lunes, 19 de octubre de 2026

AREA CENTRO 1

Avenida del Cid.

La avenida del Cid constituye uno de los espacios urbanos más representativos del entorno de la Exposición Iberoamericana de 1929. Situada entre la plaza de Don Juan de Austria y la glorieta de San Diego, conecta el centro histórico con el Prado de San Sebastián y los accesos al parque de María Luisa. Su trazado, flanqueado por la antigua Fábrica de Tabacos, actual sede central de la Universidad de Sevilla, y los jardines del Prado, reúne vestigios de la historia de la ciudad y elementos destacados de su arquitectura contemporánea.

Sus orígenes se remontan, al menos, al siglo XVI, cuando existía un camino que comunicaba la ciudad con el convento de San Diego (leer más) y el camino de Eritaña. En aquella época, estos terrenos extramuros eran conocidos por la presencia del “Quemadero de la Inquisición”, un recinto destinado a las ejecuciones ordenadas por el Santo Oficio, que fue construido durante la primera mitad del siglo XVI y fue demolido en 1809.

La construcción de la Fábrica de Tabacos (leer mas), cuyas obras se desarrollaron entre 1728 y 1771, contribuyó a definir los límites de este espacio.

Durante el siglo XIX se acondicionó un camino más amplio, que enlazaba la Puerta de la Carne con el antiguo convento de San Diego. Posteriormente, en la década de 1920, la vía se transformó para convertirse en uno de los accesos principales al recinto de la Exposición Iberoamericana de 1929, recibiendo el nombre de avenida del Cid en recuerdo de Rodrigo Díaz de Vivar, el célebre caballero castellano conocido como el Cid Campeador.

El elemento más destacado de la avenida es el monumento ecuestre dedicado al héroe castellano. La obra fue realizada en bronce por la escultora estadounidense Anna Hyatt Huntington, esposa del hispanista Archer Milton Huntington, fundador de la Hispanic Society of America de Nueva York. La artista, apasionada por la cultura española, donó la escultura a la ciudad con motivo de la Exposición Iberoamericana. El monumento fue inaugurado el 22 de septiembre de 1927, siendo alcalde de la ciudad Nicolás Díaz Molero, aunque su emplazamiento definitivo y la construcción del pedestal se prolongaron durante los años siguientes.

El Monumento al Cid tuvo un reconocimiento inmediato y le otorgó a su autora una gran fama, lo que le llevó a realizar algunas copias. La primera de ellas se encuentra en la sede de la Hispanic Society de Nueva York. Le siguen la de Buenos Aires, San Diego, San Francisco y por último la de Valencia, aunque ésta fue una copia realizada directamente de la de Sevilla por Juan de Ávalos a instancias de la Hispanic Society.

Monumento ecuestre del Cid Campeador

La figura representa al Cid montado sobre su caballo Babieca, en una actitud que transmite firmeza y dominio del movimiento. El conjunto descansa sobre un pedestal de granito diseñado por Vicente Traver y Tomás, con la participación de Mariano Benlliure en los trabajos escultóricos y ornamentales. 

Detalles del monumento

Detalles del monumento

En sus laterales figuran dos inscripciones de carácter histórico y literario. Una recuerda la estancia del Cid en Sevilla como embajador de Alfonso VI ante el rey al-Muʿtamid, mientras que la otra reproduce unas palabras del escritor andalusí Ibn Bassam, que exaltan la energía y el carácter del Campeador. 

Sevilla dorada corte del rey poeta Motamid, hospedó a Mio Cid embajador de Alfonso VI y le vio volver victorioso del rey de Granada. Año MCXXX

El Campeador, terrible calamidad para el Islam, fue por la viril firmeza de su caractet y por su heroica energía uno de los grandes milagros del Creador (Ben Bassam)

En el lado oriental de la avenida se encuentra el antiguo pabellón de Portugal, construido entre 1928 y 1929 para la Exposición Iberoamericana según el proyecto de los arquitectos portugueses Carlos y Guilherme Rebelo de Andrade. 

Pabellón de Portugal

La avenida del Cid estuvo igualmente vinculada a la Feria de Abril, cuando sus alrededores formaban parte del espacio ocupado por las casetas y los accesos al recinto ferial. En la confluencia con la antigua Pasarela se instalaba la tradicional portada de la Feria, y la estatua ecuestre, conocida como “El Caballo”, constituía un conocido punto de encuentro para sevillanos y visitantes.