sábado, 17 de octubre de 2026

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Puerta de san Fernando o Puerta Nueva (Derribada).

La Puerta de San Fernando, también conocida como Puerta Nueva, fue la última de las puertas incorporadas al recinto amurallado de Sevilla. Construida en la segunda mitad del siglo XVIII, entre 1760 y 1770, surgió vinculada a la apertura de la calle de San Fernando y a la construcción de la Real Fábrica de Tabacos, uno de los grandes proyectos arquitectónicos de la ciudad durante el reinado de Fernando VI y Carlos III.

Localización de las Puertas y Postigos de Sevilla en el plano de Olavides de 1771 (ver) (CC BY 3.0)

Su edificación respondió a la necesidad de establecer una comunicación directa entre el casco urbano y la nueva fábrica, integrando sus instalaciones en el espacio protegido por el recinto amurallado. La puerta se levantó como prolongación del sector oriental de la muralla de los jardines del Alcázar, en el extremo de la calle de San Fernando próximo al Prado de San Sebastián, entonces situado extramuros.

El conjunto presentaba una composición monumental, formada por un arco de paso flanqueado por dos torreones almenados, dispuestos en un ángulo de 45 grados hacia el interior. Sobre el arco se extendía un balcón corrido, cuya barandilla estaba adornada con jarrones, que confería al acceso una apariencia representativa, acorde con la importancia de las nuevas instalaciones fabriles. Su arquitectura constituía, por tanto, una solución funcional para el tránsito, pero también un elemento de monumentalización de aquel sector de la ciudad.

Puerta de san Fernando (ver) (CC BY 3.0)

Una de sus torres laterales se encontraba en el terreno contiguo al actual restaurante Oriza (en la esquina hacia el Prado / María Luisa). La torre opuesta se situaba hacia la medianía de la calle, alineada con el final de la actual Capilla de la Universidad de Sevilla (antigua Real Fábrica de Tabacos). 

Detalles de las torres de la  Puerta de san Fernando (ver) (CC BY 3.0)

La apertura de la calle de San Fernando y la construcción de la fábrica transformaron profundamente este entorno. Para ejecutar las obras se derribó el tramo meridional de la antigua muralla de los jardines del Alcázar, que fue sustituida por un muro desplazado hacia el interior. Frente a él se levantó, en el lado de la fábrica, otro cerramiento conocido como el “murallón de la fábrica”. La calle quedó así encajada entre ambas estructuras, con el acceso al recinto fabril concentrado en una abertura central. En la acera opuesta se construyeron viviendas destinadas a empleados de categoría intermedia, mientras que la nueva alineación de la muralla del Alcázar quedó parcialmente oculta.

Estas intervenciones también afectaron al arroyo Tagarete, que fue soterrado en ese tramo mediante obras que aprovecharon estructuras relacionadas con la antigua fortificación. Entre 1861 y 1863, el “murallón de la fábrica” fue sustituido por la notable verja de hierro que todavía caracteriza el frente del edificio. Más adelante, entre 1919 y 1923, con motivo de las transformaciones urbanísticas vinculadas a la Exposición Iberoamericana de 1929, la verja se retranqueó para ampliar la calle.

La Puerta de San Fernando tuvo, además, un papel destacado en los primeros años de la Feria de Abril. Su emplazamiento, entre el núcleo urbano y el Prado de San Sebastián, donde se celebraba el certamen ganadero y comercial, la convirtió en uno de los principales accesos al recinto ferial durante sus primeras décadas. Con motivo de la celebración, se adornaba con banderas y entoldados, anticipando la función festiva y ornamental que desempeñarían las portadas de la Feria en épocas posteriores.

La Feria de Sevilla. Manuel Rodríguez Guzmán. 1853. Óleo sobre lienzo. Palacio de Riofrío

Detalle de la Puerta de san Fernando engalanada


Sin embargo, su existencia fue relativamente breve. En 1871, durante el periodo revolucionario iniciado en 1868, la puerta fue derribada en el contexto de los proyectos de modernización y ensanche de la ciudad. Paradójicamente, la ampliación efectiva de la calle de San Fernando no se materializó hasta varias décadas después, cuando las obras concluyeron en 1923.

Las transformaciones posteriores terminaron de configurar la fisonomía actual de este espacio urbano. La ampliación de la calle, la verja de la Fábrica de Tabacos y las actuaciones realizadas en el entorno de la Puerta de Jerez con motivo de la Exposición Iberoamericana, entre ellas la construcción del Hotel Alfonso XIII y la instalación de la fuente de Hispalis, contribuyeron a definir la imagen monumental de este sector de Sevilla.

La desaparición de la Puerta de San Fernando supuso la pérdida de uno de los últimos accesos históricos incorporados a las murallas sevillanas. No obstante, las excavaciones realizadas en 2004 durante los estudios relacionados con las obras del metro permitieron documentar restos de la antigua fortificación del Alcázar, con su barbacana y vestigios de varias torres, así como fragmentos de una calzada romana. Estos hallazgos pusieron de manifiesto que, bajo el pavimento de la actual calle de San Fernando, permanecen testimonios de las sucesivas etapas históricas que transformaron este espacio, desde la ciudad romana y medieval hasta la Sevilla ilustrada y contemporánea.

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