viernes, 14 de agosto de 2026

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

Azulejo de Deportes Z.

En la confluencia de la calle Sierpes con la calle Rivero se conserva uno de los conjuntos de cerámica publicitaria más llamativos del comercio tradicional sevillano: los grandes murales que anunciaban Deportes Z, antiguo establecimiento dedicado a la armería y a los artículos deportivos. Ocupando una amplia superficie de la fachada, aproximadamente de 4 por 8 metros, sus azulejos constituyen hoy un valioso testimonio de la estrecha relación que existió en Sevilla entre comercio, arquitectura y cerámica decorativa.

Deportes Z

Deportes Z

El origen del establecimiento se remonta a 1921, cuando el navarro Zacarías Zulategui Huarte llegó a Sevilla y se hizo cargo, mediante traspaso, de un negocio denominado Nuevo Sport, dedicado a la armería y a la venta de artículos deportivos. Zulategui transformó el establecimiento y adoptó para él el nombre de Deportes Z, una denominación vinculada a las iniciales de su nombre y apellido. Con el paso de los años, el comercio llegaría a convertirse en uno de los establecimientos deportivos más veteranos y conocidos de la ciudad.

Calle Sierpes a la altura de la calle Rivero con el edificio que adquirió  Zacarías Zulategui para ampliar su tienda de deportes. Fotografía de la década de 1.913.

La importancia adquirida por el negocio hizo necesaria su ampliación. En 1944 se realizaron obras para extender el establecimiento hacia la calle Rivero, bajo la dirección del arquitecto Juan Talavera. La intervención supuso la renovación y embellecimiento de la fachada mediante un destacado programa de decoración cerámica.

En 1945 se colocó el rótulo de azulejos correspondiente al establecimiento, con la denominación “Z. Zulategui”, actualmente oculto bajo el rótulo del negocio que ocupa el local. A esta rotulación se añadieron dos grandes murales cerámicos que constituyen el elemento artístico más destacado del conjunto.

Z. Zulategui

Uno representa una escena de caza y el otro muestra un episodio de juego de pelota vasca, con una ermita de carácter románico al fondo. Las composiciones fueron diseñadas y ejecutadas por José Ruesga Salazar, pintor y discípulo del ceramista José Recio del Rivero.

Escena de caza

Juego de pelota vasca. Ermita al fondo

La realización del conjunto implicó a varias industrias cerámicas sevillanas. Cerámica Carrecio ejecutó el mural dedicado a la pelota vasca, mientras que Ramos Rejano realizó el panel con la escena de caza. Por su parte, Cerámica Santa Ana intervino en el alicatado de la fachada, incorporando motivos relacionados con la actividad comercial, entre ellos la representación de un rifle y la palabra “Armería”, además del rótulo “Z. Zulategui”, hoy oculto. La variedad de talleres que participaron en la decoración convierte el conjunto en un interesante ejemplo de la producción cerámica sevillana de mediados del siglo XX.

Los dos grandes murales poseen además un evidente carácter publicitario. La escena cinegética hacía referencia a la armería y al mundo de la caza, mientras que el jugador de pelota vasca remitía al deporte y, al mismo tiempo, introducía una evocación del origen navarro de Zacarías Zulategui.

Con el paso del tiempo, Deportes Z dejó de existir como establecimiento, y desde comienzos del siglo XXI el local está ocupado por una óptica.

Zacarías Zulategui llegó a sentirse profundamente vinculado a Sevilla y, especialmente, a sus tradiciones. Estuvo relacionado con las hermandades sevillanas: ejerció como hermano mayor de la Hermandad de la Carretería durante la década de 1970 y figura asimismo entre los fundadores de la Hermandad de los Javieres.

Al recorrer la calle Sierpes basta, con levantar la mirada para descubrir aquellos grandes paneles de cerámica que todavía conservan la memoria de Deportes Z y de Zacarías Zulategui: un navarro que hizo de Sevilla su ciudad y cuyo antiguo comercio dejó en una de sus calles más populares uno de los conjuntos de cerámica publicitaria más singulares de la ciudad.

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