viernes, 16 de octubre de 2026

AREA CENTRO 1

Teatro Eslava (Derribado).

El antiguo Teatro Eslava fue uno de los principales centros de ocio de la Sevilla de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Se encontraba en los terrenos que actualmente ocupa el Hotel Alfonso XIII, junto a los jardines del Palacio de San Telmo y cerca de la Puerta de Jerez. Inaugurado en el verano de 1887, fue construido por Antonio Capó sobre el emplazamiento de un establecimiento teatral anterior. Concebido como teatro de verano, disponía de un amplio recinto inicialmente cubierto con lonas, que posteriormente fueron sustituidas por planchas de zinc para proteger al público de la lluvia.

Entrada a los desaparecidos jardines y teatro de Eslava (ver) (CC BY 3.0)

Teatro Eslava (ver) (CC BY 3.0)

El Eslava pronto destacó por la calidad y variedad de su programación, especialmente dirigida a las clases acomodadas de la ciudad. En su escenario se representaron zarzuelas, operetas y óperas tan conocidas como Aida, Carmen y Otello. Con el tiempo, el establecimiento incorporó espectáculos circenses, actuaciones musicales y números de variedades, convirtiéndose en un concurrido espacio de entretenimiento. Por su pista pasaron compañías ecuestres, acróbatas, funambulistas, malabaristas y artistas cómicos, entre ellos los integrantes de la compañía de Vicente Alegría.

El rey Alfonso XIII visitando los Jardines de Eslava en 1916 (ver) (CC BY 3.0)

Otro de sus atractivos fue la incorporación temprana del cinematógrafo, que situó al Eslava entre los espacios pioneros de las proyecciones cinematográficas en Sevilla. Las sesiones incluían películas breves sobre desfiles militares, acontecimientos taurinos, comitivas, escenas cómicas y vistas de otros lugares del mundo. Estas proyecciones se combinaban con música en directo y otros espectáculos, reflejando la transformación de las formas de ocio durante aquellos años.

El recinto contaba, además, con un café-nevería y jardines iluminados, donde los visitantes podían pasear y disfrutar del ambiente festivo. Su popularidad era tal que, durante las noches estivales, los alrededores se llenaban de carruajes y tranvías que transportaban a los espectadores.

Tras la muerte de su último propietario, Gregorio Fernández y Fernández, y varios intentos fallidos de adquisición, el conjunto fue derribado en 1916 para dejar espacio al futuro Hotel Alfonso XIII, construido con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929 e inaugurado en 1928.

La desaparición del Teatro Eslava puso fin a una etapa destacada de la vida cultural sevillana. Su historia recuerda una época en la que teatro, circo, cine y jardines convivían en un mismo espacio, convirtiéndolo en uno de los lugares más animados y distinguidos de la ciudad.

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