AREA CENTRO 1
Banco de España.
En el número 17
de la Plaza de San Francisco se levanta uno de los edificios más
representativos de la arquitectura sevillana del primer tercio del siglo XX: la
antigua sucursal del Banco de España. Su privilegiada situación, en el extremo
norte de la actual Avenida de la Constitución y frente a la Fuente de Mercurio,
convierte al inmueble en una pieza fundamental del paisaje urbano de este
sector histórico de la ciudad.
Banco de España y Fuente de Mercurio
La presencia
del Banco de España en Sevilla es, sin embargo, anterior al edificio actual. La
institución comenzó sus actividades en la ciudad el 15 de febrero de 1875,
instalándose inicialmente en una casa de la calle de la Estrella.
Posteriormente, tras la adquisición de un inmueble contiguo, la sucursal pasó a
tener su entrada por la calle de los Pajaritos, donde permaneció durante más de
medio siglo. Su primer director fue don Mario de la Escosura y la puesta en
funcionamiento de la sucursal estuvo acompañada por un ingreso inicial de un
millón de pesetas realizado por la viuda de don José María Adalid, hasta
entonces corresponsal del Banco de España en Sevilla. De aquella cantidad,
750.000 pesetas fueron remitidas a Madrid y el resto quedó destinado a las
necesidades de la plaza.
La necesidad de
disponer de una sede más adecuada llevó a plantear un nuevo edificio. En 1917
se convocó un concurso de ideas cuyo proyecto ganador correspondió al
arquitecto Antonio Illanes del Río (1883-1973), formado en la Escuela de
Arquitectura de Madrid. La propuesta de Illanes resultaba significativa dentro
de la evolución de la arquitectura sevillana, pues, aunque se construye en
plena época de predominio del regionalismo, se adopta un lenguaje clasicista de
carácter monumental.
Antes de la construcción
de la nueva sede se había ocupado este espacio por un antiguo teatro y por el inmueble conocido como Casa de los Genoveses o
Casa de los Paños de Tarrasa, una construcción porticada con soportales que fue
demolida años antes de levantarse el Banco.
Paños de Tarraxa. Este es el edificio que había antes de
que se construyera la actual sede del Banco de España. 1882
Plaza de san Francisco en el año 1886. Al fondo el
edificio previo al Banco de España
La Pila del Pato en la Plaza san Francisco. Charles
Clifford. 1862 (ver) (CC BY 3.0)
Detalle del edificio de Paños de Tarraxa
Año 1918. Solar donde actualmente está el Banco de España
El proyecto
original de Illanes era más monumental que el finalmente construido. La fachada
debía estar precedida por un gran pórtico de columnas jónicas y una amplia
escalinata central, con elementos ornamentales de inspiración clásica y por
motivos relacionados con el secesionismo vienés, dentro de la influencia de
Antonio Palacios. Sin embargo, en 1919 el Banco exigió una reducción del
proyecto, y las dificultades económicas de aquellos años contribuyeron a
retrasar considerablemente la ejecución.
Las obras se
desarrollaron fundamentalmente entre 1925 y 1928, adaptándose a los planes de
transformación urbana de Sevilla para la Exposición Iberoamericana de 1929. La
dirección de las obras correspondió al arquitecto Ricardo Magdalena Gallifa,
auxiliado por José Astiz.
Una de las
modificaciones más importantes fue la supresión de las columnas del pórtico
proyectado, pues el subgobernador del Banco y académico de la Real Academia de
Bellas Artes de San Fernando, consideró que aquellas columnas proporcionaban al
edificio un aspecto excesivamente ostentoso.
El edificio fue
finalmente inaugurado el 8 de diciembre de 1928. Se trata de una construcción
exenta, de planta rectangular, asentada sobre un solar de aproximadamente 1.210
metros cuadrados y con una superficie construida de 4.588 metros cuadrados.
Presenta semisótano, tres plantas y azotea, y sus cuatro fachadas se relacionan
con la Plaza de San Francisco, la Avenida de la Constitución, la calle Cabo
Noval y la calle Felipe Pérez.
Edificio del Banco de España. (ver) (CC BY 3.0)
Edificio del Banco de España. (ver) (CC BY 3.0)
La composición
de la fachada principal responde a una concepción rigurosamente clásica. Se
organiza en tres cuerpos verticales: uno central, ligeramente retranqueado, y
dos cuerpos laterales más estrechos. Estos últimos presentan en sus extremos
pilastras almohadilladas que acentúan la solidez y estabilidad visual del
conjunto, mientras el cuerpo central se articula mediante pilastras de orden
jónico.
Sobre la puerta
de acceso se dispone uno de los elementos más destacados de la fachada: el
escudo de España, sostenido por dos leones rampantes. Los leones,
tradicionalmente asociados a la fortaleza, la vigilancia y la soberanía, actúan
aquí como elementos heráldicos de protección y dignificación del escudo
nacional. Por encima aparece el rótulo BANCO DE ESPAÑA.
Escudo de España, sostenido por dos leones rampantes
La decoración
incorpora asimismo una referencia directa a Sevilla. En la cerrajería de la
puerta aparece el conocido emblema municipal “NO8DO”, estableciendo un diálogo
simbólico entre la institución financiera del Estado y la ciudad en la que se
encuentra su sede.
Los materiales
contribuyen a la monumentalidad del inmueble. Las fachadas fueron realizadas
fundamentalmente en piedra caliza, mientras que el zócalo del semisótano, la
embocadura de la puerta, diversos elementos ornamentales y el escudo se
ejecutaron en mármol.
Es interesante
la composición del semisótano, pues Illanes lo diseño elevando ligeramente el
edificio respecto al nivel de la plaza, incorporando pequeñas ventanas
destinadas a iluminar y ventilar esta planta. En el eje central, donde esas
ventanas desaparecen, se dispone la escalinata de acceso, que permite salvar la
pendiente existente en la Plaza de San Francisco.
La fachada se
remata con una potente cornisa sobre la que se dispone un tercer piso de menor
altura, concebido prácticamente como un ático, coronado por un sólido pretil. La
organización responde así a una concepción clásica basada en la jerarquía, la
simetría, el equilibrio y la claridad de las proporciones.
Detalle del cuerpo central de la fachada
Frente a su
fachada principal se encuentra la Fuente de Mercurio (Leer mas), que situada ante la entrada del Banco, funciona
casi como un elemento de transición entre el espacio abierto de la plaza y la
arquitectura institucional.
Fuente de Mercurio
El
edificio se acompaña de la simétrica
compañía de dos espectaculares árboles que le aportan un decorado
único. Se trata de dos históricos ejemplares de laureles que han ido
recuperando su aspecto tradicional, presentando en estos momentos una imagen
frondosa.
El ficus microcarpa, vulgarmente conocido como
laurel de indias, es un árbol frondoso de gran porte y rápido
crecimiento que llega a superar los 15 metros de altura. Es habitual ver a
ambos ejemplares iluminados durante las fiestas navideñas en la ciudad.
Detalle del Laurel de Indias con la iluminación de Navidad
El Banco de
España constituye, por tanto, un ejemplo muy representativo de la evolución de
Sevilla durante las primeras décadas del siglo XX. El edificio proyectado en
1917, posteriormente reducido y simplificado, conserva pese a las
modificaciones una poderosa presencia urbana, basada en la simetría, la escala,
el orden jónico, el almohadillado, la cornisa y la decoración heráldica.