sábado, 19 de septiembre de 2026

AREA CENTRO 1

Casa Arcenegui.

En el frente oriental de la Plaza de San Francisco, frente a la fachada posterior del Ayuntamiento de Sevilla y en uno de los sectores de mayor interés arquitectónico del centro histórico, se encuentra la denominada Casa Arcenegui, también conocida como Casa Peyré.

Casa Arcenegui

El inmueble constituye una interesante muestra de la arquitectura sevillana de los primeros años del siglo XX y, particularmente, de la etapa de transición en la obra de José Espiau y Muñoz (ver) desde las fórmulas modernistas hacia el regionalismo que acabaría caracterizando buena parte de la arquitectura sevillana de las décadas siguientes.

El edificio fue promovido por Miguel de Arcenegui, que además lo concibió como su propia residencia. El proyecto fue realizado por el arquitecto José Espiau y Muñoz en 1911, aunque la fecha de 1912 aparece claramente incorporada a la composición de la fachada, sobre el balcón central, como testimonio de la terminación de las obras. La cronología del inmueble se sitúa, por tanto, en los primeros años de la trayectoria profesional de Espiau, en un momento especialmente significativo para comprender la evolución de la arquitectura sevillana.

El proyecto estuvo relacionado con el ambiente generado en torno al denominado concurso de casas sevillanas, iniciativa que pretendía impulsar una arquitectura residencial capaz de recuperar y reinterpretar los elementos considerados característicos de la tradición local. Espiau presentó diversos proyectos en aquellos años, entre ellos el edificio de la Ciudad de Londres, de inspiración neomudéjar, y otras propuestas para la entonces denominada calle Génova, actual avenida de la Constitución. La Casa Arcenegui, sin embargo, no llegó a participar en el concurso, pues el promotor fue sancionado al iniciar las obras antes de obtener la correspondiente licencia de construcción.

La arquitectura del inmueble resulta especialmente interesante porque no responde todavía a un regionalismo plenamente definido. En ella conviven recursos procedentes del modernismo con elementos historicistas y primeras aproximaciones a un lenguaje regionalista. Esta condición híbrida explica buena parte de su singularidad dentro del paisaje arquitectónico de la Plaza de San Francisco.

La fachada presenta una composición rigurosamente ordenada, organizada en tres plantas y estructurada mediante tres ejes verticales de huecos. El eje central adquiere especial protagonismo. En la planta baja se abre la portada, definida por un arco de medio punto, mientras que sobre ella se dispone el balcón principal. Este balcón constituye uno de los puntos focales de la fachada y aparece cuidadosamente enmarcado por elementos ornamentales. Sobre él se incorpora la fecha “1912”, integrada en la decoración y convertida en una auténtica firma cronológica del edificio.

Detalle del balcón central

Los dos ejes laterales quedan definidos por amplios huecos y cierros acristalados, especialmente característicos de la arquitectura residencial sevillana de estos años. Espiau combina en ellos hierro y vidrio. Las esquinas redondeadas de algunos balcones introducen una sensación de movimiento.

El tratamiento de los materiales y del color contribuye asimismo a la riqueza visual del inmueble. Las dos primeras plantas presentan una tonalidad dominante ocre, acompañada por elementos claros que destacan molduras y detalles ornamentales. En la planta superior se introduce una combinación de tonos ocres y amarillos claros que establece una diferenciación respecto de los niveles inferiores. La utilización de estos contrastes cromáticos, unida al tratamiento de la piedra y de los elementos decorativos, evita que la fachada resulte excesivamente uniforme.

Especial interés posee el remate superior. La construcción se corona mediante una crestería de acusado carácter historicista, acompañada por cuatro grandes flameros o pináculos situados en los extremos y otros elementos menores agrupados en la zona central.

Detalle del remate superior

El interés de la Casa Arcenegui aumenta todavía más cuando se contempla en relación con los edificios que la rodean. En este reducido tramo del frente oriental de la Plaza de San Francisco se concentra una extraordinaria representación de la arquitectura sevillana de comienzos del siglo XX.

El inmueble del número 10 se relaciona con Gómez Millán; el número 11 corresponde a una obra de Juan Talavera y Heredia; los números 12 y 13 fueron proyectados por el propio José Espiau; y, al otro lado de la estrecha calle Chicharreros, se encuentra la antigua Audiencia, obra vinculada a Aníbal González.

El edificio sufrió una importante intervención interior en 1986, realizada por el arquitecto Pedro Salmerón Escobar. Aunque esta actuación modificó notablemente los espacios interiores, la fachada conserva buena parte de los valores que permiten identificar la concepción original de Espiau y continúa siendo el principal elemento patrimonial del inmueble.

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