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Universidad Hispalense.
La historia de la Universidad de
Sevilla constituye un fiel reflejo de la evolución política, cultural y
científica de España durante más de cinco siglos. Considerada una de las
instituciones universitarias más antiguas del país, sus orígenes se remontan a
los albores de la Edad Moderna, cuando Sevilla se preparaba para convertirse en
la gran capital económica del comercio con América y en uno de los principales
focos culturales de Europa.
La aspiración de dotar a Sevilla de un
Estudio General era ya antigua. En 1254, apenas seis años después de la
conquista cristiana de la ciudad, Alfonso X el Sabio concedió un privilegio
para crear un centro donde se impartieran estudios de latín y árabe. Sin
embargo, aquella iniciativa nunca llegó a consolidarse como una auténtica
universidad. Durante los siglos siguientes la enseñanza superior quedó limitada
a las escuelas catedralicias y a los estudios impartidos por las órdenes
religiosas, insuficientes para satisfacer las necesidades de una ciudad cuya
importancia política y económica crecía de forma imparable.
El verdadero impulso llegó gracias a la
iniciativa del humanista y eclesiástico Rodrigo Fernández de Santaella,
conocido tradicionalmente como Maese Rodrigo. Tras estudiar en las
universidades italianas y conocer de primera mano el florecimiento intelectual
del Renacimiento, concibió la creación en Sevilla de un colegio universitario
semejante a los existentes en Bolonia o Salamanca. Contó para ello con el apoyo
de la reina Isabel la Católica, que respaldó el proyecto ante la Santa Sede, y
con el beneplácito de las autoridades sevillanas.
El 12 de julio de 1505 el papa Julio II
expidió la bula fundacional que autorizaba la creación del Colegio de Santa
María de Jesús y le concedía facultad para impartir enseñanzas de Artes,
Filosofía, Lógica, Teología, Derecho Canónico y Derecho Civil. Tres años más
tarde, una nueva bula pontificia amplió estos privilegios permitiendo otorgar
también grados en Medicina, equiparando la nueva institución a las principales
universidades del reino. Aquellas disposiciones convierten a 1505 en la fecha
generalmente aceptada como la fundación de la Universidad de Sevilla.
El edificio del Colegio de Santa María
de Jesús, levantado junto a la antigua Puerta de Jerez y financiado
íntegramente por Maese Rodrigo, quedó concluido hacia 1517 y recibió a sus
primeros colegiales un año después. Desde sus inicios coexistieron dos
instituciones estrechamente unidas: el Colegio, encargado de la residencia y
formación de los becarios, y la Universidad, responsable de la enseñanza y de
la concesión de grados. Esta dualidad originó frecuentes tensiones entre los
colegiales y los llamados "manteístas", estudiantes externos que no
disfrutaban de beca y que reclamaban una mayor igualdad dentro de la institución.
Durante los siglos XVI y XVII la
Universidad fue consolidando su prestigio. Los estatutos promulgados en 1565
supusieron el reconocimiento de una personalidad jurídica más definida y
marcaron una etapa de notable crecimiento académico. Posteriormente, los
Estatutos de 1621 reforzaron la autonomía universitaria respecto al Colegio,
aunque mantuvieron una estrecha vinculación entre ambas instituciones. En
aquellos siglos se impartían estudios de Teología, Cánones, Leyes, Medicina y
Artes, formando a buena parte de las élites eclesiásticas, jurídicas y
administrativas del sur de España.
La vida universitaria, sin embargo, no
estuvo exenta de conflictos. La rivalidad con otros prestigiosos centros
docentes sevillanos, especialmente el Colegio de Santo Tomás de los dominicos (leer más) y el Colegio de San Hermenegildo de
los jesuitas (leer mas), fue constante. Las disputas por el
derecho a conferir grados universitarios, el prestigio académico y la captación
de estudiantes marcaron buena parte de la historia intelectual de la Sevilla de
los Austrias.
