ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA
La fuente de la Pila del Pato.
La Pila del Pato es una de las fuentes
más populares y singulares de Sevilla, pero también una de las más viajeras. A
lo largo de casi dos siglos ha cambiado varias veces de emplazamiento,
acompañando las profundas transformaciones experimentadas por el espacio
urbano. Su historia permite seguir, además, la evolución de las necesidades de
abastecimiento de agua, del tráfico y de los espacios públicos, así como la
memoria sentimental de varias generaciones de sevillanos.
El origen de la actual Pila del Pato se
sitúa en el siglo XIX, aunque su cronología presenta cierta confusión en las
fuentes. En 1833 comenzó a plantearse la sustitución de la antigua fuente de
Mercurio de la plaza de San Francisco, una obra del siglo XVI vinculada a
Bartolomé Morel. La nueva fuente, de autor desconocido, debió de realizarse a
mediados del siglo XIX y aparece documentada e identificada en la plaza, al
menos, desde 1850. Su construcción respondió todavía a una necesidad
eminentemente práctica: las fuentes públicas constituían elementos
fundamentales para el abastecimiento de agua de los vecinos, suministrada en
este sector de la ciudad por los Caños de Carmona.
Fuente de Mercurio
La fuente quedó estrechamente vinculada
desde el principio a la plaza de San Francisco. En principio se ubicó en el lugar
que actualmente se encuentra la fuente de Mercurio (leer mas), y la presencia allí está además
excepcionalmente documentada por la iconografía sevillana. Francisco Javier
Parcerisa la dibujó hacia 1850 y Joaquín Domínguez Bécquer la representó en
1853 en su pintura La plaza de San Francisco durante la procesión de la
cofradía de Pasión. Charles Clifford la fotografió en 1862, proporcionando uno
de los testimonios visuales más importantes para conocer su aspecto y ubicación
en aquel momento.
La procesión del Señor de Pasión. Joaquín Domínguez
Bécquer. 1853 (ver) (CC BY 3.0)
La Pila del Pato en la Plaza san Francisco. Charles
Clifford. 1862 (ver) (CC BY 3.0)
Alphose de Launay. 1851. Ayuntamiento de Sevilla, en
primer plano la Pila del Pato (ver) (CC BY 3.0)
La primera gran mudanza de la fuente estuvo
relacionada con la transformación de la plaza de San Francisco. Hacia 1872 fue
trasladada desde su emplazamiento original hacia el centro de la plaza. La
nueva posición, sin embargo, pronto demostró ser poco adecuada. La plaza era
uno de los principales espacios de tránsito de la ciudad y por ella discurrían
las procesiones de Semana Santa y del Corpus Christi. El creciente movimiento
de carruajes y, posteriormente, de vehículos hacía igualmente poco conveniente
mantener una fuente en medio del espacio de circulación.
1880. Plaza de san Francisco con la Pila del Pato
desplazada al centro de la plaza (ver) (CC BY 3.0)
En
1881 o 1885 la Pila del Pato fue instalada en la zona septentrional de la
Alameda de Hércules, aproximadamente en las proximidades de la desembocadura de
la calle del Peral y de las columnas coronadas por los leones.
La Alameda de Hércules. Óleo sobre lienzo del S. XVIII y
de autor anónimo. (ver) (CC BY 3.0)
La Alameda convirtió a la fuente en un
elemento familiar de la vida popular sevillana. Allí quedó integrada en uno de
los espacios más característicos de la ciudad, escenario de paseos, encuentros
y actividades populares. Las fotografías antiguas permiten contemplar la Pila
del Pato en relación con las monumentales columnas de la Alameda.
La Pila del Pato en la Alameda (ver) (CC BY 3.0)
La Pila del Pato en la Alameda (ver) (CC BY 3.0)
La siguiente gran mudanza tuvo lugar en
1953, cuando la fuente fue trasladada a la plaza de San Sebastián, junto al
antiguo entorno del Prado de San Sebastián y de la estación de autobuses, justo
enfrente de los Jardines de Murillo, donde actualmente se encuentran el
edificio de los Juzgados. La nueva ubicación adquirió una especial
significación en la memoria popular porque se encontraba próxima al recinto
donde se celebraba entonces la Feria de Abril.
La Pila del Pato en el Prado (ver) (CC BY 3.0)
Pila del Pato en el Prado (ver) (CC BY 3.0)
La Pila del
Pato pasó así de ser un elemento del mobiliario urbano a convertirse en un
punto popular y de referencia para los sevillanos. Su nombre servía para
localizar encuentros y señalar un lugar conocido por todos. La cultura popular
terminó incorporándola incluso al repertorio de las sevillanas. Francisco
Palacios “El Pali” inmortalizó esa memoria en el conocido verso: “En la Pila
del Pato, mi arma, te he conocío”.
La
transformación urbanística del entorno del Prado de San Sebastián, el
desarrollo de nuevas instalaciones y, posteriormente, las construcciones del
edificio de los Juzgados determinaron un nuevo traslado. En 1965 la fuente pasó
por la plaza de las Mercedarias, en el barrio de San Bartolomé, antes de
alcanzar su emplazamiento definitivo en la plaza de San Leandro.
Es allí
donde permanece actualmente, desde 1966, integrada en una pequeña plaza
arbolada, bajo la sombra de un laurel de Indias, junto al convento de San
Leandro, de las monjas agustinas.
En la Plaza de san Leandro (ver) (CC BY 3.0)
Pocas fuentes
sevillanas pueden presumir de haber recorrido tantos espacios y de haber
acumulado tantas memorias. Por eso la
Pila del Pato es mucho más que una fuente. Es una pieza de mobiliario urbano
convertida en patrimonio sentimental. Su pequeño pato de bronce, aparentemente
anecdótico, terminó dando nombre a una fuente que ha sobrevivido a reformas,
cambios de ubicación, modificaciones urbanísticas y generaciones de sevillanos.
Fue
realizada en mármol por autor desconocido y presenta un diseño renacentista. Está formada por una alberca o pila circular y varios vasos superpuestos
de tamaño decreciente, sostenidos mediante fustes de configuración
abalaustrada. En el vaso intermedio aparecen cuatro surtidores decorados con
motivos zoomorfos, mientras que el conjunto queda rematado por un pequeño
surtidor de bronce en forma de pato. Es precisamente esta figura la que
proporcionó a la fuente el nombre popular con el que ha llegado hasta nuestros
días.
Pila
del Pato actual
Detalle
del plato intermedio
Detalle
de un surtidor con motivos zoomorfo
Detalle
del pato
Se ha planteado la posibilidad de que
en su construcción o montaje se reutilizaran piezas pertenecientes a la antigua
fuente de Mercurio, aunque esta hipótesis no parece suficientemente
documentada. Lo que sí resulta evidente es que la Pila del Pato nació en un
momento en que la ciudad seguía incorporando a sus espacios públicos fuentes
destinadas simultáneamente al servicio de los ciudadanos y al embellecimiento
urbano.
Sin embargo, su aspecto actual es también el resultado de numerosas intervenciones, y reparaciones, especialmente durante los mandatos municipales de Alejandro Rojas Marcos y Soledad Becerril, por lesiones sufridas a lo largo de sus desplazamientos y por actos de vandalismo. Incluso el propio pato de bronce ha conocido distintas reposiciones, circunstancia que explica que la figura que hoy corona la fuente no deba considerarse necesariamente la original.