AREA CENTRO 1
Avenida del Cid.
La avenida del Cid constituye uno de
los espacios urbanos más representativos del entorno de la Exposición
Iberoamericana de 1929. Situada entre la plaza de Don Juan de Austria y la
glorieta de San Diego, conecta el centro histórico con el Prado de San Sebastián
y los accesos al parque de María Luisa. Su trazado, flanqueado por la antigua
Fábrica de Tabacos, actual sede central de la Universidad de Sevilla, y los
jardines del Prado, reúne vestigios de la historia de la ciudad y elementos
destacados de su arquitectura contemporánea.
Sus orígenes se remontan, al menos, al
siglo XVI, cuando existía un camino que comunicaba la ciudad con el convento de
San Diego (leer más) y el camino de Eritaña. En aquella
época, estos terrenos extramuros eran conocidos por la presencia del “Quemadero
de la Inquisición”, un recinto destinado a las ejecuciones ordenadas por el
Santo Oficio, que fue construido durante la primera mitad del siglo XVI y fue
demolido en 1809.
La construcción de la Fábrica de
Tabacos (leer mas), cuyas obras se desarrollaron entre
1728 y 1771, contribuyó a definir los límites de este espacio.
Durante el siglo XIX se acondicionó un
camino más amplio, que enlazaba la Puerta de la Carne con el antiguo convento
de San Diego. Posteriormente, en la década de 1920, la vía se transformó para
convertirse en uno de los accesos principales al recinto de la Exposición Iberoamericana
de 1929, recibiendo el nombre de avenida del Cid en recuerdo de Rodrigo Díaz de
Vivar, el célebre caballero castellano conocido como el Cid Campeador.
El elemento más destacado de la avenida
es el monumento ecuestre dedicado al héroe castellano. La obra fue realizada en
bronce por la escultora estadounidense Anna Hyatt Huntington, esposa del
hispanista Archer Milton Huntington, fundador de la Hispanic Society of America
de Nueva York. La artista, apasionada por la cultura española, donó la
escultura a la ciudad con motivo de la Exposición Iberoamericana. El monumento
fue inaugurado el 22 de septiembre de 1927, siendo alcalde de la ciudad Nicolás
Díaz Molero, aunque su emplazamiento definitivo y la construcción del pedestal
se prolongaron durante los años siguientes.
El Monumento al Cid tuvo un
reconocimiento inmediato y le otorgó a su autora una gran fama, lo que le llevó
a realizar algunas copias. La primera de ellas se encuentra en la sede de la
Hispanic Society de Nueva York. Le siguen la de Buenos Aires, San Diego, San
Francisco y por último la de Valencia, aunque ésta fue una copia realizada
directamente de la de Sevilla por Juan de Ávalos a instancias de la Hispanic
Society.
Monumento ecuestre del Cid Campeador
La figura representa al Cid montado
sobre su caballo Babieca, en una actitud que transmite firmeza y dominio del
movimiento. El conjunto descansa sobre un pedestal de granito diseñado por
Vicente Traver y Tomás, con la participación de Mariano Benlliure en los
trabajos escultóricos y ornamentales.
Detalles del monumento
En sus laterales figuran dos
inscripciones de carácter histórico y literario. Una recuerda la estancia del
Cid en Sevilla como embajador de Alfonso VI ante el rey al-Muʿtamid, mientras
que la otra reproduce unas palabras del escritor andalusí Ibn Bassam, que
exaltan la energía y el carácter del Campeador.
Sevilla dorada corte del rey poeta Motamid, hospedó a Mio
Cid embajador de Alfonso VI y le vio volver victorioso del rey de Granada. Año
MCXXX
El Campeador, terrible calamidad para el Islam, fue por
la viril firmeza de su caractet y por su heroica energía uno de los grandes
milagros del Creador (Ben Bassam)
En el lado oriental de la avenida se
encuentra el antiguo pabellón de Portugal, construido entre 1928 y 1929 para la
Exposición Iberoamericana según el proyecto de los arquitectos portugueses
Carlos y Guilherme Rebelo de Andrade.
Pabellón de Portugal
La avenida del Cid estuvo igualmente
vinculada a la Feria de Abril, cuando sus alrededores formaban parte del
espacio ocupado por las casetas y los accesos al recinto ferial. En la
confluencia con la antigua Pasarela se instalaba la tradicional portada de la
Feria, y la estatua ecuestre, conocida como “El Caballo”, constituía un
conocido punto de encuentro para sevillanos y visitantes.



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