miércoles, 5 de agosto de 2026

ALGUNOS PERSONAJES HISTÓRICOS EN LAS CALLES DE SEVILLA

Rafael Padura.

Rafael Padura Rodríguez fue uno de los empresarios sevillanos más representativos de su generación y una de las víctimas del terrorismo que con mayor intensidad conmocionó a la sociedad hispalense durante la década de 1980. 

Su asesinato, perpetrado por miembros de la organización terrorista GRAPO el 5 de septiembre de 1984, supuso un duro golpe para el mundo empresarial andaluz y para una ciudad que contempló con indignación cómo la violencia política irrumpía también en el ámbito de la iniciativa privada.

Nacido en Sevilla en 1947, pertenecía a una familia estrechamente vinculada a las artes gráficas. Era bisnieto de Antonio Padura y Lorenzo, delineante de Obras Públicas que en 1908 fundó la papelería técnica Padura, un establecimiento pionero dedicado inicialmente a la venta de material de dibujo técnico. La empresa abrió sus puertas en la calle Martínez Montañés y, pocos años después, se trasladó a la calle Cerrajería, incorporando modernos sistemas de reproducción de planos mediante ferroprusiato, una técnica de reprografía muy avanzada para la época. En 1928 la firma inauguró nuevos talleres de imprenta y encuadernación en la calle Cuna, donde amplió su actividad hasta convertirse en una de las empresas de referencia del sector gráfico sevillano.

Rafael Padura (ver) (CC BY 3.0)

Rafael Padura asumió la dirección de la empresa familiar en la década de 1960, modernizando sus instalaciones y diversificando sus actividades. Bajo su gestión, Hijos de Antonio Padura consolidó su prestigio en el ámbito de las artes gráficas, la impresión comercial y el suministro de material técnico, manteniendo el espíritu emprendedor que había caracterizado a la familia desde comienzos del siglo XX.

Su liderazgo trascendió el ámbito estrictamente empresarial. Convencido de la necesidad de fortalecer el tejido económico andaluz durante los años de la transición democrática, fue uno de los principales impulsores del asociacionismo empresarial. Participó como miembro fundador en la Confederación Empresarial Sevillana (CES), en la Confederación de Empresarios de Andalucía y en la Federación Provincial de Comerciantes de Sevilla (APROCOM). Asimismo, desempeñó responsabilidades como vocal de Transportes en la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Sevilla.

El reconocimiento a su capacidad de diálogo y a su prestigio profesional quedó reflejado cuando, apenas seis meses antes de su muerte, fue elegido presidente de la Confederación Empresarial Sevillana. Con solo treinta y siete años representaba una nueva generación de empresarios comprometidos con el desarrollo económico de Sevilla y Andalucía, convencidos de que la libertad de empresa y la iniciativa privada constituían pilares esenciales de la democracia recién consolidada.

La mañana del 5 de septiembre de 1984 quedó grabada para siempre en la memoria colectiva de Sevilla. Hacia las once, dos miembros de la organización terrorista GRAPO se presentaron en las oficinas de Artes Gráficas Padura, situadas en la calle Luis Montoto, preguntando por su propietario. Al no encontrarlo abandonaron el establecimiento, regresando poco después. En esta ocasión localizaron a Rafael Padura en su despacho. Mientras uno de los terroristas mantenía encañonados a los trabajadores, el otro penetró en la oficina y disparó a quemarropa contra el empresario, alcanzándolo mortalmente en la cabeza. Trasladado de urgencia a un centro hospitalario, falleció poco después a consecuencia de la gravedad de las heridas.

El atentado fue reivindicado por los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), organización terrorista de extrema izquierda que durante aquellos años desarrolló una campaña de asesinatos, secuestros y atentados contra representantes del Estado, miembros de las fuerzas de seguridad, militares, jueces, empresarios y ciudadanos civiles. La elección de Rafael Padura respondía al propósito de golpear a una figura especialmente representativa del mundo empresarial sevillano y sembrar el miedo entre quienes participaban activamente en la vida económica del país.

La noticia provocó una profunda conmoción en Sevilla. Miles de ciudadanos, representantes institucionales, empresarios, trabajadores y amigos expresaron públicamente su rechazo al crimen y acompañaron a la familia en su dolor. Rafael Padura dejaba viuda y dos hijos, de nueve y once años, truncándose una brillante trayectoria profesional y humana cuando apenas comenzaba a alcanzar su mayor proyección pública.

La investigación permitió identificar a varios integrantes del comando responsable del atentado, entre ellos Sebastián Rodríguez Veloso, conocido como "Chano", quien fue condenado por el asesinato. Años más tarde, su excarcelación anticipada generó un intenso debate social y un profundo malestar entre los familiares de la víctima, que consideraron insuficiente el cumplimiento efectivo de la condena.

La memoria de Rafael Padura ha permanecido viva gracias al reconocimiento de las instituciones y del propio empresariado sevillano. En 2001 le fue concedida, a título póstumo, la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo, máxima distinción otorgada por el Estado español a quienes perdieron la vida como consecuencia de la violencia terrorista. Desde 2006, la Confederación de Empresarios de Sevilla entrega anualmente los Premios Rafael Padura, destinados a reconocer la excelencia, el compromiso y la contribución de personas y entidades al desarrollo económico y social de la provincia.

Su nombre recuerda hoy no solo a un empresario ejemplar, sino también a una generación de ciudadanos que defendieron con su trabajo los valores de la convivencia democrática frente a la barbarie del terrorismo. Rafael Padura simboliza la capacidad de iniciativa, el compromiso con Sevilla y el sacrificio de quienes fueron asesinados únicamente por representar la libertad, el esfuerzo y el progreso de una sociedad que nunca renunció a la paz ni a la democracia.

Calle Rafael Padura

Rotulo

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