domingo, 13 de septiembre de 2026

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Real Audiencia (actual Cajasol).

En pleno corazón de Sevilla, en uno de los frentes de la actual plaza de San Francisco, se levanta un edificio estrechamente vinculado a la historia política y judicial de la ciudad: la antigua Real Audiencia de los Grados de Sevilla. A la derecha, se encuentra la calle Chicarreros; mientras que, a la izquierda está la calle Francisco Bruna, con el edificio que acogió durante años en sus bajos la "Gran Peluquería".

Edificio de la antigua Real Audiencia de Sevilla, en la Plaza de San Francisco


Durante varios siglos fue uno de los principales órganos de administración de justicia de la ciudad y su territorio, ejerciendo fundamentalmente funciones jurisdiccionales y de apelación en nombre de la Corona. El inmueble que hoy contemplamos es el resultado de una larga evolución histórica, en la que se superponen los antecedentes medievales de la justicia sevillana, la arquitectura renacentista de finales del siglo XVI y las importantes transformaciones realizadas en los siglos XIX y XX.

Los antecedentes de esta institución se remontan a los años posteriores a la conquista de Sevilla por Fernando III. En 1250, el monarca concedió a la ciudad un ordenamiento jurídico que permitió organizar de manera estable su administración de justicia.

Así, en la Baja Edad Media coexistieron en Sevilla diferentes autoridades judiciales. Para los asuntos civiles tenía cinco alcaldes ordinarios nombrados por el concejo. Para apelar había tres alcaldes mayores, nombrados por el rey, y el adelantado. Para los asuntos criminales existía la figura del alcalde de justicia, nombrado por el rey, y el adelantado. Este sistema, heredado de la organización medieval de la ciudad, fue evolucionando progresivamente hacia una estructura judicial más centralizada.

En este contexto, a finales del siglo XIV, aparece el espacio de la actual plaza de San Francisco como uno de los lugares tradicionales de la administración de justicia sevillana. El edificio o conjunto conocido posteriormente como Casa Cuadra, en referencia a sus amplias estancias y formato generalmente cuadrado, habría servido para albergar dependencias judiciales. La documentación medieval menciona asimismo jueces de grado vinculados a este ámbito, lo que evidencia la temprana presencia de funciones jurisdiccionales en este sector de la ciudad.

No se conoce con precisión la fecha de creación de la Audiencia de los Grados de Sevilla. Sí está documentado que los Reyes Católicos dieron forma colegiada a la Audiencia en 1493, dentro del proceso de reorganización de la administración de justicia emprendido por la monarquía. Inicialmente quedó vinculada a la Real Chancillería de Granada y asumió una importante función como tribunal de apelación. Su existencia responde, por tanto, al progresivo fortalecimiento de la justicia real frente a la dispersión de competencias característica del sistema medieval.

Carlos I aprobó unas primeras ordenanzas para la institución en 1525, fecha que tradicionalmente se considera fundamental para la consolidación de la Real Audiencia de Sevilla. Posteriormente se promulgaron nuevas ordenanzas en 1556 y, ya durante el reinado de Felipe II, en 1566. Estas disposiciones fueron configurando las competencias, funcionamiento y organización interna del tribunal.

Durante el siglo XVI la institución experimentó una creciente importancia. La antigua Casa Cuadra de la plaza de San Francisco resultaba insuficiente para las necesidades de una administración judicial cada vez más compleja, por lo que Felipe II ordenó la construcción de un nuevo edificio. Las obras se desarrollaron entre 1595 y 1597 y dieron lugar a una construcción de carácter renacentista, integrada en el conjunto arquitectónico que estaba transformando la plaza de San Francisco.

Antigua Audiencia (ver) (CC BY 3.0)

Poco después, en 1605, el Ayuntamiento promovió una reforma y retranqueo de la fachada con el propósito de adecuarla a la nueva configuración urbanística de la plaza. La intervención, concluida en 1606, modificó la relación del edificio con el espacio público y forma parte de las sucesivas transformaciones que experimentó este importante enclave urbano. De este modo, la Audiencia no fue un edificio aislado, sino una pieza fundamental del frente institucional de la plaza de San Francisco, junto al Ayuntamiento y otros edificios representativos del poder civil.

El inmueble sufrió nuevas transformaciones durante los siglos XVIII y XIX. En 1818 se modificó de manera significativa su acceso principal, trasladándose la portada y el balcón al centro de la fachada.  Con ello se creó un nuevo zaguán de acceso al patio principal y se reforzó la centralidad del ingreso.

