AREA CENTRO 1
Glorieta de los Marineros Voluntarios.
La glorieta de los Marineros Voluntarios se encuentra
en un enclave estratégico del sector meridional de Sevilla, junto a uno de los
extremos del parque de María Luisa y en las proximidades del río Guadalquivir.
En ella confluyen la avenida de María Luisa, el paseo de las Delicias y la
avenida de Rodríguez de Casso, mientras que el puente de los Remedios permite
la comunicación con el barrio del mismo nombre. Su configuración, marcada por
el tráfico rodado y por la presencia de varios elementos monumentales,
constituye un punto de encuentro entre la historia urbana, la memoria naval y
los espacios ajardinados de la ciudad.
El origen de la glorieta se remonta a la segunda década
del siglo XX, cuando la reordenación de este sector con motivo de la Exposición
Iberoamericana de 1929 transformó la conexión entre los jardines de las
Delicias, el parque de María Luisa y las vías de acceso al sur de Sevilla. De
planta circular en su trazado inicial, el espacio experimentó una profunda
remodelación en 1967, coincidiendo con la construcción del entonces denominado
puente del Generalísimo, actualmente puente de los Remedios. Las obras
reorganizaron su zona central en dos sectores semicirculares, separados por la
calzada del paseo de las Delicias y adaptados a las nuevas necesidades de
circulación.
Hasta 1968, el lugar era conocido como glorieta de las
Delicias, por su proximidad a los jardines homónimos. Ese año recibió su
denominación actual, en referencia a los marineros que prestaron servicio
voluntario en la Armada durante la Guerra Civil española de 1936-1939.
La glorieta se articula en dos ámbitos monumentales
diferenciados. En el sector occidental se encuentra el monumento a los
Marineros Voluntarios (leer mas),
constituido por una gran ancla de hierro dispuesta en posición inclinada y
acompañada de una gruesa cadena de unos 18 metros de longitud. Con un peso
superior a las tres toneladas, fue donada al Ayuntamiento por la Hermandad de
los Marineros Voluntarios de la Cruzada e inaugurada el 12 de octubre de 1968.
Una placa conmemorativa recuerda esta entrega. El conjunto constituye un
símbolo de la tradición naval y de la memoria histórica a la que se dedicó el
monumento.
Monumento a los Marineros
Voluntarios
El sector oriental está presidido por el monumento a
Juan Sebastián Elcano (leer mas),
inaugurado el 27 de octubre de 1972 y realizado por el escultor Antonio Cano
Correa. Dedicado a la primera vuelta al mundo, iniciada por Fernando de
Magallanes en 1519 y concluida por Elcano en 1522, combina una escultura de
bronce del navegante, un mapamundi tallado en piedra caliza y una columna de
doce metros de altura con relieves que narran distintos episodios de la
expedición. El conjunto se completa con una rosa de los vientos de bronce. En
1974 se incorporaron iluminación y surtidores de agua, que reforzaron su
carácter de fuente monumental.
Monumento a Juan Sebastián Elcano
Ambos
conjuntos se integran en espacios ajardinados, aunque con disposiciones
distintas para adaptarse a la topografía y a las infraestructuras viarias. La
presencia de césped, árboles y elementos acuáticos suaviza el predominio de la
piedra y el metal, mientras que la verja del parque de María Luisa y las
alineaciones de aligustres delimitan el borde oriental de la glorieta.
En uno
de sus extremos destaca también el Costurero de la Reina (leer mas),
singular edificio neomudéjar construido en 1893 por Juan Talavera y de la Vega.
Su fábrica de ladrillo con franjas rojas y amarillas, sus pequeñas torres y sus
almenas conforman uno de los perfiles arquitectónicos más reconocibles de este
entorno. Actualmente alberga servicios turísticos municipales.
Costurero de la
Reina
La glorieta de los Marineros Voluntarios reúne así distintas etapas de la transformación urbana de Sevilla: la ordenación de los espacios vinculados a la Exposición Iberoamericana, la adaptación de la red viaria durante la década de 1960 y la incorporación de monumentos dedicados a la historia naval. Su proximidad al Guadalquivir y la presencia conjunta del ancla y del monumento a Elcano evocan la prolongada relación de la ciudad con el río, la navegación y las grandes expediciones marítimas.

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