AREA CENTRO 1
Casa Arcenegui.
En el frente oriental de la Plaza de San Francisco,
frente a la fachada posterior del Ayuntamiento de Sevilla y en uno de los
sectores de mayor interés arquitectónico del centro histórico, se encuentra la
denominada Casa Arcenegui, también conocida como Casa Peyré.
Casa
Arcenegui
El inmueble constituye una interesante muestra de la
arquitectura sevillana de los primeros años del siglo XX y, particularmente, de
la etapa de transición en la obra de José Espiau y Muñoz (ver) desde
las fórmulas modernistas hacia el regionalismo que acabaría caracterizando
buena parte de la arquitectura sevillana de las décadas siguientes.
El edificio fue promovido por Miguel de Arcenegui, que
además lo concibió como su propia residencia. El proyecto fue realizado por el
arquitecto José Espiau y Muñoz en 1911, aunque la fecha de 1912 aparece
claramente incorporada a la composición de la fachada, sobre el balcón central,
como testimonio de la terminación de las obras. La cronología del inmueble se
sitúa, por tanto, en los primeros años de la trayectoria profesional de Espiau,
en un momento especialmente significativo para comprender la evolución de la
arquitectura sevillana.
El proyecto estuvo relacionado con el ambiente generado
en torno al denominado concurso de casas sevillanas, iniciativa que pretendía
impulsar una arquitectura residencial capaz de recuperar y reinterpretar los
elementos considerados característicos de la tradición local. Espiau presentó
diversos proyectos en aquellos años, entre ellos el edificio de la Ciudad de
Londres, de inspiración neomudéjar, y otras propuestas para la entonces
denominada calle Génova, actual avenida de la Constitución. La Casa Arcenegui,
sin embargo, no llegó a participar en el concurso, pues el promotor fue
sancionado al iniciar las obras antes de obtener la correspondiente licencia de
construcción.
La arquitectura del inmueble resulta especialmente
interesante porque no responde todavía a un regionalismo plenamente definido.
En ella conviven recursos procedentes del modernismo con elementos
historicistas y primeras aproximaciones a un lenguaje regionalista. Esta
condición híbrida explica buena parte de su singularidad dentro del paisaje
arquitectónico de la Plaza de San Francisco.
La fachada presenta una composición rigurosamente ordenada,
organizada en tres plantas y estructurada mediante tres ejes verticales de
huecos. El eje central adquiere especial protagonismo. En la planta baja se
abre la portada, definida por un arco de medio punto, mientras que sobre ella
se dispone el balcón principal. Este balcón constituye uno de los puntos
focales de la fachada y aparece cuidadosamente enmarcado por elementos
ornamentales. Sobre él se incorpora la fecha “1912”, integrada en la decoración
y convertida en una auténtica firma cronológica del edificio.
Detalle
del balcón central
Los dos ejes laterales quedan definidos por amplios
huecos y cierros acristalados, especialmente característicos de la arquitectura
residencial sevillana de estos años. Espiau combina en ellos hierro y vidrio.
Las esquinas redondeadas de algunos balcones introducen una sensación de
movimiento.
El tratamiento de los materiales y del color contribuye
asimismo a la riqueza visual del inmueble. Las dos primeras plantas presentan
una tonalidad dominante ocre, acompañada por elementos claros que destacan
molduras y detalles ornamentales. En la planta superior se introduce una
combinación de tonos ocres y amarillos claros que establece una diferenciación
respecto de los niveles inferiores. La utilización de estos contrastes
cromáticos, unida al tratamiento de la piedra y de los elementos decorativos,
evita que la fachada resulte excesivamente uniforme.
Especial interés posee el remate superior. La
construcción se corona mediante una crestería de acusado carácter historicista,
acompañada por cuatro grandes flameros o pináculos situados en los extremos y
otros elementos menores agrupados en la zona central.
Detalle
del remate superior
El interés de la Casa Arcenegui aumenta todavía más
cuando se contempla en relación con los edificios que la rodean. En este
reducido tramo del frente oriental de la Plaza de San Francisco se concentra
una extraordinaria representación de la arquitectura sevillana de comienzos del
siglo XX.
El inmueble del número 10 se relaciona con Gómez
Millán; el número 11 corresponde a una obra de Juan Talavera y Heredia; los
números 12 y 13 fueron proyectados por el propio José Espiau; y, al otro lado
de la estrecha calle Chicharreros, se encuentra la antigua Audiencia, obra
vinculada a Aníbal González.
El edificio sufrió una importante intervención interior en 1986, realizada por el arquitecto Pedro Salmerón Escobar. Aunque esta actuación modificó notablemente los espacios interiores, la fachada conserva buena parte de los valores que permiten identificar la concepción original de Espiau y continúa siendo el principal elemento patrimonial del inmueble.
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