miércoles, 29 de julio de 2026

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Universidad Hispalense.

La historia de la Universidad de Sevilla constituye un fiel reflejo de la evolución política, cultural y científica de España durante más de cinco siglos. Considerada una de las instituciones universitarias más antiguas del país, sus orígenes se remontan a los albores de la Edad Moderna, cuando Sevilla se preparaba para convertirse en la gran capital económica del comercio con América y en uno de los principales focos culturales de Europa.

La aspiración de dotar a Sevilla de un Estudio General era ya antigua. En 1254, apenas seis años después de la conquista cristiana de la ciudad, Alfonso X el Sabio concedió un privilegio para crear un centro donde se impartieran estudios de latín y árabe. Sin embargo, aquella iniciativa nunca llegó a consolidarse como una auténtica universidad. Durante los siglos siguientes la enseñanza superior quedó limitada a las escuelas catedralicias y a los estudios impartidos por las órdenes religiosas, insuficientes para satisfacer las necesidades de una ciudad cuya importancia política y económica crecía de forma imparable.

El verdadero impulso llegó gracias a la iniciativa del humanista y eclesiástico Rodrigo Fernández de Santaella, conocido tradicionalmente como Maese Rodrigo. Tras estudiar en las universidades italianas y conocer de primera mano el florecimiento intelectual del Renacimiento, concibió la creación en Sevilla de un colegio universitario semejante a los existentes en Bolonia o Salamanca. Contó para ello con el apoyo de la reina Isabel la Católica, que respaldó el proyecto ante la Santa Sede, y con el beneplácito de las autoridades sevillanas.

El 12 de julio de 1505 el papa Julio II expidió la bula fundacional que autorizaba la creación del Colegio de Santa María de Jesús y le concedía facultad para impartir enseñanzas de Artes, Filosofía, Lógica, Teología, Derecho Canónico y Derecho Civil. Tres años más tarde, una nueva bula pontificia amplió estos privilegios permitiendo otorgar también grados en Medicina, equiparando la nueva institución a las principales universidades del reino. Aquellas disposiciones convierten a 1505 en la fecha generalmente aceptada como la fundación de la Universidad de Sevilla.

El edificio del Colegio de Santa María de Jesús, levantado junto a la antigua Puerta de Jerez y financiado íntegramente por Maese Rodrigo, quedó concluido hacia 1517 y recibió a sus primeros colegiales un año después. Desde sus inicios coexistieron dos instituciones estrechamente unidas: el Colegio, encargado de la residencia y formación de los becarios, y la Universidad, responsable de la enseñanza y de la concesión de grados. Esta dualidad originó frecuentes tensiones entre los colegiales y los llamados "manteístas", estudiantes externos que no disfrutaban de beca y que reclamaban una mayor igualdad dentro de la institución.

Durante los siglos XVI y XVII la Universidad fue consolidando su prestigio. Los estatutos promulgados en 1565 supusieron el reconocimiento de una personalidad jurídica más definida y marcaron una etapa de notable crecimiento académico. Posteriormente, los Estatutos de 1621 reforzaron la autonomía universitaria respecto al Colegio, aunque mantuvieron una estrecha vinculación entre ambas instituciones. En aquellos siglos se impartían estudios de Teología, Cánones, Leyes, Medicina y Artes, formando a buena parte de las élites eclesiásticas, jurídicas y administrativas del sur de España.

La vida universitaria, sin embargo, no estuvo exenta de conflictos. La rivalidad con otros prestigiosos centros docentes sevillanos, especialmente el Colegio de Santo Tomás de los dominicos (leer más) y el Colegio de San Hermenegildo de los jesuitas (leer mas), fue constante. Las disputas por el derecho a conferir grados universitarios, el prestigio académico y la captación de estudiantes marcaron buena parte de la historia intelectual de la Sevilla de los Austrias.

El siglo XVIII supuso un punto de inflexión. En el contexto de las reformas ilustradas promovidas por Carlos III, el asistente de Sevilla Pablo de Olavide elaboró un ambicioso proyecto para modernizar completamente la enseñanza superior. El denominado Plan de Olavide proponía secularizar las cátedras, actualizar los planes de estudio, incorporar disciplinas científicas y matemáticas y, sobre todo, separar definitivamente la Universidad del antiguo Colegio de Santa María de Jesús. La expulsión de los jesuitas en 1767 facilitó además que la antigua Casa Profesa de la Compañía, situada en la calle Laraña, fuese destinada a nueva sede universitaria. Esto fue aprobado por Real Orden del 31 de mayo de 1768. El traslado tuvo lugar solemnemente el 31 de diciembre de 1771.

Poco después nacía oficialmente la Real Universidad Literaria de Sevilla, institución completamente renovada que simbolizaba el triunfo de las ideas ilustradas sobre las viejas estructuras colegiales. Aunque muchas de las reformas de Olavide encontraron fuertes resistencias y no pudieron desarrollarse plenamente, supusieron el nacimiento de la universidad moderna.

Durante el siglo XIX la Universidad experimentó profundas transformaciones derivadas de las sucesivas reformas educativas españolas. El Plan Caballero de 1807 reorganizó el sistema universitario nacional y agregó a Sevilla las antiguas universidades de Osuna y Baeza. Posteriormente, la Ley Moyano de 1857 creó nuevas facultades científicas (Ciencias Exactas, Físicas y Naturales) y reorganizó los estudios superiores conforme a criterios más modernos.

En estos años también desaparecieron definitivamente el Colegio de Santa María de Jesús y sus antiguos privilegios, mientras la Universidad adquiría plenamente su carácter de institución pública.

La reforma de 1843 suprimió la enseñanza de la medicina en Sevilla, cesando las clases en la ciudad en 1845 y trasladándose la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla a la ciudad de Cádiz.En 1868 se creó la Escuela Libre de Medicina en Sevilla. En 1917 se fundó la Facultad de Medicina en la ciudad de Sevilla.

A lo largo del siglo XX la Universidad de Sevilla conoció un extraordinario proceso de expansión. El crecimiento del número de estudiantes, la creación de nuevas facultades e institutos de investigación y el desarrollo científico fueron configurando una institución cada vez más compleja.

Un momento decisivo llegó en 1954, cuando el Rectorado y buena parte de las facultades se trasladaron a la monumental Real Fábrica de Tabacos (leer mas), uno de los edificios industriales más importantes del siglo XVIII europeo y actual sede histórica de la Universidad.

Las décadas siguientes estuvieron marcadas por la creación de las escuelas técnicas superiores, las facultades de Ciencias, Farmacia, Económicas, Biología, Física, Matemáticas y Química, así como por la descentralización de numerosos centros docentes que terminarían dando origen a nuevas universidades andaluzas, entre ellas las de Cádiz y Córdoba.

La Constitución de 1978 y la posterior Ley de Reforma Universitaria de 1983 reconocieron definitivamente la autonomía universitaria, inaugurando una nueva etapa basada en la investigación, la internacionalización y la participación democrática de toda la comunidad académica.

Hoy la Universidad de Sevilla constituye una de las instituciones docentes más importantes de España. Con una comunidad universitaria que supera las ochenta mil personas, decenas de centros docentes, un extraordinario patrimonio histórico-artístico y una intensa actividad investigadora, mantiene vivo el legado iniciado hace más de quinientos años por Maese Rodrigo Fernández de Santaella. Su historia representa la evolución del pensamiento, de la ciencia y de la enseñanza superior en Andalucía, convirtiéndose en uno de los pilares fundamentales del desarrollo cultural de Sevilla y de toda la comunidad andaluza.

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