martes, 15 de septiembre de 2026

AREA CENTRO 1

Banco de España.

En el número 17 de la Plaza de San Francisco se levanta uno de los edificios más representativos de la arquitectura sevillana del primer tercio del siglo XX: la antigua sucursal del Banco de España. Su privilegiada situación, en el extremo norte de la actual Avenida de la Constitución y frente a la Fuente de Mercurio, convierte al inmueble en una pieza fundamental del paisaje urbano de este sector histórico de la ciudad.

Banco de España y Fuente de Mercurio

La presencia del Banco de España en Sevilla es, sin embargo, anterior al edificio actual. La institución comenzó sus actividades en la ciudad el 15 de febrero de 1875, instalándose inicialmente en una casa de la calle de la Estrella. Posteriormente, tras la adquisición de un inmueble contiguo, la sucursal pasó a tener su entrada por la calle de los Pajaritos, donde permaneció durante más de medio siglo. Su primer director fue don Mario de la Escosura y la puesta en funcionamiento de la sucursal estuvo acompañada por un ingreso inicial de un millón de pesetas realizado por la viuda de don José María Adalid, hasta entonces corresponsal del Banco de España en Sevilla. De aquella cantidad, 750.000 pesetas fueron remitidas a Madrid y el resto quedó destinado a las necesidades de la plaza.

La necesidad de disponer de una sede más adecuada llevó a plantear un nuevo edificio. En 1917 se convocó un concurso de ideas cuyo proyecto ganador correspondió al arquitecto Antonio Illanes del Río (1883-1973), formado en la Escuela de Arquitectura de Madrid. La propuesta de Illanes resultaba significativa dentro de la evolución de la arquitectura sevillana, pues, aunque se construye en plena época de predominio del regionalismo, se adopta un lenguaje clasicista de carácter monumental.

Antes de la construcción de la nueva sede se había ocupado este espacio por un antiguo teatro y por el inmueble conocido como Casa de los Genoveses o Casa de los Paños de Tarrasa, una construcción porticada con soportales que fue demolida años antes de levantarse el Banco.

Paños de Tarraxa. Este es el edificio que había antes de que se construyera la actual sede del Banco de España. 1882

Plaza de san Francisco en el año 1886. Al fondo el edificio previo al Banco de España

La Pila del Pato en la Plaza san Francisco. Charles Clifford. 1862 (ver) (CC BY 3.0)

Detalle del edificio de Paños de Tarraxa

Año 1918. Solar donde actualmente está el Banco de España

El proyecto original de Illanes era más monumental que el finalmente construido. La fachada debía estar precedida por un gran pórtico de columnas jónicas y una amplia escalinata central, con elementos ornamentales de inspiración clásica y por motivos relacionados con el secesionismo vienés, dentro de la influencia de Antonio Palacios. Sin embargo, en 1919 el Banco exigió una reducción del proyecto, y las dificultades económicas de aquellos años contribuyeron a retrasar considerablemente la ejecución.

Las obras se desarrollaron fundamentalmente entre 1925 y 1928, adaptándose a los planes de transformación urbana de Sevilla para la Exposición Iberoamericana de 1929. La dirección de las obras correspondió al arquitecto Ricardo Magdalena Gallifa, auxiliado por José Astiz.

Una de las modificaciones más importantes fue la supresión de las columnas del pórtico proyectado, pues el subgobernador del Banco y académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, consideró que aquellas columnas proporcionaban al edificio un aspecto excesivamente ostentoso.

El edificio fue finalmente inaugurado el 8 de diciembre de 1928. Se trata de una construcción exenta, de planta rectangular, asentada sobre un solar de aproximadamente 1.210 metros cuadrados y con una superficie construida de 4.588 metros cuadrados. Presenta semisótano, tres plantas y azotea, y sus cuatro fachadas se relacionan con la Plaza de San Francisco, la Avenida de la Constitución, la calle Cabo Noval y la calle Felipe Pérez.

Edificio del Banco de España. (ver) (CC BY 3.0)

Edificio del Banco de España. (ver) (CC BY 3.0)

La composición de la fachada principal responde a una concepción rigurosamente clásica. Se organiza en tres cuerpos verticales: uno central, ligeramente retranqueado, y dos cuerpos laterales más estrechos. Estos últimos presentan en sus extremos pilastras almohadilladas que acentúan la solidez y estabilidad visual del conjunto, mientras el cuerpo central se articula mediante pilastras de orden jónico.

Sobre la puerta de acceso se dispone uno de los elementos más destacados de la fachada: el escudo de España, sostenido por dos leones rampantes. Los leones, tradicionalmente asociados a la fortaleza, la vigilancia y la soberanía, actúan aquí como elementos heráldicos de protección y dignificación del escudo nacional. Por encima aparece el rótulo BANCO DE ESPAÑA. 

Escudo de España, sostenido por dos leones rampantes

La decoración incorpora asimismo una referencia directa a Sevilla. En la cerrajería de la puerta aparece el conocido emblema municipal “NO8DO”, estableciendo un diálogo simbólico entre la institución financiera del Estado y la ciudad en la que se encuentra su sede.

Los materiales contribuyen a la monumentalidad del inmueble. Las fachadas fueron realizadas fundamentalmente en piedra caliza, mientras que el zócalo del semisótano, la embocadura de la puerta, diversos elementos ornamentales y el escudo se ejecutaron en mármol.

Es interesante la composición del semisótano, pues Illanes lo diseño elevando ligeramente el edificio respecto al nivel de la plaza, incorporando pequeñas ventanas destinadas a iluminar y ventilar esta planta. En el eje central, donde esas ventanas desaparecen, se dispone la escalinata de acceso, que permite salvar la pendiente existente en la Plaza de San Francisco.

La fachada se remata con una potente cornisa sobre la que se dispone un tercer piso de menor altura, concebido prácticamente como un ático, coronado por un sólido pretil. La organización responde así a una concepción clásica basada en la jerarquía, la simetría, el equilibrio y la claridad de las proporciones.

Detalle del cuerpo central de la fachada

Frente a su fachada principal se encuentra la Fuente de Mercurio (Leer mas), que  situada ante la entrada del Banco, funciona casi como un elemento de transición entre el espacio abierto de la plaza y la arquitectura institucional.

Fuente de Mercurio

El edificio se acompaña de la simétrica compañía de dos espectaculares árboles que le aportan un decorado único. Se trata de dos históricos ejemplares de laureles que han ido recuperando su aspecto tradicional, presentando en estos momentos una imagen frondosa.

El ficus microcarpa, vulgarmente conocido como laurel de indias, es un árbol frondoso de gran porte y rápido crecimiento que llega a superar los 15 metros de altura. Es habitual ver a ambos ejemplares iluminados durante las fiestas navideñas en la ciudad.

Detalle del Laurel de Indias con la iluminación de Navidad

El Banco de España constituye, por tanto, un ejemplo muy representativo de la evolución de Sevilla durante las primeras décadas del siglo XX. El edificio proyectado en 1917, posteriormente reducido y simplificado, conserva pese a las modificaciones una poderosa presencia urbana, basada en la simetría, la escala, el orden jónico, el almohadillado, la cornisa y la decoración heráldica.