuyo que te propongo y que seguro que superará cualquier cosa que yo pudiera decir. Pero ¿en qué consiste mi emoción por esa sala? Pues porque en ella, hace mas de 50 años, un pipiolo recién licenciado en Medicina (que simultaneaba el MIR en el Virgen del Rocío) obtuvo una plaza de Medico de la Beneficencia Municipal. La verdad es que en ese ambiente casi medieval, empequeñecido y balbuceante frente a la imponente tarima del jurado me sentí, mas bien que como opositor, como un reo del Santo Oficio ¡Madre mía, qué manera de sudar!
    Pero no es esa la única asociación de ideas que me suscitó tu estupendo artículo. En una de las fotos reproduces un relieve que interpretas como una alegoría del "buen gobierno de la ciudad". Enseguida, y como contraste, me vino a la memoria una suculenta historia narrada por José María de Mena en su obra "Tradiciones y Leyendas Sevillanas" en el capítulo VI, "La ciudad del mal gobierno". Alude al cartel que colocó en las murallas un sevillano (aunque "no cristiano viejo sino moro de los últimos que quedaban en Sevilla") sumamente cabreado por la maraña de trámites administrativos que le tuvo enredado:
    «Caminante: llegas a la ciudad de la desorganización y del mal gobierno».
    No les descubro nada más. Es mucho más divertido ir directamente a las fuentes, en el libro de Mena.
    Pero , ya ves: en cuanto a la eficacia del gobierno de esta ciudad nunca llueve a gusto de todos: ni en nuestra Sevilla actual ni en la de ese moro del siglo XV.
    Un fuerte abrazo, Andrés,y muchas gracias por tus enseñanzas.




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  2. Estupendo relato... José María de Mena, estaría satisfecho del resultado de toda esta aportación que llevas a cabo sobre las peculiaridades y tradiciones de esta Sevilla inmortal. Tierra de conquistadores que siempre fueron conquistados por la esencia de esta Sevilla. Gracias amigo Andrés. Un abrazo

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