AREA CENTRO 1
Real Audiencia (actual Cajasol).
En pleno
corazón de Sevilla, en uno de los frentes de la actual plaza de San Francisco,
se levanta un edificio estrechamente vinculado a la historia política y
judicial de la ciudad: la antigua Real Audiencia de los Grados de Sevilla. A la derecha, se encuentra la calle Chicarreros; mientras que, a la
izquierda está la calle Francisco Bruna, con el edificio que acogió durante
años en sus bajos la "Gran Peluquería".
Edificio de la
antigua Real Audiencia de Sevilla, en la Plaza de San Francisco
Durante
varios siglos fue uno de los principales órganos de administración de justicia
de la ciudad y su territorio, ejerciendo fundamentalmente funciones
jurisdiccionales y de apelación en nombre de la Corona. El inmueble que hoy
contemplamos es el resultado de una larga evolución histórica, en la que se
superponen los antecedentes medievales de la justicia sevillana, la
arquitectura renacentista de finales del siglo XVI y las importantes
transformaciones realizadas en los siglos XIX y XX.
Los antecedentes de esta institución se
remontan a los años posteriores a la conquista de Sevilla por Fernando III. En
1250, el monarca concedió a la ciudad un ordenamiento jurídico que permitió
organizar de manera estable su administración de justicia.
Así, en la Baja Edad
Media
coexistieron en Sevilla diferentes autoridades judiciales. Para los asuntos civiles tenía
cinco alcaldes ordinarios nombrados por el concejo. Para apelar había tres
alcaldes mayores, nombrados por el rey, y el adelantado. Para los asuntos
criminales existía la figura del alcalde de justicia, nombrado por el rey, y el
adelantado. Este sistema, heredado de la organización medieval de la ciudad, fue
evolucionando progresivamente hacia una estructura judicial más centralizada.
En este contexto, a finales del siglo XIV, aparece el espacio
de la actual plaza de San Francisco como uno de los lugares tradicionales de la
administración de justicia sevillana. El edificio o conjunto conocido
posteriormente como Casa Cuadra, en referencia a sus amplias estancias y formato generalmente
cuadrado, habría servido para albergar dependencias judiciales. La documentación
medieval menciona asimismo jueces de grado vinculados a este ámbito, lo que
evidencia la temprana presencia de funciones jurisdiccionales en este sector de
la ciudad.
No se conoce con
precisión la fecha de creación de la Audiencia de los Grados de Sevilla. Sí está
documentado que los Reyes Católicos dieron forma colegiada a la Audiencia en
1493, dentro del proceso de reorganización de la administración de justicia
emprendido por la monarquía. Inicialmente quedó vinculada a la Real
Chancillería de Granada y asumió una importante función como tribunal de
apelación. Su existencia responde, por tanto, al progresivo fortalecimiento de
la justicia real frente a la dispersión de competencias característica del
sistema medieval.
Carlos I aprobó unas primeras
ordenanzas para la institución en 1525, fecha que tradicionalmente se considera
fundamental para la consolidación de la Real Audiencia de Sevilla.
Posteriormente se promulgaron nuevas ordenanzas en 1556 y, ya durante el
reinado de Felipe II, en 1566. Estas disposiciones fueron configurando las
competencias, funcionamiento y organización interna del tribunal.
Durante el siglo XVI la institución
experimentó una creciente importancia. La antigua Casa Cuadra de la plaza de
San Francisco resultaba insuficiente para las necesidades de una administración
judicial cada vez más compleja, por lo que Felipe II ordenó la construcción de
un nuevo edificio. Las obras se desarrollaron entre 1595 y 1597 y dieron lugar
a una construcción de carácter renacentista, integrada en el conjunto
arquitectónico que estaba transformando la plaza de San Francisco.
Antigua
Audiencia (ver) (CC BY 3.0)
Poco después, en 1605, el Ayuntamiento
promovió una reforma y retranqueo de la fachada con el propósito de adecuarla a
la nueva configuración urbanística de la plaza. La intervención, concluida en
1606, modificó la relación del edificio con el espacio público y forma parte de
las sucesivas transformaciones que experimentó este importante enclave urbano.
De este modo, la Audiencia no fue un edificio aislado, sino una pieza
fundamental del frente institucional de la plaza de San Francisco, junto al
Ayuntamiento y otros edificios representativos del poder civil.
El inmueble sufrió nuevas
transformaciones durante los siglos XVIII y XIX. En 1818 se modificó de manera
significativa su acceso principal, trasladándose la portada y el balcón al
centro de la fachada. Con ello se creó
un nuevo zaguán de acceso al patio principal y se reforzó la centralidad del
ingreso.
