ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA
Monumento a Simón Bolivar.
La estatua ecuestre de Simón Bolívar se
encuentra en la glorieta de Buenos Aires, junto a una de las entradas al parque
de María Luisa, en el paseo de las Delicias, frente al pabellón de Argentina
construido para la Exposición Iberoamericana de 1929. El monumento fue donado a
Sevilla por el Gobierno de Venezuela e inaugurado el 11 de octubre de 1981 por
los reyes Juan Carlos I y Sofía, en presencia del expresidente venezolano
Rafael Caldera y durante la alcaldía de Luis Uruñuela. La escultura es obra de
Emilio Laiz Campos y rinde homenaje a una de las figuras fundamentales de los
procesos de emancipación de Hispanoamérica.
Glorieta de Buenos Aires con la estatua ecuestre de Simón
Bolívar
Simón Bolívar nació en Caracas el 24 de
julio de 1783, en el seno de una familia criolla de ascendencia española, y
murió en Santa Marta, en la actual Colombia, el 17 de diciembre de 1830.
Conocido como el Libertador, desempeñó un papel decisivo en la independencia de
Venezuela, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Bolivia, aunque los procesos de
emancipación de estos territorios fueron resultado de la intervención de
numerosos protagonistas y de circunstancias políticas y militares diversas. La
crisis de la monarquía española provocada por la invasión napoleónica de 1808
debilitó el poder de la Corona y favoreció el desarrollo de los movimientos
independentistas americanos.
Bolívar no fue únicamente un jefe
militar, sino también un pensador político que aspiraba a organizar las nuevas
repúblicas sobre bases institucionales estables y a promover la unión de las
naciones hispanoamericanas. En su Carta de Jamaica, escrita en 1815, reflexionó
sobre el futuro de América y la necesidad de su emancipación. Su proyecto de
unidad continental, que alcanzó una expresión política en la creación de la
República de Colombia, conocida históricamente como la Gran Colombia, terminó
frustrándose ante las rivalidades internas y las diferencias regionales. En sus
últimos años contempló con amargura la desintegración de aquel ideal de unión.
La escultura sevillana representa al
Libertador a caballo, con los brazos abiertos en un gesto de gran expresividad.
Su postura ha dado lugar a una curiosa interpretación popular: al desaparecer
la bandera blanca que originalmente portaba uno de sus brazos, la figura parece
ejecutar el movimiento de un rejoneador al colocar un par de banderillas. De
ahí que algunos sevillanos la conozcan, humorísticamente, como la estatua del
banderillero. La anécdota se relaciona también con el hecho de que, según se
cuenta, el escultor tomó como referencia para la montura un caballo del célebre
rejoneador Ángel Peralta. La obra tuvo además otras versiones destinadas a
países americanos, y su composición llegó a utilizarse como imagen política en
Venezuela.
Detalle de la estatua ecuestre de
Simón Bolívar
Uno de los elementos más interesantes
del monumento es su pedestal, que incorpora inscripciones en sus cuatro caras y
ofrece distintas perspectivas sobre la figura histórica de Bolívar. En el
frente se lee: “Simón Bolívar Libertador de Venezuela, Colombia, Panamá,
Ecuador, Perú y Bolivia”.
“Simón Bolívar Libertador de Venezuela, Colombia, Panamá,
Ecuador, Perú y Bolivia”
Una segunda placa recuerda su
inauguración: “S. M. el Rey D. Juan Carlos I inauguró este monumento donado por
la República de Venezuela el 11 de octubre de 1981, siendo alcalde D. Luis
Uruñuela”.
“S. M. el Rey D. Juan Carlos I inauguró este monumento
donado por la República de Venezuela el 11 de octubre de 1981, siendo alcalde
D. Luis Uruñuela”
En el lateral derecho figura una
reflexión de Miguel de Unamuno, procedente de su ensayo Don Quijote y Bolívar,
en la que el escritor reconoce la trascendencia histórica del Libertador y su
vinculación cultural con España: “Su alma creó patrias y enriqueció el alma
española, el alma eterna de la España inmortal y de la humanidad con ella”. La
inscripción invita a contemplar la compleja relación entre la antigua metrópoli
y las naciones surgidas de su dominio americano: una historia de
enfrentamientos políticos y militares, pero también de profundos vínculos
culturales y lingüísticos.
“Su alma creó patrias y enriqueció el alma española, el
alma eterna de la España inmortal y de la humanidad con ella”
En el lado izquierdo aparece una frase
de una carta dirigida por Bolívar al rey Fernando VII, fechada en Bogotá el 24
de enero de 1821: “Es nuestra ambición ofrecer a los españoles una segunda
patria, pero erguida, no abrumada de cadenas”. Estas palabras expresan la
aspiración del Libertador a establecer una relación diferente entre España y
los nuevos Estados americanos, basada en la libertad y no en la subordinación
colonial.
“Es nuestra ambición ofrecer a los españoles una segunda
patria, pero erguida, no abrumada de cadenas”. SIMON BOLIVAR. Carta al Rey de
España. Bogotá 24 de enero de 1821
En la parte posterior se recuerdan sus
fechas de nacimiento y muerte: Caracas, 24 de julio de 1783, y Santa Marta, 17
de diciembre de 1830. Una pequeña placa identifica al escultor Emilio Laiz
Campos.
Nació en Caracas Venezuela el 24 de julio de 1783 Murió
en santa Marta Colombia el 17 de diciembre de 1830
La figura también permite detenerse en
una cuestión habitual en la interpretación de la escultura ecuestre: la
supuesta simbología de las patas del caballo. Una tradición divulgativa
sostiene que dos patas levantadas indican que el jinete murió en combate; una
sola, que falleció a consecuencia de heridas recibidas en él; y las cuatro
apoyadas, que murió por causas naturales. Sin embargo, esta clasificación no
constituye una regla iconográfica universal ni puede aplicarse automáticamente
a todas las estatuas ecuestres. En el caso de Bolívar, fallecido por enfermedad
(tuberculosis), el caballo aparece con dos patas levantadas, lo que demuestra
que la postura escultórica no debe interpretarse necesariamente como una
referencia literal a las circunstancias de la muerte.
El monumento se integra en un entorno
ajardinado que actúa como antesala del parque de María Luisa. En los parterres
próximos pueden contemplarse árboles del amor, mientras que el acceso y los
espacios inmediatos se adornan con diversas especies ornamentales, entre ellas
cicas y lantanas. La vegetación, el enrejado y la proximidad de los pabellones
de la Exposición Iberoamericana refuerzan el carácter representativo de este
enclave del paseo de las Delicias.
La presencia de Bolívar en Sevilla encierra, finalmente, una paradoja histórica. La ciudad que fue uno de los grandes centros comerciales y administrativos de la América española acoge hoy la imagen de quien contribuyó decisivamente a poner fin al dominio de la monarquía sobre buena parte del continente. Más que un homenaje exento de controversia, la estatua constituye un testimonio de la compleja memoria compartida entre España y las repúblicas hispanoamericanas: una historia de ruptura política y, al mismo tiempo, de herencias culturales comunes que siguen presentes a ambos lados del Atlántico.





