ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA
Estatua de Velázquez.
En la plaza del Duque de la Victoria se
levanta uno de los monumentos sevillanos dedicados a la memoria de Diego
Velázquez (leer mas), el gran pintor nacido en Sevilla en
1599 y considerado una de las figuras fundamentales de la pintura universal.
La plaza a finales del siglo XIX
La escultura fue inaugurada en 1892. El
proyecto fue realizado por el escultor sevillano Antonio Susillo (ver), cuyo trabajo había sido aprobado tres
años antes por la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría.
Para concebir la imagen del pintor,
Susillo tomó como principal referencia el autorretrato de Velázquez en Las
Meninas, una elección especialmente significativa, pues aquella representación
constituye una de las imágenes más célebres que se conservan del artista.
Monumento a Velázquez
Velázquez aparece representado de pie,
con la indumentaria propia de un pintor de la corte del siglo XVII. En la mano
derecha sostiene el pincel, mientras que en la izquierda lleva la paleta,
atributos que identifican inequívocamente su profesión. Tras él se dispone una
banqueta de inspiración barroca, elemento que contribuye a reforzar la
ambientación histórica de la escultura y establece una relación visual con el
universo representado por el propio Velázquez en Las Meninas. Susillo no
pretendió únicamente reproducir los rasgos físicos del artista, sino evocar su
condición de pintor en pleno ejercicio de su oficio.
Detalles del monumento a Velázquez
La estatua fue fundida en bronce en los
talleres sevillanos de Ojeda y se colocó sobre un pedestal diseñado por el
arquitecto municipal Juan Talavera (ver). El pedestal, realizado en piedra blanca,
presenta planta cuadrada con las esquinas ochavadas. En ellas se disponen
pilastras rematadas por capiteles de orden compuesto, dentro de un lenguaje de
inspiración neoclásica que contrasta deliberadamente con el carácter
barroquizante de algunos detalles de la figura.
La instalación del monumento supuso la sustitución de una fuente que anteriormente ocupaba este espacio de la plaza del Duque. La fuente formaba parte de la remodelación emprendida en 1828 por el asistente José Manuel de Arjona y el arquitecto mayor Melchor Cano, que transformaron la antigua plaza en un paseo de salón, siguiendo el modelo de las grandes plazas ajardinadas de la época. En el centro se conservó una fuente central anterior de cuatro caños, asociada a un obelisco o elemento piramidal, que fue desmontada en 1888 para instalar el monumento a Velázquez.