En esta época se produjeron también
cambios en las dependencias destinadas a prisión. El conjunto contaba con
espacios carcelarios destinados a personas sometidas a la jurisdicción del
tribunal, entre ellos la denominada cárcel de los Caballeros o de Olivares,
destinada a presos de condición social más elevada. Estas dependencias
recuerdan que la administración de justicia no se limitaba a dictar sentencias,
sino que incluía también la custodia de los procesados.
Antigua
Audiencia (ver) (CC BY 3.0)
En 1842 se incorporó un reloj a la
fachada, elemento que contribuyó a modificar la imagen exterior del edificio.
La construcción contaba asimismo con una torre que fue finalmente eliminada en
1861 debido a su estado de conservación y al peligro que suponía su
permanencia.
El 6 de agosto de 1918, sufrió un
violento incendio que ocasionó graves daños en el edificio. El fuego afectó
especialmente a las cubiertas, a la parte superior de la construcción y a buena
parte del ala derecha. Sin embargo, pudieron salvarse elementos esenciales del
antiguo conjunto, entre ellos el patio y la escalera, que constituyen algunos
de los espacios arquitectónicos de mayor interés histórico.
El incendio de
la antigua Audiencia Provincial de Sevilla (ver) (CC BY 3.0)
Durante las obras de reconstrucción, la Audiencia se instaló de
forma provisional en el palacio de los juzgados a la calle Almirante Apodaca,
actualmente ocupado por el Archivo
Histórico Provincial de Sevilla, y diferentes
bienes y documentos fueron puestos a salvo provisionalmente en otros edificios
de la ciudad, entre ellos el Palacio Arzobispal y la Universidad Hispalense, para retornar al edificio de la Audiencia en el año
1924.
Archivo
Histórico Provincial de Sevilla y Archivo General de Andalucía”, y “Archivo
Municipal y Hemeroteca Municipal
La reconstrucción fue confiada a Aníbal
González (ver), uno de los arquitectos fundamentales de la Sevilla
de comienzos del siglo XX. Las obras, desarrolladas entre 1918 y 1923-1924,
determinaron en gran medida la imagen actual del edificio.
Aníbal González conservó el esquema
fundamental de las dos primeras plantas y reconstruyó la parte superior
introduciendo una solución de clara inspiración historicista. En la tercera
planta dispuso una sucesión de ventanas de medio punto separadas por columnas,
otorgando a la fachada un carácter monumental y relacionándola con algunos de
los modelos arquitectónicos que el propio arquitecto empleaba en su
recuperación de las formas históricas españolas. Entre las referencias que se
han señalado para esta intervención se encuentra la arquitectura de la
Universidad de Alcalá de Henares.
El resultado es un edificio en el que
conviven diferentes momentos históricos. La base corresponde al palacio
renacentista construido a finales del siglo XVI; las modificaciones posteriores
responden a las necesidades de la institución judicial y a las transformaciones
urbanísticas de la plaza; y la imagen que hoy ofrece la fachada está marcada
decisivamente por la reconstrucción de Aníbal González después del incendio de
1918.
Edificio actual de
la antigua Real Audiencia de Sevilla, en la Plaza de San Francisco
La Real Audiencia permaneció en este
emplazamiento hasta 1972, cuando la administración de justicia abandonó
definitivamente su histórica sede de la plaza de San Francisco y se trasladó a
las nuevas instalaciones judiciales del Prado de San Sebastián. Con este traslado
desapareció la función judicial que había caracterizado al edificio durante
varios siglos.
Poco después comenzó una nueva etapa en
la historia del inmueble. El edificio fue objeto de una importante intervención
dirigida por el arquitecto Rafael Manzano Martos para adaptarlo como sede
central de la antigua Caja de Ahorros de San Fernando.
En la década de 1980 llegó incluso a
desempeñar temporalmente una función política de especial relevancia, al acoger
provisionalmente la sede del Parlamento de Andalucía entre 1983 y 1985.
Actualmente el edificio está vinculado
a la Fundación Cajasol y mantiene una intensa actividad cultural. Su
transformación en espacio cultural ha permitido que una construcción nacida
para administrar justicia siga desempeñando un papel relevante en la vida
pública de Sevilla.
Fachada de la sede de la fundación Cajasol de Sevilla en
la plaza de san Francisco
En la fachada destaca el escudo de
Sevilla, que representa al rey san Fernando sentado, acompañado por
san Isidoro y san Leandro, y lleva el conocido lema “NO8DO”.
Escudo de Sevilla
En el centro
del tercer piso de la portada se muestra el escudo imperial con el águila
bicéfala, símbolo de la dignidad imperial y emblema de la Casa de Habsburgo,
constituye una manifestación de la autoridad soberana de la Monarquía. El águila
de dos cabezas, coronada y con las alas extendidas, hacía referencia al Sacro
Imperio Romano Germánico y, en el contexto hispánico, a la condición imperial
de Carlos V y a la tradición dinástica de los Austrias. Su presencia en la
fachada de la Real Audiencia de Sevilla subrayaba, por tanto, la vinculación
directa de la institución con la Corona y el carácter regio de la justicia que
allí se administraba.
