ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA
Monumento al Cid Campeador en la Avenida del Cid.
El monumento al
Cid Campeador, situado en el centro de la avenida del mismo nombre, frente a la
antigua Real Fábrica de Tabacos, actual sede de la Universidad de Sevilla, es
uno de los conjuntos escultóricos más emblemáticos de la ciudad.
Monumento ecuestre del Cid Campeador
La elección del
emplazamiento del monumento estuvo rodeada de cierta incertidumbre. Algunas
fuentes señalan que inicialmente se contempló situarlo en la plaza de la Virgen
de los Reyes, en el Parque de María Luisa, siguiendo el planteamiento simbólico
del Comité de la Exposición Iberoamericana. Finalmente, a comienzos de
diciembre de 1927, el Ayuntamiento encargó al escultor Mariano Benlliure la
búsqueda de un lugar adecuado. La decisión fue instalarlo en una rotonda de
nueva creación en la Glorieta de San Diego, al comienzo de la avenida del Cid,
denominación que esta vía había recibido en 1920. Coincidiendo con el “Quemadero de la Inquisición”, un recinto
destinado a las ejecuciones ordenadas por el Santo Oficio, que fue construido durante
la primera mitad del siglo XVI y fue demolido en 1809.
La obra fue
realizada en bronce por la escultora estadounidense Anna Hyatt Huntington, , esposa del
hispanista Archer Milton Huntington, fundador de la Hispanic Society of America
de Nueva York, destacada por su dominio de la escultura monumental y,
especialmente, por la representación de animales. Fue donada a Sevilla por la
Hispanic Society of America de Nueva York con motivo de la Exposición
Iberoamericana de 1929 y se inauguró el 22 de septiembre de 1927, durante la
alcaldía de Nicolás Díaz Molero.
La escultura
representa a Rodrigo Díaz de Vivar, conocido como el Cid Campeador, montado
sobre su célebre caballo Babieca. El guerrero aparece vestido con cota de
malla, portando escudo y espada, mientras alza la lanza en una actitud que
parece dirigir y alentar a sus tropas. La postura del jinete, girado respecto
al eje del caballo, y el vigoroso movimiento del animal confieren al conjunto
una extraordinaria sensación de dinamismo, equilibrada por la solemnidad propia
de un héroe medieval. El tratamiento anatómico del caballo revela la especial
sensibilidad de Huntington hacia estos animales y su capacidad para transmitir
fuerza, tensión y movimiento mediante el bronce.
Detalles del monumento
El monumento
recuerda los vínculos históricos entre el Cid y Sevilla durante el siglo XI.
Enviado por Alfonso VI a la corte del rey al-Muʿtamid para gestionar el cobro
de las parias, Rodrigo Díaz intervino en la defensa del territorio sevillano
frente a las fuerzas del reino de Granada. La tradición sitúa en la batalla de
Cabra, en torno a 1079, la victoria que permitió al monarca sevillano conservar
sus dominios frente a sus adversarios. Este episodio constituye el fundamento
histórico de la relación entre el Campeador y la ciudad, aunque algunos
detalles de su estancia sevillana proceden de relatos legendarios y de
elaboraciones literarias posteriores.
La escultura
ecuestre se alza sobre un pedestal cúbico de granito, diseñado por el
arquitecto Vicente Traver y Tomás, que incorpora inscripciones que evocan la
relación entre Sevilla y el Cid. Una de ellas recuerda que “Sevilla, corte del
rey poeta al-Muʿtamid, acogió al Cid como embajador de Alfonso VI y lo vio
regresar victorioso frente al rey de Granada”. En otro de sus lados se
reproducen unas palabras atribuidas al escritor andalusí Ibn Bassam, que
ensalzan la firmeza de carácter y la energía guerrera del caballero castellano.
De este modo, el monumento no solo celebra a una figura fundamental de la
tradición épica española, sino que también rememora un momento de la historia
peninsular en el que los reinos cristianos y musulmanes mantuvieron relaciones
diplomáticas y militares complejas.
Sevilla dorada corte del rey poeta Motamid, hospedó a Mio
Cid embajador de Alfonso VI y le vio volver victorioso del rey de Granada. Año
MCXXX
El Campeador, terrible calamidad para el Islam, fue por
la viril firmeza de su caractet y por su heroica energía uno de los grandes
milagros del Creador (Ben Bassam)
El monumento estuvo vinculado a la
Feria de Abril, pues en la confluencia con la antigua Pasarela se instalaba la
tradicional portada de la Feria, y la estatua ecuestre, conocida popularmente como
“El Caballo”, constituía un conocido punto de encuentro para sevillanos y
visitantes.
Una curiosidad cinematográfica vincula también la escultura con la historia del séptimo arte: el monumento aparece en Ciudadano Kane (1941), la célebre película dirigida por Orson Welles, quien mantuvo una estrecha relación con Sevilla y visitó la ciudad en numerosas ocasiones.



No hay comentarios:
Publicar un comentario