sábado, 24 de octubre de 2026

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

Monumento a Simón Bolivar.

La estatua ecuestre de Simón Bolívar se encuentra en la glorieta de Buenos Aires, junto a una de las entradas al parque de María Luisa, en el paseo de las Delicias, frente al pabellón de Argentina construido para la Exposición Iberoamericana de 1929. El monumento fue donado a Sevilla por el Gobierno de Venezuela e inaugurado el 11 de octubre de 1981 por los reyes Juan Carlos I y Sofía, en presencia del expresidente venezolano Rafael Caldera y durante la alcaldía de Luis Uruñuela. La escultura es obra de Emilio Laiz Campos y rinde homenaje a una de las figuras fundamentales de los procesos de emancipación de Hispanoamérica.

Glorieta de Buenos Aires con la estatua ecuestre de Simón Bolívar

Simón Bolívar nació en Caracas el 24 de julio de 1783, en el seno de una familia criolla de ascendencia española, y murió en Santa Marta, en la actual Colombia, el 17 de diciembre de 1830. Conocido como el Libertador, desempeñó un papel decisivo en la independencia de Venezuela, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Bolivia, aunque los procesos de emancipación de estos territorios fueron resultado de la intervención de numerosos protagonistas y de circunstancias políticas y militares diversas. La crisis de la monarquía española provocada por la invasión napoleónica de 1808 debilitó el poder de la Corona y favoreció el desarrollo de los movimientos independentistas americanos.

Bolívar no fue únicamente un jefe militar, sino también un pensador político que aspiraba a organizar las nuevas repúblicas sobre bases institucionales estables y a promover la unión de las naciones hispanoamericanas. En su Carta de Jamaica, escrita en 1815, reflexionó sobre el futuro de América y la necesidad de su emancipación. Su proyecto de unidad continental, que alcanzó una expresión política en la creación de la República de Colombia, conocida históricamente como la Gran Colombia, terminó frustrándose ante las rivalidades internas y las diferencias regionales. En sus últimos años contempló con amargura la desintegración de aquel ideal de unión.

La escultura sevillana representa al Libertador a caballo, con los brazos abiertos en un gesto de gran expresividad. Su postura ha dado lugar a una curiosa interpretación popular: al desaparecer la bandera blanca que originalmente portaba uno de sus brazos, la figura parece ejecutar el movimiento de un rejoneador al colocar un par de banderillas. De ahí que algunos sevillanos la conozcan, humorísticamente, como la estatua del banderillero. La anécdota se relaciona también con el hecho de que, según se cuenta, el escultor tomó como referencia para la montura un caballo del célebre rejoneador Ángel Peralta. La obra tuvo además otras versiones destinadas a países americanos, y su composición llegó a utilizarse como imagen política en Venezuela.

Detalle de la estatua ecuestre de Simón Bolívar

Detalle de la estatua ecuestre de Simón Bolívar

Uno de los elementos más interesantes del monumento es su pedestal, que incorpora inscripciones en sus cuatro caras y ofrece distintas perspectivas sobre la figura histórica de Bolívar. En el frente se lee: “Simón Bolívar Libertador de Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia”. 

“Simón Bolívar Libertador de Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia”

Una segunda placa recuerda su inauguración: “S. M. el Rey D. Juan Carlos I inauguró este monumento donado por la República de Venezuela el 11 de octubre de 1981, siendo alcalde D. Luis Uruñuela”.

“S. M. el Rey D. Juan Carlos I inauguró este monumento donado por la República de Venezuela el 11 de octubre de 1981, siendo alcalde D. Luis Uruñuela”

En el lateral derecho figura una reflexión de Miguel de Unamuno, procedente de su ensayo Don Quijote y Bolívar, en la que el escritor reconoce la trascendencia histórica del Libertador y su vinculación cultural con España: “Su alma creó patrias y enriqueció el alma española, el alma eterna de la España inmortal y de la humanidad con ella”. La inscripción invita a contemplar la compleja relación entre la antigua metrópoli y las naciones surgidas de su dominio americano: una historia de enfrentamientos políticos y militares, pero también de profundos vínculos culturales y lingüísticos.

“Su alma creó patrias y enriqueció el alma española, el alma eterna de la España inmortal y de la humanidad con ella”

En el lado izquierdo aparece una frase de una carta dirigida por Bolívar al rey Fernando VII, fechada en Bogotá el 24 de enero de 1821: “Es nuestra ambición ofrecer a los españoles una segunda patria, pero erguida, no abrumada de cadenas”. Estas palabras expresan la aspiración del Libertador a establecer una relación diferente entre España y los nuevos Estados americanos, basada en la libertad y no en la subordinación colonial.

“Es nuestra ambición ofrecer a los españoles una segunda patria, pero erguida, no abrumada de cadenas”. SIMON BOLIVAR. Carta al Rey de España. Bogotá 24 de enero de 1821

En la parte posterior se recuerdan sus fechas de nacimiento y muerte: Caracas, 24 de julio de 1783, y Santa Marta, 17 de diciembre de 1830. Una pequeña placa identifica al escultor Emilio Laiz Campos.

Nació en Caracas Venezuela el 24 de julio de 1783 Murió en santa Marta Colombia el 17 de diciembre de 1830

La figura también permite detenerse en una cuestión habitual en la interpretación de la escultura ecuestre: la supuesta simbología de las patas del caballo. Una tradición divulgativa sostiene que dos patas levantadas indican que el jinete murió en combate; una sola, que falleció a consecuencia de heridas recibidas en él; y las cuatro apoyadas, que murió por causas naturales. Sin embargo, esta clasificación no constituye una regla iconográfica universal ni puede aplicarse automáticamente a todas las estatuas ecuestres. En el caso de Bolívar, fallecido por enfermedad (tuberculosis), el caballo aparece con dos patas levantadas, lo que demuestra que la postura escultórica no debe interpretarse necesariamente como una referencia literal a las circunstancias de la muerte.

El monumento se integra en un entorno ajardinado que actúa como antesala del parque de María Luisa. En los parterres próximos pueden contemplarse árboles del amor, mientras que el acceso y los espacios inmediatos se adornan con diversas especies ornamentales, entre ellas cicas y lantanas. La vegetación, el enrejado y la proximidad de los pabellones de la Exposición Iberoamericana refuerzan el carácter representativo de este enclave del paseo de las Delicias.

La presencia de Bolívar en Sevilla encierra, finalmente, una paradoja histórica. La ciudad que fue uno de los grandes centros comerciales y administrativos de la América española acoge hoy la imagen de quien contribuyó decisivamente a poner fin al dominio de la monarquía sobre buena parte del continente. Más que un homenaje exento de controversia, la estatua constituye un testimonio de la compleja memoria compartida entre España y las repúblicas hispanoamericanas: una historia de ruptura política y, al mismo tiempo, de herencias culturales comunes que siguen presentes a ambos lados del Atlántico.

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