sábado, 31 de octubre de 2026

 RUTAS POR SEVILLA: Vírgenes

Virgen de los Olmos.

Al contemplar la fachada oriental de la Giralda, orientada hacia la plaza de la Virgen de los Reyes, podemos descubrir, bajo uno de sus balcones y junto a una ventana, una pequeña imagen mariana alojada en una hornacina. Se trata de la Virgen de los Olmos, una advocación histórica cuya trayectoria está estrechamente vinculada al desaparecido Corral de los Olmos y a la vida institucional y religiosa de la Sevilla medieval.

Detalle de la Giralda con la hornacina de la Virgen de los Olmos

Su denominación procede del antiguo Corral de los Olmos (leer mas), un recinto situado en el espacio que hoy ocupa buena parte de la plaza de la Virgen de los Reyes, frente a la fachada oriental de la Catedral. El lugar recibía este nombre por los olmos que crecían en su interior y que daban personalidad a aquel espacio urbano.

El Corral de los Olmos fue uno de los centros de la vida política y eclesiástica de la ciudad. En él se celebraban las reuniones de los cabildos municipal y catedralicio, cuyas dependencias estuvieron instaladas allí desde la Baja Edad Media hasta el siglo XVI.

La Virgen de los Olmos estuvo colocada sobre la puerta de acceso a una de las dependencias capitulares, tradicionalmente identificada con la antigua sala de reuniones del Cabildo Catedralicio.

La devoción que despertó entre los sevillanos llegó a ser considerable. La imagen estaba acompañada en su entorno por exvotos pintados que recordaban los favores y milagros atribuidos a su intercesión, testimonio de la veneración popular que alcanzó durante los siglos XV y XVI.

En 1629 fue trasladada a la entrada del denominado portal de los Olmos, y permaneció vinculada a este entorno hasta que, en 1791, se procedió al derribo del antiguo Corral de los Olmos. Tras su demolición, se acondicionó una hornacina abierta en la fachada oriental de la Giralda, donde fue instalada la escultura para mantenerla a la vista de los sevillanos.

Iluminación de la escultura de la Virgen de los Olmos mediante un farol (ver)(CC BY 3.0)

Allí permaneció durante casi dos siglos, hasta que las intervenciones de restauración llevadas a cabo en la Giralda durante la década de 1980 aconsejaron retirar la escultura original para garantizar su conservación. En 1986 se realizó una réplica destinada a ocupar la hornacina exterior, mientras que la talla histórica pasó al interior de la Catedral.

Así, la imagen original se conservó en la Capilla de San Antonio, también conocida como Capilla Bautismal, donde podía contemplarse sobre un capitel de mármol. Tras su presentación en la exposición Fons Pietatis, fue incorporada a la Sala de las Columnas de la Catedral, según la última ubicación indicada en la documentación aportada.

La réplica de 1986 continúa ocupando la hornacina de la Giralda, manteniendo así la presencia de esta antigua advocación en el lugar donde permaneció durante generaciones.

La escultura original es una obra anónima del siglo XIV, realizada en alabastro sin policromar, con unas dimensiones de 81 × 28 × 23 centímetros. En cuanto a su iconografía, la escultura representa a la Virgen María sosteniendo al Niño Jesús sobre su brazo izquierdo. La composición responde a un modelo de tradición bizantina conocido como Hodegetria, término griego que puede traducirse como “la que muestra el camino” o “la que guía”, en referencia a María como conductora de los fieles hacia Cristo. La Virgen aparece vestida con elegantes ropajes y mantiene una actitud serena, mientras que el Niño establece con ella una relación de proximidad.

Virgen de los Olmos

Virgen de los Olmos
Virgen de los Olmos

Uno de los detalles más significativos se encuentra en la mano del Niño, que toca la diadema de su Madre. Este gesto se ha interpretado como una alusión simbólica a la futura coronación de María como Reina del Cielo. La Virgen sostiene asimismo un ramo de flores, elemento que puede relacionarse con las virtudes marianas y, particularmente, con su misericordia.

Detalle de la Virgen de los Olmos

La Virgen de los Olmos constituye, por tanto, una pequeña pero valiosa pieza del patrimonio escultórico medieval sevillano. Su interés no reside únicamente en sus cualidades artísticas, sino también en su relación con el desaparecido Corral de los Olmos, con la historia del Cabildo Catedralicio y con la religiosidad popular de la ciudad. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario