sábado, 31 de octubre de 2026

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

La fuente de las Cuatro Estaciones  en la Glorieta de Don Juan de Austria.

La Fuente de las Cuatro Estaciones se encuentra en la glorieta de Don Juan de Austria, en uno de los cruces más transitados de Sevilla, donde confluyen las avenidas del Cid, Carlos V y Menéndez Pelayo con la calle San Fernando. Aunque su denominación oficial es menos conocida por muchos sevillanos, la mayoría la identifica como la fuente de la Pasarela, un nombre que conserva la memoria de la antigua estructura metálica que ocupó este mismo emplazamiento.

Glorieta de Don Juan de Austria

Glorieta de Don Juan de Austria
Glorieta de Don Juan de Austria

El monumento fue realizado en 1929 por el escultor sevillano Manuel Delgado Brackenbury, con la colaboración de Eduardo Castillo y Manuel García, en el contexto de la transformación urbanística emprendida por la ciudad con motivo de la Exposición Iberoamericana.

Durante las primeras décadas del siglo XX, Sevilla renovó sus avenidas, plazas y jardines, incorporando fuentes y esculturas que, además de embellecer los espacios públicos, servían como elementos ornamentales y puntos de referencia dentro de la nueva ordenación urbana.

La fuente nació precisamente con esa doble función, artística y urbanística, en un lugar estratégico situado junto a la antigua Fábrica de Tabacos, hoy sede del Rectorado de la Universidad de Sevilla, y próximo al Parque de María Luisa.

Inauguración de la fuente en 1929

Construida en piedra, presenta una composición ascendente de tres cuerpos superpuestos, de dimensiones decrecientes, que le confieren una silueta piramidal. Las grandes veneras o conchas que separan los distintos niveles recogen y distribuyen el agua, que desciende desde las tazas superiores hasta la alberca inferior. El conjunto se completa con elementos ornamentales vegetales y relieves que enriquecen la superficie pétrea y aportan movimiento a la composición.

Detalle de la fuente

Detalle de la base con elementos ornamentales

Detalle de la cúspide

Su principal atractivo reside en las cuatro figuras femeninas que representan las estaciones del año y que se disponen alrededor del cuerpo central, orientadas hacia distintas vías de la ciudad. Cada una aparece acompañada de atributos que permiten reconocer la época que simboliza.

Hacia el norte, mirando a la avenida de Menéndez Pelayo, se encuentra la Primavera, representada por una joven con motivos florales. 

Primavera

Hacia el este, en dirección a la calle San Fernando, se sitúa el Verano, identificado por la hoz y las espigas, alusivas a la siega y a la maduración de las cosechas. 

Verano

Hacia el sur, mirando a la avenida del Cid, aparece el Otoño, con un racimo de uvas que evoca la vendimia.

Otoño

Finalmente, hacia el oeste, en dirección a la avenida de Carlos V, se encuentra el Invierno, cuya indumentaria más larga y los elementos vegetales que la acompañan sugieren la desnudez de la naturaleza durante los meses fríos.

Invierno

Esta disposición convierte la fuente en una alegoría del ciclo anual y de su estrecha relación con la agricultura. La primavera representa el renacimiento, el verano la plenitud y la recolección, el otoño la vendimia y la abundancia, y el invierno el reposo de la tierra.

Sin embargo, el lugar había tenido anteriormente otro elemento monumental que dejó una profunda huella en la memoria colectiva. Se trataba de la Pasarela, una estructura metálica peatonal diseñada por el ingeniero Dionisio Pérez Tobía y construida por la fundición de los hermanos Perea. Inaugurada el 18 de abril de 1896, permitía cruzar por encima del tráfico mediante escaleras que conducían a una plataforma elevada con mirador. Su estructura de hierro evocaba las grandes construcciones metálicas de la época, por lo que llegó a ser conocida popularmente como la “Torre Eiffel sevillana”.

Detalle de la Pasarela

La Pasarela alcanzó una gran popularidad porque, además de facilitar el tránsito de peatones, se convirtió en una de las imágenes más características de la Feria de Abril, que entonces se celebraba en el Prado de San Sebastián. Durante años sirvió como portada permanente del recinto ferial, hasta que fue desmontada en 1921 debido a las reformas viarias y al creciente tráfico de la zona. Su desaparición dejó libre el espacio que posteriormente ocuparía la fuente, pero no consiguió borrar su recuerdo: todavía hoy el nombre de Pasarela pervive en el habla popular para designar la glorieta.

La Pasarela en la feria

Casi un siglo después de su instalación, la fuente continúa siendo un testimonio de la Sevilla que se preparaba para afrontar la modernidad a las puertas de la Exposición Iberoamericana de 1929. 

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