En esta época se produjeron también cambios en las dependencias destinadas a prisión. El conjunto contaba con espacios carcelarios destinados a personas sometidas a la jurisdicción del tribunal, entre ellos la denominada cárcel de los Caballeros o de Olivares, destinada a presos de condición social más elevada. Estas dependencias recuerdan que la administración de justicia no se limitaba a dictar sentencias, sino que incluía también la custodia de los procesados.

Antigua Audiencia (ver) (CC BY 3.0)

En 1842 se incorporó un reloj a la fachada, elemento que contribuyó a modificar la imagen exterior del edificio. La construcción contaba asimismo con una torre que fue finalmente eliminada en 1861 debido a su estado de conservación y al peligro que suponía su permanencia.

El 6 de agosto de 1918, sufrió un violento incendio que ocasionó graves daños en el edificio. El fuego afectó especialmente a las cubiertas, a la parte superior de la construcción y a buena parte del ala derecha. Sin embargo, pudieron salvarse elementos esenciales del antiguo conjunto, entre ellos el patio y la escalera, que constituyen algunos de los espacios arquitectónicos de mayor interés histórico.

El incendio de la antigua Audiencia Provincial de Sevilla (ver) (CC BY 3.0)

Durante las obras de reconstrucción, la Audiencia se instaló de forma provisional en el palacio de los juzgados a la calle Almirante Apodaca, actualmente ocupado por el Archivo Histórico Provincial de Sevilla, y diferentes bienes y documentos fueron puestos a salvo provisionalmente en otros edificios de la ciudad, entre ellos el Palacio Arzobispal y la Universidad Hispalense, para retornar al edificio de la Audiencia en el año 1924.

Archivo Histórico Provincial de Sevilla y Archivo General de Andalucía”, y “Archivo Municipal y Hemeroteca Municipal

La reconstrucción fue confiada a Aníbal González (ver), uno de los arquitectos fundamentales de la Sevilla de comienzos del siglo XX. Las obras, desarrolladas entre 1918 y 1923-1924, determinaron en gran medida la imagen actual del edificio.

Aníbal González conservó el esquema fundamental de las dos primeras plantas y reconstruyó la parte superior introduciendo una solución de clara inspiración historicista. En la tercera planta dispuso una sucesión de ventanas de medio punto separadas por columnas, otorgando a la fachada un carácter monumental y relacionándola con algunos de los modelos arquitectónicos que el propio arquitecto empleaba en su recuperación de las formas históricas españolas. Entre las referencias que se han señalado para esta intervención se encuentra la arquitectura de la Universidad de Alcalá de Henares.

El resultado es un edificio en el que conviven diferentes momentos históricos. La base corresponde al palacio renacentista construido a finales del siglo XVI; las modificaciones posteriores responden a las necesidades de la institución judicial y a las transformaciones urbanísticas de la plaza; y la imagen que hoy ofrece la fachada está marcada decisivamente por la reconstrucción de Aníbal González después del incendio de 1918.

Edificio actual de la antigua Real Audiencia de Sevilla, en la Plaza de San Francisco

La Real Audiencia permaneció en este emplazamiento hasta 1972, cuando la administración de justicia abandonó definitivamente su histórica sede de la plaza de San Francisco y se trasladó a las nuevas instalaciones judiciales del Prado de San Sebastián. Con este traslado desapareció la función judicial que había caracterizado al edificio durante varios siglos.

Poco después comenzó una nueva etapa en la historia del inmueble. El edificio fue objeto de una importante intervención dirigida por el arquitecto Rafael Manzano Martos para adaptarlo como sede central de la antigua Caja de Ahorros de San Fernando.

En la década de 1980 llegó incluso a desempeñar temporalmente una función política de especial relevancia, al acoger provisionalmente la sede del Parlamento de Andalucía entre 1983 y 1985.

Actualmente el edificio está vinculado a la Fundación Cajasol y mantiene una intensa actividad cultural. Su transformación en espacio cultural ha permitido que una construcción nacida para administrar justicia siga desempeñando un papel relevante en la vida pública de Sevilla.

Fachada de la sede de la fundación Cajasol de Sevilla en la plaza de san Francisco

En la fachada destaca el escudo de Sevilla, que representa al rey san Fernando sentado, acompañado por san Isidoro y san Leandro, y lleva el conocido lema “NO8DO”.

Escudo de Sevilla

En el centro del tercer piso de la portada se muestra el escudo imperial con el águila bicéfala, símbolo de la dignidad imperial y emblema de la Casa de Habsburgo, constituye una manifestación de la autoridad soberana de la Monarquía. El águila de dos cabezas, coronada y con las alas extendidas, hacía referencia al Sacro Imperio Romano Germánico y, en el contexto hispánico, a la condición imperial de Carlos V y a la tradición dinástica de los Austrias. Su presencia en la fachada de la Real Audiencia de Sevilla subrayaba, por tanto, la vinculación directa de la institución con la Corona y el carácter regio de la justicia que allí se administraba.

