jueves, 22 de octubre de 2026

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Bar el Rinconcillo.

El Rinconcillo es el exponente más fidedigno del ambiente del pasado, una auténtica reliquia de los tiempos antiguos.

El Rinconcillo, antiguo "Mesón del Rincón”, documentado ya en el s. XVI, está situado en la calle Gerona esquina a la plaza de los Terceros, próxima a la iglesia de Santa Catalina.

El Rinconcillo

El edificio en el que está ubicado habrá sufrido, sin duda, sucesivos cambios. Hoy conserva, sin embargo, su estructura interior de típica tienda de montañés, de las que ya van quedando pocas en Sevilla, aunque no cumpla ya la doble función de bar y tienda que antaño cumplía. En su fachada a Gerona la casa posee también una valiosa puerta de marquetería y cristales, recuerdo del modernismo comercial sevillano, y un guardacantón de fundición, muy abundantes en las construcciones decimonónicas.

Detalle del Guardacantón del Rinconcillo

De su ambiente nocturno en la postguerra española ha dejado una magnífica descripción el novelista Manuel Barrios en La espuela: "Desde la calle no puede imaginarse qué masa heterogénea y extraña está sorteando la prohibición delante de un vaso de vino. Muchachas de las salas de fiestas, con los ojos ribeteados de rímel y abéñula, rasgados por el lápiz negro, y el traje de alternar bajo el modesto abrigo que conservan de cuando vinieron del pueblo, a servir. Gacetilleros de la bronca de vecinas, del discurso inaugural y de los clamorosos entusiasmos que, después de la jornada en el periódico, quieren dejarse allí el olor avinagrado de la tinta. Agentes de la Brigada Social, que hacen una pausa en su calendario de cercos e interrogatorios. Rameras de desecho, que han salido a jugárselas todas -las pocas que les quedan-, arrostrando el riesgo del albergue, del preventorio o del pelado al cero, ahora con la efímera paz de haber espantado el hambre del día a cambio de un nuevo contagio. Maricas hechos manojos de nervios bajo los efectos de las drogas y las Sevillanas bíblicas del "puesto de las flores”, y el grupo, entre espetado y pintón, de los cofrades de la Hermandad de Penitencia que aquí da fin a la Junta con los versos de Rodríguez Buzón y la saeta fragüera de la Niña de la Alfalfa. Rumores encadenados, en los que se ensamblan gangueos, arrumacos y bajinis de palmas sordas"

Ese mismo ambiente lo resume de modo desenfadado el escritor y periodista Antonio Burgos en su “Guía secreta de Sevilla”, al decir que “Antes estaba abierto (EI Rinconcillo) toda la madrugada para la institución noctámbula que se llamaba eufemísticamente “las tres p” (periodistas, putas, policías)”.

Actualmente se ha convertido en un gran bar de atracción turística. 

El Rinconcillo

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