AREA CENTRO 1
Prado de san Sebastián y Feria de abril.
El Prado de San Sebastián es uno de los espacios de Sevilla cuya historia permite comprender la evolución de la ciudad desde sus antiguos arrabales hasta su transformación en un importante centro de actividad urbana, festiva y comercial.
Situado a extramuros, al sureste del casco
histórico, entre la avenida del Cid, la avenida de Carlos V, la calle Diego de
Riaño y la avenida de Portugal, su identidad está estrechamente ligada a la
antigua ermita de San Sebastián (leer
mas), a los enterramientos, a la celebración de ferias y,
especialmente, a la Feria de Abril.
Según la tradición, el origen de la ermita se remonta al siglo XIII y se vincula al reinado de Fernando III el Santo, durante la conquista cristiana de Sevilla.
El templo, dedicado a san Sebastián, mártir
romano cuya protección se invocaba tradicionalmente contra las epidemias de
peste, dio nombre al paraje. En este entorno se encuentra la actual parroquia
de San Sebastián, vinculada históricamente a aquel antiguo lugar de culto,
aunque la identificación exacta entre la ermita medieval y el edificio
conservado debe ser matizado.
Durante siglos, el Prado presentó un aspecto distinto al caserío de la Sevilla amurallada. La proximidad del arroyo Tagarete, que discurría junto a las murallas, y la ausencia de una puerta en este sector hasta el siglo XVIII contribuyeron a mantener su carácter abierto y periférico.
Sus terrenos tuvieron usos muy diversos, pues sirvieron como pastizales para el ganado, lugar de enterramiento en épocas de epidemias y otras actividades diversas.
Fundamentalmente, fueron escenario de actuaciones de la Inquisición, que utilizó este paraje como "quemadero", donde murió la última persona quemada en la hoguera por la Inquisición en Sevilla, la llamada beata Dolores, en 1781.
La creación de la calle San Fernando y de la Puerta Nueva (leer mas), en relación con la Real Fábrica de Tabacos y el camino hacia el Palacio de San Telmo, contribuyó a acercar el Prado a la vida urbana. Posteriormente, el derribo de las murallas en este sector y la expansión de la ciudad fueron reduciendo progresivamente la separación entre el antiguo espacio extramuros y el núcleo histórico.
En 1828
se estableció en estos terrenos el cementerio municipal de San Sebastián, uno
de los primeros recintos funerarios modernos de Sevilla, creado en el contexto
de las nuevas disposiciones sanitarias que impulsaban la separación de los
enterramientos respecto de las zonas habitadas. Su instalación reforzó durante
el siglo XIX el carácter funerario de este espacio, aunque su destino
experimentaría posteriormente una transformación decisiva.
En 1863, el
entubamiento del arroyo permitió eliminar el puente que comunicaba el Prado con
las inmediaciones de la actual Universidad de Sevilla.
El gran acontecimiento que dio al lugar una identidad popular duradera fue la creación de la Feria de Abril.
La iniciativa partió de dos concejales del Ayuntamiento,
José María de Ybarra, de origen vasco, y Narciso Bonaplata, de origen catalán,
quienes propusieron organizar una feria agrícola y ganadera que favoreciera el
comercio y la actividad económica de Sevilla. La propuesta se presentó en 1846
y obtuvo la autorización real de Isabel II el 5 de marzo de 1847. Se fijaron
los días 18, 19 y 20 de abril para su celebración, teniendo en cuenta el
calendario de otras ferias de la provincia.
Concebida inicialmente como un acontecimiento comercial
destinado a la compraventa de animales y a las actividades agrícolas y
ganaderas, la feria pronto adquirió una dimensión festiva.
Los comienzos de la Feria de Abril
Los
comienzos de la Feria de Abril
Concluida
la feria de ganado, los gitanos se marchan por la avenida de la Reina Victoria,
hoy avenida de La Palmera. Fotografía de Serrano del año 1.930.
La primera
edición se inauguró el domingo 18 de abril de 1847, duró tres días y contó con
diecinueve casetas. A ellas acudían tratantes, ganaderos y comerciantes para
cerrar operaciones de compraventa, mientras que los asistentes encontraban en
el recinto un ambiente cada vez más festivo.
Ya en 1848,
quienes participaban en los negocios ganaderos se quejaban de que los cantes y
bailes de los sevillanos dificultaban la realización de los tratos. Aquella
observación revelaba una transformación decisiva: junto al intercambio
comercial comenzaba a imponerse el carácter lúdico y social que acabaría
distinguiendo a la Feria de Abril.
En 1850 se
concedieron licencias para instalar quioscos y establecimientos de aperitivos,
y a finales de esa década el recinto contaba ya con más de un centenar de
casetas. La feria fue dejando atrás su carácter exclusivamente ganadero para
convertirse, de manera gradual, en una celebración multitudinaria.
Uno de los elementos más recordados de aquella feria fue la "Pasarela", una estructura de hierro levantada en 1896 para facilitar el paso de los peatones sobre el Prado. Contaba con cuatro escaleras de acceso que convergían en un quiosco central y se convirtió en una imagen emblemática del lugar. Su presencia contribuyó a enlazar los barrios de Santa Cruz, San Bernardo y el Prado. Fue desmontada en 1921, debido a las obras de ensanche de la calle San Fernando, pero su recuerdo permaneció en la memoria colectiva de los sevillanos.
Feria de Abril. La Pasarela en 1899
Puesto de bebidas e higos chumbos junto a la Pasarela de
la feria. Año 1.903.
Zona de buñuelos. Año de 1914
Feria de 1914. Fondo Serrano de la Fototeca Municipal
Caseta de la Feria de Sevilla. Año 1.925
Feria de abril. Década de 1940
El crecimiento urbano y la progresiva falta de espacio hicieron necesario trasladar la feria. En 1973, después de celebrarse durante 126 años en este emplazamiento, pasó al recinto de Los Remedios, donde continúa desarrollándose en la actualidad.
En las
décadas siguientes, el espacio experimentó nuevas transformaciones
urbanísticas, relacionadas con la apertura de avenidas, la construcción de
equipamientos y la reorganización de las comunicaciones de la ciudad. La
proximidad de la antigua Fábrica de Tabacos —convertida en sede universitaria—,
los jardines y edificios vinculados a la Exposición Iberoamericana de 1929 y,
posteriormente, la estación de autobuses y las instalaciones del metro
contribuyeron a modificar su entorno.
En la
actualidad, el Prado de San Sebastián conserva su función como espacio de
tránsito, encuentro y descanso, además de desempeñar un papel importante en las
comunicaciones urbanas. Sobre todo, permanece
el recuerdo de aquella primera Feria de Abril de 1847, que convirtió un terreno
periférico en uno de los escenarios más queridos de la vida sevillana.
Parque actual










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