Escudo Imperial

Una representación de Hércules como fundador, con los dos leones, acompañada de la inscripción latina “HERCULES FUNDATOR” que procede de la antigua tradición que consideraba a Hércules fundador mítico de Cádiz y, por extensión, uno de los grandes fundadores legendarios de Hispania.

Hércules como fundador, con los dos leones

Un escudo real de la Monarquía Hispánica, concretamente las armas de Castilla y León, puesto que la Real Audiencia de los Grados de Sevilla era un tribunal de la Corona, por lo que la exhibición de las armas reales expresaba visualmente que la administración de justicia emanaba del monarca.

Escudo real de la Monarquía Hispánica

También se conserva un interesante relieve con las armas de la ciudad de Huelva. El escudo presenta en su campo un árbol, acompañado por un ancla y una torre o castillo, y se encuentra rodeado por la inscripción latina “PORTUS MARIS ET TERRAE CUSTODIA”, es decir, “Puerto de mar y custodia de la tierra”. Aunque pudiera parecer, por su emplazamiento, un emblema propio de la institución judicial, se trata en realidad de las armas de Huelva, cuya presencia se explica por la pertenencia de la ciudad y su territorio al ámbito jurisdiccional de la Real Audiencia de Sevilla. El relieve constituye así un testimonio particularmente expresivo de la dimensión territorial de esta institución, cuya autoridad judicial se extendía más allá de la ciudad de Sevilla.

El escudo representado muestra: un árbol, tradicionalmente identificado como un olivo; un ancla, alusiva a su condición marítima y portuaria; una torre o castillo, relacionada con la defensa terrestre y una corona mural como timbre.

Escudo de armas de la ciudad de Huelva

Sobre el balcón de la portada de la antigua Real Audiencia se conserva el escudo histórico de la ciudad de Sevilla, representado mediante las figuras de Fernando III el Santo, sentado en el centro, y los santos Isidoro y Leandro, obispos hispalenses, que lo flanquean. El relieve constituye una de las principales manifestaciones de la identidad cívica de Sevilla en la fachada de la institución. Sobre él se dispone la lápida conmemorativa de 1606, que recuerda que la obra fue realizada durante el reinado de Felipe III, siendo regente de la Real Audiencia el doctor Antonio Corrionero. Según la documentación histórica de la fachada, el escudo de Sevilla estuvo originalmente colocado sobre el dintel de la puerta y fue trasladado posteriormente al lugar que ocupa sobre el balcón.

REINANDO LA C. R. M. EL REY D. PHELIPE III. N. SEÑOR Y SIENDO REGENTE DESTA R. AVDIENCIA EL D. ANTONIO CORRIONERO SE HIZO ESTA OBRA AÑO DE MDCVI.

En el vestíbulo y apeadero, a la izquierda de la entrada, se sitúan dos cañones, de procedencia no documentada, junto a una placa dedicada a la Constitución de 1812 y que recuerda que la plaza de San Francisco se rotulo como plaza de la Constitución.

Apeadero

Izquierda de la entrada

Placa dedicada a la Constitución de 1812

Placa dedicada a la plaza de San Francisco

Detalle

A la derecha de la entrada un azulejo de la Virgen y una placa que nos recuerda que el Colegio de Abogados gestionó la reconstrucción del edificio tras el incendio del 6 de agosto de 1918. 

Derecha de la entrada

Azulejo de la Virgen

Placa de Colegio de abogados


A su interés arquitectónico se añade un importante patrimonio artístico. La colección vinculada actualmente a la Fundación Cajasol reúne más de trescientas piezas entre pinturas, esculturas, grabados y mobiliario. Entre las obras destacadas se encuentra el retrato del arzobispo Pedro de Urbina, atribuido a Bartolomé Esteban Murillo, así como una representación de san Fernando del siglo XVII y la obra Joven con flores en el pelo, de Gonzalo Bilbao. El conjunto se completa con obras de artistas de los siglos XX y XXI, entre ellos Alfonso Grosso, Carmen Laffón y Teresa Duclós.

Especial interés posee también la colección de tapices, en la que se conservan tres piezas barrocas del siglo XVII, dos de procedencia flamenca y otra francesa. Todo ello convierte al antiguo palacio de la Audiencia en un espacio donde la historia institucional, la arquitectura y las artes se encuentran estrechamente relacionadas.

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