lunes, 10 de agosto de 2026

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

El azulejo de Velázquez en la calle Sierpes.

En el número 9 de la calle Sierpes, en la esquina con la calle Santa María de Gracia, se conserva en la fachada de la segunda planta uno de esos singulares testimonios de la Sevilla comercial de la primera mitad del siglo XX: un conjunto de azulejos publicitarios que anunciaba la actividad de la compañía Seguros Velázquez, propietaria del inmueble.

La compañía ofrecía una amplia variedad de seguros, adaptados a las necesidades de una sociedad en plena transformación económica: transportes, incendios, pedrisco, accidentes de trabajo, cascos de buques, accidentes individuales, responsabilidad civil, robo de ganado y cosechas, entre otros. Dos pequeños paneles situados a ambos lados del motivo principal enumeraban precisamente buena parte de estas modalidades, convirtiendo la fachada en un auténtico escaparate de la actividad aseguradora.

Casa Sierpes numero 9

Pero el elemento más llamativo del conjunto es el gran azulejo central. En él aparece representado Diego Velázquez, superpuesto a una reproducción de una de sus obras más célebres, La rendición de Breda, conocida popularmente como Las lanzas. La elección no parece casual: el apellido del pintor servía como reclamo visual para una empresa que había adoptado precisamente el nombre de Velázquez.

Velázquez y su obra la "Rendición de Breda"

La figura del artista no reproduce, sin embargo, un retrato convencional de Velázquez, sino la escultura sedente que forma parte del monumento dedicado al pintor en la fachada del Museo del Prado, obra del escultor Aniceto Marinas, inaugurada en 1899. De este modo, la composición cerámica reunía en una sola imagen tres elementos de enorme fuerza simbólica: el nombre de la compañía, la figura del célebre pintor sevillano y una de las obras maestras de la pintura española.

Detalle

La rendición de Breda fue pintada por Velázquez hacia 1634-1635 para el Salón de Reinos del palacio del Buen Retiro y representa la entrega de las llaves de la ciudad de Breda al general Ambrosio de Spínola por parte de Justino de Nassau, después de la capitulación de la plaza en 1625, durante la guerra de los Ochenta Años. La escena ha pasado a la historia por la actitud digna y respetuosa con la que Velázquez representa al vencedor y al vencido, alejándose de la habitual exaltación triunfal de la pintura bélica.

Los azulejos de la calle Sierpes fueron realizados hacia 1930 y llevan la firma del pintor cerámico Enrique Mármol Rodrigo. Su ejecución corresponde a una fábrica trianera y se ha relacionado con las producciones de las firmas José Mensaque y Vera o Mensaque Rodríguez y Compañía, empresas fundamentales en el desarrollo de la cerámica artística e industrial de Triana. Mármol Rodrigo trabajó para ambas, lo que dificulta atribuir con absoluta seguridad el conjunto a una de ellas.

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