AREA CENTRO 1
Teatro Eslava (Derribado).
El antiguo Teatro Eslava fue uno de los principales
centros de ocio de la Sevilla de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Se
encontraba en los terrenos que actualmente ocupa el Hotel Alfonso XIII, junto a
los jardines del Palacio de San Telmo y cerca de la Puerta de Jerez. Inaugurado
en el verano de 1887, fue construido por Antonio Capó sobre el emplazamiento de
un establecimiento teatral anterior. Concebido como teatro de verano, disponía
de un amplio recinto inicialmente cubierto con lonas, que posteriormente fueron
sustituidas por planchas de zinc para proteger al público de la lluvia.
Entrada a los desaparecidos jardines y teatro de Eslava
(ver) (CC BY 3.0)
Teatro Eslava (ver) (CC BY 3.0)
El Eslava pronto destacó por la calidad y variedad de
su programación, especialmente dirigida a las clases acomodadas de la ciudad.
En su escenario se representaron zarzuelas, operetas y óperas tan conocidas
como Aida, Carmen y Otello. Con el tiempo, el establecimiento incorporó
espectáculos circenses, actuaciones musicales y números de variedades,
convirtiéndose en un concurrido espacio de entretenimiento. Por su pista
pasaron compañías ecuestres, acróbatas, funambulistas, malabaristas y artistas
cómicos, entre ellos los integrantes de la compañía de Vicente Alegría.
El rey Alfonso XIII visitando los Jardines de Eslava en
1916 (ver) (CC BY 3.0)
Otro de sus atractivos fue la incorporación temprana
del cinematógrafo, que situó al Eslava entre los espacios pioneros de las
proyecciones cinematográficas en Sevilla. Las sesiones incluían películas
breves sobre desfiles militares, acontecimientos taurinos, comitivas, escenas
cómicas y vistas de otros lugares del mundo. Estas proyecciones se combinaban
con música en directo y otros espectáculos, reflejando la transformación de las
formas de ocio durante aquellos años.
El recinto contaba, además, con un café-nevería y
jardines iluminados, donde los visitantes podían pasear y disfrutar del
ambiente festivo. Su popularidad era tal que, durante las noches estivales, los
alrededores se llenaban de carruajes y tranvías que transportaban a los
espectadores.
Tras la muerte de su último propietario, Gregorio
Fernández y Fernández, y varios intentos fallidos de adquisición, el conjunto
fue derribado en 1916 para dejar espacio al futuro Hotel Alfonso XIII,
construido con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929 e inaugurado en
1928.
La desaparición del Teatro Eslava puso fin a una etapa destacada de la vida cultural sevillana. Su historia recuerda una época en la que teatro, circo, cine y jardines convivían en un mismo espacio, convirtiéndolo en uno de los lugares más animados y distinguidos de la ciudad.



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