El siglo XVIII supuso un punto de
inflexión. En el contexto de las reformas ilustradas promovidas por Carlos III,
el asistente de Sevilla Pablo de Olavide elaboró un ambicioso proyecto para
modernizar completamente la enseñanza superior. El denominado Plan de Olavide
proponía secularizar las cátedras, actualizar los planes de estudio, incorporar
disciplinas científicas y matemáticas y, sobre todo, separar definitivamente la
Universidad del antiguo Colegio de Santa María de Jesús. La expulsión de los
jesuitas en 1767 facilitó además que la antigua Casa Profesa de la Compañía,
situada en la calle Laraña, fuese destinada a nueva sede universitaria. Esto fue aprobado por Real Orden del 31 de mayo de 1768. El traslado tuvo
lugar solemnemente el 31 de diciembre de 1771.
Poco después nacía oficialmente la Real
Universidad Literaria de Sevilla, institución completamente renovada que
simbolizaba el triunfo de las ideas ilustradas sobre las viejas estructuras
colegiales. Aunque muchas de las reformas de Olavide encontraron fuertes
resistencias y no pudieron desarrollarse plenamente, supusieron el nacimiento
de la universidad moderna.
Durante el siglo XIX la Universidad
experimentó profundas transformaciones derivadas de las sucesivas reformas
educativas españolas. El Plan Caballero de 1807 reorganizó el sistema
universitario nacional y agregó a Sevilla las antiguas universidades de Osuna y
Baeza. Posteriormente, la Ley Moyano de 1857 creó nuevas facultades científicas
(Ciencias Exactas, Físicas y Naturales) y reorganizó los estudios superiores
conforme a criterios más modernos.
En estos años también desaparecieron
definitivamente el Colegio de Santa María de Jesús y sus antiguos privilegios,
mientras la Universidad adquiría plenamente su carácter de institución pública.
La reforma de 1843 suprimió la enseñanza de la
medicina en Sevilla, cesando las clases en la ciudad en 1845 y trasladándose la
Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla a la ciudad de Cádiz.En
1868 se creó la Escuela Libre de Medicina en Sevilla. En 1917 se fundó la
Facultad de Medicina en la ciudad de Sevilla.
A lo largo del siglo XX la Universidad
de Sevilla conoció un extraordinario proceso de expansión. El crecimiento del
número de estudiantes, la creación de nuevas facultades e institutos de
investigación y el desarrollo científico fueron configurando una institución
cada vez más compleja.
Un momento decisivo llegó en 1954,
cuando el Rectorado y buena parte de las facultades se trasladaron a la
monumental Real Fábrica de Tabacos (leer mas), uno de los edificios industriales más
importantes del siglo XVIII europeo y actual sede histórica de la Universidad.
Las décadas siguientes estuvieron
marcadas por la creación de las escuelas técnicas superiores, las facultades de
Ciencias, Farmacia, Económicas, Biología, Física, Matemáticas y Química, así
como por la descentralización de numerosos centros docentes que terminarían
dando origen a nuevas universidades andaluzas, entre ellas las de Cádiz y
Córdoba.
La Constitución de 1978 y la posterior
Ley de Reforma Universitaria de 1983 reconocieron definitivamente la autonomía
universitaria, inaugurando una nueva etapa basada en la investigación, la
internacionalización y la participación democrática de toda la comunidad
académica.
Hoy la Universidad de Sevilla
constituye una de las instituciones docentes más importantes de España. Con una
comunidad universitaria que supera las ochenta mil personas, decenas de centros
docentes, un extraordinario patrimonio histórico-artístico y una intensa
actividad investigadora, mantiene vivo el legado iniciado hace más de
quinientos años por Maese Rodrigo Fernández de Santaella. Su historia
representa la evolución del pensamiento, de la ciencia y de la enseñanza
superior en Andalucía, convirtiéndose en uno de los pilares fundamentales del
desarrollo cultural de Sevilla y de toda la comunidad andaluza.
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