domingo, 25 de octubre de 2026

AREA CENTRO 1

Avenida de María Luisa.

La avenida de María Luisa se extiende desde la glorieta de San Diego hasta la glorieta de los Marineros Voluntarios, junto al paseo de las Delicias, y en su recorrido confluyen, por el lado derecho, las avenidas de Perú y Chile. Su trazado constituye uno de los accesos más representativos al parque de María Luisa y ofrece, a ambos lados, una interesante combinación de jardines, arquitectura y vestigios de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Rotulo

Su nombre rinde homenaje a María Luisa Fernanda de Borbón (1832-1897), infanta de España, hermana de Isabel II y esposa de Antonio de Orleans, duque de Montpensier. La generosa donación que realizó a Sevilla de una parte de los jardines del palacio de San Telmo fue el origen del parque que hoy lleva su nombre y de la transformación urbanística de este sector de la ciudad.

Infanta María Luisa Fernanda de Borbón (ver) (CC BY 3.0)

En 1892, poco después de la muerte del duque de Montpensier, el Ayuntamiento solicitó a la infanta la cesión de terrenos que permitieran abrir una nueva vía desde el entorno de la calle de la Industria, actual calle de Menéndez Pelayo, hacia el paseo de las Delicias y los jardines próximos al río, muy frecuentados entonces por los sevillanos.

La donación se formalizó en 1893 y permitió iniciar las obras de apertura de la avenida. Para ello fue necesario retirar diversas construcciones destinadas al servicio del palacio, algunas de ellas vinculadas al antiguo convento de San Diego (ver). La nueva vía quedó delimitada en parte por una verja de hierro sostenida por pilares de mampostería, que separaba los jardines del palacio de los espacios destinados al disfrute público, con accesos a la altura de las avenidas de Perú y del conde de Urbina.

Avenida de María Luisa

El nacimiento de la avenida está estrechamente relacionado con la creación del parque de María Luisa. Los terrenos cedidos comprendían aproximadamente la mitad de los jardines de San Telmo, organizados durante el siglo XIX mediante las intervenciones del jardinero francés Lecolant —cuyo nombre aparece también transcrito como Boutelou en algunas referencias— y la participación del propio duque. Parte de estos espacios había sido conocida como Jardín de Aclimatación. El conjunto se extendía desde el entorno de la glorieta de San Diego hasta la actual plaza de América.

Avenida de María Luisa

La celebración de la Exposición Iberoamericana, concebida inicialmente en 1911 y convocada oficialmente en 1912, impulsó una profunda renovación de estos jardines. En 1911 se encargó al ingeniero y paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier la elaboración de un proyecto que presentó en 1915. Inspirándose en los jardines históricos del Generalife y del Alcázar de Sevilla, Forestier combinó el trazado geométrico de tradición hispanomusulmana con avenidas arboladas, glorietas, estanques, fuentes, pérgolas y espacios de descanso. La intervención también articuló el parque con la plaza de América y, posteriormente, con la plaza de España, configurando uno de los conjuntos paisajísticos más destacados de la ciudad.

La avenida de María Luisa fue concebida inicialmente con una anchura aproximada de 27 metros y respondió a la necesidad de mejorar las comunicaciones entre el puerto, la estación ferroviaria y las rondas exteriores. Sin embargo, durante sus primeros años no reunía las condiciones adecuadas para el tráfico rodado, por lo que en 1922 se recomendaba utilizar itinerarios alternativos. Su pavimentación con adoquines debió de realizarse posteriormente, probablemente en torno a 1929, y durante la década de 1960 se cubrió con una capa de asfalto.

Avenida de María Luisa

Entre sus elementos característicos destacan los pilares de ladrillo visto y remate piramidal que formaron parte del conjunto monumental de acceso a la Exposición Iberoamericana. El arbolado y los espacios verdes han experimentado diversas transformaciones a lo largo del tiempo; en 1989 se talaron ejemplares enfermos, lo que obligó a renovar parte de la vegetación. La iluminación se modernizó en distintas fases y, desde 1975, la avenida contó con farolas fernandinas de fundición con tres brazos, que sustituyeron a otras instaladas en 1961.

Uno de los principales atractivos del recorrido es la sucesión de pabellones históricos de la Exposición Iberoamericana que se alzan en el lado derecho de la avenida. En el extremo próximo a la glorieta de San Diego se encuentran el Casino de la Exposición y el teatro Lope de Vega (ver), proyectados por Vicente Traver y Tomás y construidos entre 1925 y 1928 como parte del conjunto representativo del pabellón de Sevilla.

Más adelante se levanta el pabellón del Perú, obra del arquitecto y escultor Manuel Piqueras Cotolí, construido entre 1927 y 1929. Su singular lenguaje arquitectónico, conocido como estilo neoperuano, combina referencias de las culturas prehispánicas con elementos de la tradición española. Destacan los balcones y cierres de madera inspirados en la arquitectura limeña, así como los miradores situados en las esquinas. En la actualidad, el edificio alberga dependencias de la Estación Biológica de Doñana y del Consulado del Perú.

Pabellón de Perú

El recorrido continúa hacia el antiguo pabellón de Estados Unidos, construido entre 1928 y 1929 según el proyecto de William Templeton Johnson. Su arquitectura recoge referencias históricas españolas e hispanoamericanas, reinterpretadas a través de un lenguaje próximo a la tradición arquitectónica californiana. El entorno de estos edificios conserva la huella de otros espacios expositivos desaparecidos o transformados, entre ellos el antiguo teatro escolar Juan de la Cueva, instalado en 1937 en un pabellón destinado inicialmente a proyecciones cinematográficas y demolido durante la década de 1950.

Pabellón de Estados Unidos

La avenida concluye junto a la glorieta de los Marineros Voluntarios y el paseo de las Delicias, donde se encuentra el Costurero de la Reina (ver), también conocido como pabellón del Ángulo. Diseñado por Juan Talavera y de la Vega a finales del siglo XIX, este pequeño edificio de inspiración neomudéjar formaba parte del conjunto de dependencias auxiliares del palacio de San Telmo y se destinó originalmente a cuerpo de guardia. Actualmente alberga dependencias municipales relacionadas con la información turística.

Costurero de la Reina

Así, su origen está ligado a la generosidad de la infanta María Luisa Fernanda de Borbón y a la transformación de los antiguos jardines de San Telmo en un espacio público. A ello se suma la arquitectura de la Exposición Iberoamericana, que convirtió sus márgenes en un escaparate de las relaciones culturales entre España y América. 

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