sábado, 1 de agosto de 2026

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

La fuente del patio del Rectorado.

El Patio de la Fuente constituye el verdadero corazón de la antigua Real Fábrica de Tabacos. Desde el siglo XVIII este amplio espacio articuló buena parte de la actividad del edificio, pues en él se desarrollaban las operaciones de pesaje, control y distribución del tabaco antes de su traslado a las distintas dependencias fabriles. En la actualidad, es un espacio de encuentro y tránsito para estudiantes, profesores y visitantes.

Llegada al patio de la fuente

Patio de la fuente

Presidiendo el patio se alza la magnífica fuente diseñada por el escultor y retablista portugués Cayetano de Acosta (leer mas). La fuente fue realizada entre 1755 y 1758, coincidiendo con la fase final de las obras de la Real Fábrica de Tabacos, y constituye una de las piezas de escultura ornamental más notables del edificio.

Se trata de una fuente monumental de planta cuadrilobulada, organizada en tres cuerpos superpuestos, cada uno provisto de su correspondiente taza. En el remate, cuatro putti —pequeños niños desnudos inspirados en los amorcillos de la Antigüedad clásica—sostienen una esfera sobre la que descansa la Corona Real, símbolo del patronazgo de la Monarquía sobre la fábrica. Estas figuras infantiles, cumplen una función hidráulica al actuar como surtidores.

Fuente

Fuente
Detalle

Detalle de los putti, la esfera y la corona Real

Detalle de los putti


Los diferentes cuerpos de la fuente se enriquecen con mascarones y carátulas de variada expresión. Más allá de su valor decorativo, estas esculturas desempeñan una función práctica, ya que ocultan los conductos de evacuación y desagüe de las tazas superiores o sirven como surtidores del agua.

En la parte inferior destacan varios mascarones con cabeza de león, motivo heredado de la tradición clásica, en la que el león simboliza la fortaleza, la vigilancia y el poder, al tiempo que sus fauces sirven como salida del agua.

Parte inferior de la fuente

Detalle de una cabeza de león


La fuente no solo constituye un elemento ornamental, sino también un símbolo de la importancia que el agua tuvo en el funcionamiento de la Real Fábrica. Además de abastecer las necesidades de un complejo industrial donde llegaron a trabajar miles de personas, el agua contribuía a crear un ambiente más fresco y agradable en el gran patio central, convirtiéndose en el eje vertebrador del espacio.

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