AREA CENTRO 1
Paseo de Roma.
El paseo de Roma es una de las vías que articulan el
entorno de la Puerta de Jerez y los jardines de Cristina con el paseo de las
Delicias. Su trazado, amplio y abierto, constituye un espacio de transición
entre el centro histórico de Sevilla y los terrenos que se extienden hacia el
Guadalquivir. Aunque hoy destaca por su intenso tráfico rodado y por la
presencia de edificios monumentales, su origen está vinculado a la evolución de
los terrenos extramuros de la ciudad y a la progresiva transformación de esta
zona en un espacio de paseo y representación urbana.
Desde la
Edad Media, los terrenos situados fuera de la Puerta de Jerez fueron conocidos
como arrabal o barrio de San Telmo y también como barrio de Marruecos. Esta
última denominación se relacionaba con la presencia del obispo titular de la
diócesis de Marruecos, sufragánea de la de Sevilla, que se estableció en la
zona hacia finales del siglo XIII o comienzos del XIV. Al no poder residir en
su sede norteafricana, recibió casas y tierras en las afueras de Sevilla, donde
se constituyó una parroquia de jurisdicción exenta. La existencia de una ermita
dedicada a san Telmo contribuyó igualmente a consolidar el nombre del lugar.
Durante el primer tercio del siglo XVI también aparece documentada la
denominación de los Bañuelos, posiblemente relacionada con la proximidad del
río.
En sus
orígenes, este espacio formaba parte del ejido de Sevilla y se encontraba
delimitado por caminos que comunicaban la ciudad con distintos puntos de su
entorno. Uno de ellos conducía hacia Tablada y las tierras próximas al
Guadalquivir; otro enlazaba con el camino de Utrera, que atravesaba el Prado de
San Sebastián. Eran vías de salida hacia lugares cercanos, como el convento de
San Diego (ver)
y el palacio de
San Telmo (ver), y
hacia poblaciones más alejadas, entre ellas Utrera y Jerez. A finales del siglo
XVII se construyó un arrecife o camino acondicionado que, con el tiempo,
quedaría integrado en el paseo que se desarrolló en este sector.
Un
momento decisivo en la configuración de la zona fue el comienzo de las obras
del Colegio de San Telmo en 1682. La construcción de este gran edificio, cuya
fachada principal quedó alineada con la Puerta de Jerez, introdujo un elemento
arquitectónico de notable presencia en un entorno todavía periférico. Concebido
como colegio-seminario para formar a jóvenes destinados a la navegación, estuvo
estrechamente vinculado a la Universidad de Mareantes y a la preparación de
numerosas generaciones de marinos. Su construcción se prolongó hasta finales
del siglo XVIII, y su portada barroca, rematada por Leonardo de Figueroa en
1734, junto con la torre del reloj, constituye uno de los elementos más
destacados de su arquitectura.
La
transformación del entorno se intensificó durante el siglo XIX, cuando se
crearon los jardines de Cristina (ver), en el
primer tercio de la centuria, y posteriormente los jardines de Eslava (ver). Estos
espacios verdes contribuyeron a definir una vía más amplia y ordenada,
destinada tanto al tránsito como al paseo. En 1832, el lugar comenzó a
conocerse como paseo o salón de Cristina, en honor de María Cristina de Borbón,
cuarta esposa de Fernando VII y reina gobernadora durante la minoría de edad de
Isabel II. En 1869 pasó a denominarse paseo de San Telmo, nombre que
posteriormente se convirtió en avenida de San Telmo.
El sector experimentó otra transformación importante a
partir de 1848, cuando el palacio de San Telmo fue ocupado como residencia por
los duques de Montpensier. El edificio sufrió entonces profundas
modificaciones, dirigidas por el arquitecto Talavera y Heredia, que afectaron
tanto a su estructura como a sus elementos decorativos. Se incorporó una
elevada verja de hierro, de inspiración francesa, y se enriqueció la fachada
norte con esculturas de personajes sevillanos realizadas por Antonio Susillo.
También se decoraron techos y paredes con pinturas de Joaquín Domínguez
Bécquer. Tras su etapa como residencia de los duques, el palacio pasó al
arzobispado y tuvo distintos usos religiosos y educativos. En 1989 fue
adquirido por la Junta de Andalucía para instalar en él la sede de la
Presidencia autonómica, función que consolidó su importancia institucional.
La
configuración actual del paseo quedó prácticamente definida durante las
primeras décadas del siglo XX. Entre 1916 y 1928 se construyó el hotel Alfonso
XIII (ver) sobre los terrenos de los antiguos jardines de
Eslava, con el propósito de ofrecer un alojamiento representativo a las
personalidades que visitaran Sevilla con motivo de la Exposición Iberoamericana
de 1929. El proyecto elegido fue obra del arquitecto José Espiau y Muñoz,
siguiendo una línea regionalista que reinterpretaba elementos de la
arquitectura tradicional sevillana. Las obras concluyeron en 1928 y el edificio
quedó rodeado por jardines y una verja de hierro. Su presencia configuró
definitivamente buena parte de la acera izquierda del paseo, caracterizada por
la sucesión de grandes edificios, mientras que la acera opuesta quedó vinculada
al espacio triangular de los jardines de Cristina.
En 1936,
en el contexto de la sublevación militar encabezada por el general Franco y del
acercamiento político al régimen fascista italiano, la vía recibió el nombre de
paseo de Roma, denominación que conserva en la actualidad. Este cambio se
inscribe en las modificaciones del callejero sevillano realizadas durante aquel
periodo, en las que se reflejaron las nuevas orientaciones políticas y las relaciones
diplomáticas del momento.
Desde el
punto de vista urbanístico, el paseo se distingue por la amplitud de su calzada
y de sus aceras. La antigua pavimentación de adoquines fue sustituida por
asfalto durante la década de 1970, cuando también se introdujo una separación
longitudinal ajardinada. Las aceras, pavimentadas con losetas de terrazo de
distintos colores, cuentan con alcorques en los que se plantaron castaños de
Indias. El alumbrado se resuelve mediante farolas de báculo. A lo largo del
tiempo, el paseo ha mantenido su función como importante corredor de
circulación, canalizando buena parte del tráfico procedente del centro y de los
barrios situados al otro lado del río hacia la glorieta de Don Juan de Austria,
conocida popularmente como la Pasarela.
Paseo de Roma

No hay comentarios:
Publicar un comentario