ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA
La fuente de las Cuatro Estaciones en la Glorieta de Don Juan de Austria.
La Fuente de las Cuatro Estaciones se
encuentra en la glorieta de Don Juan de Austria, en uno de los cruces más
transitados de Sevilla, donde confluyen las avenidas del Cid, Carlos V y
Menéndez Pelayo con la calle San Fernando. Aunque su denominación oficial es
menos conocida por muchos sevillanos, la mayoría la identifica como la fuente
de la Pasarela, un nombre que conserva la memoria de la antigua estructura
metálica que ocupó este mismo emplazamiento.
Glorieta de Don Juan de Austria
El monumento fue realizado en 1929 por
el escultor sevillano Manuel Delgado Brackenbury, con la colaboración de
Eduardo Castillo y Manuel García, en el contexto de la transformación
urbanística emprendida por la ciudad con motivo de la Exposición
Iberoamericana.
Durante las primeras décadas del siglo
XX, Sevilla renovó sus avenidas, plazas y jardines, incorporando fuentes y
esculturas que, además de embellecer los espacios públicos, servían como
elementos ornamentales y puntos de referencia dentro de la nueva ordenación
urbana.
La fuente nació precisamente con esa
doble función, artística y urbanística, en un lugar estratégico situado junto a
la antigua Fábrica de Tabacos, hoy sede del Rectorado de la Universidad de
Sevilla, y próximo al Parque de María Luisa.
Inauguración de la fuente en 1929
Construida en piedra, presenta una
composición ascendente de tres cuerpos superpuestos, de dimensiones
decrecientes, que le confieren una silueta piramidal. Las grandes veneras o
conchas que separan los distintos niveles recogen y distribuyen el agua, que
desciende desde las tazas superiores hasta la alberca inferior. El conjunto se
completa con elementos ornamentales vegetales y relieves que enriquecen la
superficie pétrea y aportan movimiento a la composición.
Detalle de la fuente
Detalle de la base con elementos ornamentales
Detalle de la cúspide
Su principal atractivo reside en las
cuatro figuras femeninas que representan las estaciones del año y que se
disponen alrededor del cuerpo central, orientadas hacia distintas vías de la
ciudad. Cada una aparece acompañada de atributos que permiten reconocer la
época que simboliza.
Hacia el norte, mirando a la avenida de
Menéndez Pelayo, se encuentra la Primavera, representada por una joven con
motivos florales.
Primavera
Hacia el este, en dirección a la calle
San Fernando, se sitúa el Verano, identificado por la hoz y las espigas,
alusivas a la siega y a la maduración de las cosechas.
Verano
Hacia el sur, mirando a la avenida del
Cid, aparece el Otoño, con un racimo de uvas que evoca la vendimia.
Otoño
Finalmente, hacia el oeste, en
dirección a la avenida de Carlos V, se encuentra el Invierno, cuya indumentaria
más larga y los elementos vegetales que la acompañan sugieren la desnudez de la
naturaleza durante los meses fríos.
Invierno
Esta disposición convierte la fuente en
una alegoría del ciclo anual y de su estrecha relación con la agricultura. La
primavera representa el renacimiento, el verano la plenitud y la recolección,
el otoño la vendimia y la abundancia, y el invierno el reposo de la tierra.
Sin embargo, el lugar había tenido
anteriormente otro elemento monumental que dejó una profunda huella en la
memoria colectiva. Se trataba de la Pasarela, una estructura metálica peatonal
diseñada por el ingeniero Dionisio Pérez Tobía y construida por la fundición de
los hermanos Perea. Inaugurada el 18 de abril de 1896, permitía cruzar por
encima del tráfico mediante escaleras que conducían a una plataforma elevada
con mirador. Su estructura de hierro evocaba las grandes construcciones
metálicas de la época, por lo que llegó a ser conocida popularmente como la “Torre
Eiffel sevillana”.
Detalle de la Pasarela
La Pasarela alcanzó una gran
popularidad porque, además de facilitar el tránsito de peatones, se convirtió
en una de las imágenes más características de la Feria de Abril, que entonces
se celebraba en el Prado de San Sebastián. Durante años sirvió como portada
permanente del recinto ferial, hasta que fue desmontada en 1921 debido a las
reformas viarias y al creciente tráfico de la zona. Su desaparición dejó libre
el espacio que posteriormente ocuparía la fuente, pero no consiguió borrar su
recuerdo: todavía hoy el nombre de Pasarela pervive en el habla popular para
designar la glorieta.
La Pasarela en la feria
Casi un siglo después de su instalación, la fuente continúa siendo un testimonio de la Sevilla que se preparaba para afrontar la modernidad a las puertas de la Exposición Iberoamericana de 1929.





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