AREA DE REGINA-ENCARNACION-SAN PEDRO
Bar el Rinconcillo.
El Rinconcillo
es el exponente más fidedigno del ambiente
del pasado, una auténtica reliquia de los tiempos antiguos.
El Rinconcillo, antiguo
"Mesón del Rincón”, documentado ya en el
s. XVI, está situado en la calle Gerona esquina
a la plaza de los Terceros, próxima a la iglesia de Santa Catalina.
El
Rinconcillo
El edificio en el que está ubicado habrá sufrido, sin duda, sucesivos
cambios. Hoy conserva, sin embargo, su
estructura interior de típica tienda de montañés, de las que ya van quedando pocas en Sevilla, aunque no cumpla ya la doble función de bar
y tienda que antaño cumplía. En su fachada a
Gerona la casa posee también una valiosa
puerta de marquetería y cristales, recuerdo del modernismo comercial sevillano, y un guardacantón de fundición, muy
abundantes en las construcciones
decimonónicas.
Detalle del
Guardacantón del Rinconcillo
De su ambiente nocturno en la postguerra española ha dejado
una magnífica descripción el novelista Manuel Barrios en La espuela: "Desde la calle no puede imaginarse qué masa heterogénea y extraña está
sorteando la prohibición delante de un vaso de vino. Muchachas de las salas de
fiestas, con los ojos ribeteados de rímel y abéñula, rasgados por el lápiz
negro, y el traje de alternar bajo el modesto
abrigo que conservan de cuando vinieron del pueblo, a
servir. Gacetilleros de la bronca de vecinas, del discurso inaugural y
de los clamorosos entusiasmos que, después de la jornada en el periódico, quieren dejarse allí el
olor avinagrado de la tinta. Agentes de la
Brigada Social, que hacen una pausa en su calendario de cercos e
interrogatorios. Rameras de desecho, que han salido a
jugárselas todas -las pocas que les
quedan-, arrostrando el riesgo del albergue, del preventorio
o del pelado al cero, ahora con la efímera paz de haber espantado el
hambre del día a cambio de un nuevo contagio.
Maricas hechos manojos de nervios bajo los efectos de las drogas y las Sevillanas bíblicas del "puesto de las flores”, y el grupo, entre espetado y pintón, de los
cofrades de la Hermandad de Penitencia que
aquí da fin a la Junta con los versos de Rodríguez Buzón y la saeta fragüera de la Niña de la Alfalfa. Rumores
encadenados, en los que se ensamblan gangueos, arrumacos y bajinis de
palmas sordas"
Ese mismo ambiente lo
resume de modo desenfadado el escritor y periodista Antonio Burgos en su “Guía
secreta de Sevilla”, al decir que “Antes
estaba abierto (EI Rinconcillo) toda la
madrugada para la institución noctámbula que
se llamaba eufemísticamente “las tres p” (periodistas, putas, policías)”.
Actualmente se ha convertido en un gran
bar de atracción turística.
El Rinconcillo
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