AREA CENTRO 1
Avenida de María Luisa.
La avenida de María Luisa se extiende desde la glorieta de
San Diego hasta la glorieta de los Marineros Voluntarios, junto al paseo de las
Delicias, y en su recorrido confluyen, por el lado derecho, las avenidas de
Perú y Chile. Su trazado constituye uno de los accesos más representativos al
parque de María Luisa y ofrece, a ambos lados, una interesante combinación de
jardines, arquitectura y vestigios de la Exposición Iberoamericana de 1929.
Rotulo
Su nombre rinde homenaje a María Luisa Fernanda de Borbón
(1832-1897), infanta de España, hermana de Isabel II y esposa de Antonio de
Orleans, duque de Montpensier. La generosa donación que realizó a Sevilla de
una parte de los jardines del palacio de San Telmo fue el origen del parque que
hoy lleva su nombre y de la transformación urbanística de este sector de la
ciudad.
Infanta María Luisa Fernanda de Borbón (ver) (CC BY 3.0)
En 1892, poco después de la muerte del duque de Montpensier,
el Ayuntamiento solicitó a la infanta la cesión de terrenos que permitieran
abrir una nueva vía desde el entorno de la calle de la Industria, actual calle
de Menéndez Pelayo, hacia el paseo de las Delicias y los jardines próximos al
río, muy frecuentados entonces por los sevillanos.
La donación se formalizó en 1893 y permitió iniciar las
obras de apertura de la avenida. Para ello fue necesario retirar diversas
construcciones destinadas al servicio del palacio, algunas de ellas vinculadas
al antiguo convento de San Diego (ver). La nueva vía quedó
delimitada en parte por una verja de hierro sostenida por pilares de
mampostería, que separaba los jardines del palacio de los espacios destinados
al disfrute público, con accesos a la altura de las avenidas de Perú y del
conde de Urbina.
Avenida
de María Luisa
El nacimiento de la avenida está estrechamente relacionado
con la creación del parque de María Luisa. Los terrenos cedidos comprendían
aproximadamente la mitad de los jardines de San Telmo, organizados durante el
siglo XIX mediante las intervenciones del jardinero francés Lecolant —cuyo
nombre aparece también transcrito como Boutelou en algunas referencias— y la
participación del propio duque. Parte de estos espacios había sido conocida
como Jardín de Aclimatación. El conjunto se extendía desde el entorno de la
glorieta de San Diego hasta la actual plaza de América.
Avenida
de María Luisa
La celebración de la Exposición Iberoamericana, concebida
inicialmente en 1911 y convocada oficialmente en 1912, impulsó una profunda
renovación de estos jardines. En 1911 se encargó al ingeniero y paisajista
francés Jean-Claude Nicolas Forestier la elaboración de un proyecto que
presentó en 1915. Inspirándose en los jardines históricos del Generalife y del
Alcázar de Sevilla, Forestier combinó el trazado geométrico de tradición
hispanomusulmana con avenidas arboladas, glorietas, estanques, fuentes,
pérgolas y espacios de descanso. La intervención también articuló el parque con
la plaza de América y, posteriormente, con la plaza de España, configurando uno
de los conjuntos paisajísticos más destacados de la ciudad.
La avenida de María Luisa fue concebida inicialmente con una
anchura aproximada de 27 metros y respondió a la necesidad de mejorar las
comunicaciones entre el puerto, la estación ferroviaria y las rondas
exteriores. Sin embargo, durante sus primeros años no reunía las condiciones
adecuadas para el tráfico rodado, por lo que en 1922 se recomendaba utilizar itinerarios
alternativos. Su pavimentación con adoquines debió de realizarse
posteriormente, probablemente en torno a 1929, y durante la década de 1960 se
cubrió con una capa de asfalto.
Avenida
de María Luisa
Entre sus elementos característicos destacan los pilares de
ladrillo visto y remate piramidal que formaron parte del conjunto monumental de
acceso a la Exposición Iberoamericana. El arbolado y los espacios verdes han
experimentado diversas transformaciones a lo largo del tiempo; en 1989 se
talaron ejemplares enfermos, lo que obligó a renovar parte de la vegetación. La
iluminación se modernizó en distintas fases y, desde 1975, la avenida contó con
farolas fernandinas de fundición con tres brazos, que sustituyeron a otras
instaladas en 1961.
Uno de los principales atractivos del recorrido es la
sucesión de pabellones históricos de la Exposición Iberoamericana que se alzan
en el lado derecho de la avenida. En el extremo próximo a la glorieta de San
Diego se encuentran el Casino de la Exposición y el teatro Lope de Vega (ver), proyectados por Vicente
Traver y Tomás y construidos entre 1925 y 1928 como parte del conjunto
representativo del pabellón de Sevilla.
Más adelante
se levanta el pabellón del Perú, obra del arquitecto y escultor Manuel Piqueras
Cotolí, construido entre 1927 y 1929. Su singular lenguaje arquitectónico,
conocido como estilo neoperuano, combina referencias de las culturas
prehispánicas con elementos de la tradición española. Destacan los balcones y
cierres de madera inspirados en la arquitectura limeña, así como los miradores
situados en las esquinas. En la actualidad, el edificio alberga dependencias de
la Estación Biológica de Doñana y del Consulado del Perú.
Pabellón de Perú
El recorrido
continúa hacia el antiguo pabellón de Estados Unidos, construido entre 1928 y
1929 según el proyecto de William Templeton Johnson. Su arquitectura recoge
referencias históricas españolas e hispanoamericanas, reinterpretadas a través
de un lenguaje próximo a la tradición arquitectónica californiana. El entorno
de estos edificios conserva la huella de otros espacios expositivos
desaparecidos o transformados, entre ellos el antiguo teatro escolar Juan de la
Cueva, instalado en 1937 en un pabellón destinado inicialmente a proyecciones
cinematográficas y demolido durante la década de 1950.
Pabellón de Estados Unidos
La avenida
concluye junto a la glorieta de los Marineros Voluntarios y el paseo de las
Delicias, donde se encuentra el Costurero de la Reina (ver), también
conocido como pabellón del Ángulo. Diseñado por Juan Talavera y de la Vega a
finales del siglo XIX, este pequeño edificio de inspiración neomudéjar formaba
parte del conjunto de dependencias auxiliares del palacio de San Telmo y se
destinó originalmente a cuerpo de guardia. Actualmente alberga dependencias
municipales relacionadas con la información turística.
Costurero de la Reina
Así, su origen está ligado a la generosidad de la infanta María Luisa Fernanda de Borbón y a la transformación de los antiguos jardines de San Telmo en un espacio público. A ello se suma la arquitectura de la Exposición Iberoamericana, que convirtió sus márgenes en un escaparate de las relaciones culturales entre España y América.



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