Escudo Imperial
Una representación de Hércules como
fundador, con los dos leones, acompañada de la inscripción latina “HERCULES
FUNDATOR” que procede de la antigua tradición que consideraba a Hércules
fundador mítico de Cádiz y, por extensión, uno de los grandes fundadores
legendarios de Hispania.
Hércules como fundador, con los dos leones
Un escudo real de la Monarquía
Hispánica, concretamente las armas de Castilla y León, puesto que la Real Audiencia de los Grados de Sevilla era un
tribunal de la Corona, por lo que la exhibición de las armas
reales expresaba visualmente que la administración de justicia emanaba del
monarca.
Escudo real de la Monarquía Hispánica
También se
conserva un interesante relieve con las armas de la ciudad de Huelva. El escudo
presenta en su campo un árbol, acompañado por un ancla y una torre o castillo,
y se encuentra rodeado por la inscripción latina “PORTUS MARIS ET TERRAE
CUSTODIA”, es decir, “Puerto de mar y custodia de la tierra”. Aunque pudiera
parecer, por su emplazamiento, un emblema propio de la institución judicial, se
trata en realidad de las armas de Huelva, cuya presencia se explica por la
pertenencia de la ciudad y su territorio al ámbito jurisdiccional de la Real
Audiencia de Sevilla. El relieve constituye así un testimonio particularmente
expresivo de la dimensión territorial de esta institución, cuya autoridad
judicial se extendía más allá de la ciudad de Sevilla.
El escudo representado muestra: un árbol, tradicionalmente identificado
como un olivo; un ancla, alusiva a su condición marítima y portuaria; una torre
o castillo, relacionada con la defensa terrestre y una corona mural como
timbre.
Escudo de armas de la ciudad de Huelva
Sobre el balcón
de la portada de la antigua Real Audiencia se conserva el escudo histórico de
la ciudad de Sevilla, representado mediante las figuras de Fernando III el
Santo, sentado en el centro, y los santos Isidoro y Leandro, obispos
hispalenses, que lo flanquean. El relieve constituye una de las principales
manifestaciones de la identidad cívica de Sevilla en la fachada de la
institución. Sobre él se dispone la lápida conmemorativa de 1606, que recuerda
que la obra fue realizada durante el reinado de Felipe III, siendo regente de
la Real Audiencia el doctor Antonio Corrionero. Según la documentación
histórica de la fachada, el escudo de Sevilla estuvo originalmente colocado
sobre el dintel de la puerta y fue trasladado posteriormente al lugar que ocupa
sobre el balcón.
REINANDO LA C. R. M. EL REY D. PHELIPE III. N. SEÑOR Y
SIENDO REGENTE DESTA R. AVDIENCIA EL D. ANTONIO CORRIONERO SE HIZO ESTA OBRA
AÑO DE MDCVI.
En el vestíbulo y apeadero, a la izquierda de
la entrada, se sitúan dos cañones, de procedencia no documentada, junto a una
placa dedicada a la Constitución de 1812 y que recuerda que la plaza de San
Francisco se rotulo como plaza de la Constitución.
Apeadero
Izquierda de la entrada
Placa dedicada a la Constitución de 1812
Placa dedicada a la plaza de San Francisco
Detalle
A la derecha de la entrada un azulejo
de la Virgen y una placa que nos recuerda que el Colegio de Abogados gestionó
la reconstrucción del edificio tras el incendio del 6 de agosto de 1918.
Derecha de la entrada
Azulejo de la Virgen
Placa de Colegio de abogados
A su interés arquitectónico se añade un
importante patrimonio artístico. La colección vinculada actualmente a la
Fundación Cajasol reúne más de trescientas piezas entre pinturas, esculturas,
grabados y mobiliario. Entre las obras destacadas se encuentra el retrato del
arzobispo Pedro de Urbina, atribuido a Bartolomé Esteban Murillo, así como una
representación de san Fernando del siglo XVII y la obra Joven con flores en el
pelo, de Gonzalo Bilbao. El conjunto se completa con obras de artistas de los
siglos XX y XXI, entre ellos Alfonso Grosso, Carmen Laffón y Teresa Duclós.
Especial interés posee también la
colección de tapices, en la que se conservan tres piezas barrocas del siglo
XVII, dos de procedencia flamenca y otra francesa. Todo ello convierte al
antiguo palacio de la Audiencia en un espacio donde la historia institucional,
la arquitectura y las artes se encuentran estrechamente relacionadas.
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