miércoles, 4 de noviembre de 2026

RUTAS POR SEVILLA: Vírgenes

Virgen de Częstochowa. Iglesia del Convento de la Encarnación.

La Virgen de Częstochowa, conocida popularmente como la Virgen Negra (en polaco, Czarna Madonna), es una de las advocaciones marianas más veneradas de la cristiandad y el principal símbolo religioso de Polonia, donde está considerada Reina y Patrona de la nación.

La imagen original es un icono de tradición bizantina cuya fecha de ejecución continúa siendo objeto de debate entre los historiadores del arte, que sitúan su origen en un amplio arco cronológico comprendido entre los siglos VI y XV.

La tradición piadosa, sin embargo, atribuye su realización a san Lucas Evangelista, quien habría pintado a la Virgen sobre una tabla de madera procedente de la mesa utilizada por la Sagrada Familia en Nazaret. A lo largo de la historia del arte, varios maestros pintaron esta escena en la que aparece San Lucas dibujando o pintando a la Virgen con el Niño Jesús.

San Lucas pintando a la Virgen. Giorgi Vasari. Despues de 1565.  Fresco. Cappella di San Luca. El toro es el símbolo convencional de Lucas como evangelista en el tetramorfos (ver) (CC BY 3.0)


Según esta leyenda, la pintura habría permanecido en Jerusalén hasta que fue descubierta por santa Elena, en el siglo IV, que la trasladó a Constantinopla, donde su hijo, el emperador Constantino el Grande, mandó construir un templo para venerarla, y según la leyenda, sobrevivió a las persecuciones contra las imágenes sagradas gracias a la protección de la emperatriz Irene, que consiguió ocultarla durante el reinado iconoclasta.

Tras permanecer unos quinientos años en Constantinopla, el icono habría llegado a los territorios de la actual Rusia y posteriormente a Polonia.

Su presencia en Polonia está documentada desde el siglo XIV, donde pasó a manos del príncipe san Ladislao de Opole. Este lo instaló en su castillo de Belz, pero, durante un asedio de los tártaros, una flecha alcanzó la imagen y le produjo una herida en el cuello que, según la tradición, todavía hoy permanece visible.

Según la tradición, para protegerla de nuevas incursiones, san Ladislao decidió trasladarla a su ciudad natal. Durante el viaje se detuvo en Częstochowa y depositó temporalmente el icono en la iglesia de la Asunción, situada en la colina de Jasna Góra, cuyo nombre significa “Monte Claro” o “Colina Luminosa. Al día siguiente, los caballos que debían continuar el traslado se negaron a avanzar, circunstancia que el príncipe interpretó como una señal divina de que la imagen debía permanecer allí. El 26 de agosto de 1382 quedó definitivamente establecida en el santuario. San Ladislao promovió entonces la construcción de un monasterio, confiando su custodia a los monjes paulinos, que desde entonces se encargaron de su conservación y culto.

Imagen de Nuestra Señora de Czestochowa, conocida como la Virgen Negra, en Jasna Góra en Czestochowa, Polonia.(ver) (CC BY 3.0)

En 1430, el monasterio sufrió el asalto de unos grupos husitas, que saquearon el santuario y dañaron gravemente la imagen. Según el relato tradicional, el icono fue golpeado con una espada, ocasionándole dos profundas cicatrices en la mejilla derecha de la Virgen. Tras el asalto, se procedió a su restauración por orden del rey Ladislao Jagellón. Las técnicas empleadas entonces obligaron prácticamente a repintar la imagen sobre el soporte original. Sin embargo, las cicatrices del rostro y el cuello permanecieron visibles y constituyen hoy uno de sus rasgos más característicos.

Estas heridas han adquirido un profundo significado devocional, al interpretarse como testimonio de los sufrimientos padecidos por la Virgen y de la resistencia de la fe.

La devoción a la Virgen de Częstochowa adquirió especial relevancia durante la invasión sueca de Polonia en 1655. El monasterio de Jasna Góra resistió el asedio de un ejército muy superior en número, acontecimiento que fortaleció la confianza del pueblo polaco en la protección de la Virgen. Al año siguiente, el rey Juan II Casimiro la proclamó Reina de Polonia, título que consolidó su condición de símbolo religioso y nacional.

Su protección también fue invocada durante la guerra polaco-soviética de 1920. Según la tradición popular, la retirada de las tropas rusas ante Varsovia, tras la victoria polaca conocida como el Milagro del Vístula, fue interpretada como una intervención de la Virgen.

Durante la Segunda Guerra Mundial los nazis alemanes entendieron el profundo significado religioso y cultural del icono de Nuestra Señora de Częstochowa. Había un peligro real de que la pintura fuera incautada, destruida o vendida a coleccionistas privados, por ello, los monjes paulinos ocultaron el icono para protegerlo de la ocupación nazi. Uno de sus escondites fue un compartimento preparado en una monumental mesa de la biblioteca del monasterio. A medida que la amenaza se intensificaba, el icono se movió de nuevo, esta vez amurallado en una celda de monasterio.

Durante el régimen comunista el santuario siguió siendo un importante centro de peregrinación y un símbolo de identidad religiosa y cultural para los polacos, que mantuvieron viva su veneración a pesar de las restricciones políticas.

La devoción a Nuestra Señora de Częstochowa alcanzó una dimensión internacional, especialmente gracias a san Juan Pablo II, que visitó repetidamente el santuario y mantuvo una profunda vinculación personal con esta advocación. El monasterio de Jasna Góra recibe anualmente a millones de peregrinos procedentes de Polonia y de numerosos países. Su festividad principal se celebra el 26 de agosto, fecha tradicionalmente vinculada a la llegada de la imagen al santuario.

Estampa de Nuestra Señora de Czestochowa (ver) (CC BY 3.0)

Desde el punto de vista iconográfico, la Virgen responde al modelo bizantino de la Hodegetria, expresión griega que significa “la que muestra el camino”. María aparece sosteniendo al Niño Jesús y señalándolo con una de sus manos, indicando que Cristo es el camino de la salvación. El Niño, por su parte, bendice con la mano derecha y sostiene un libro de los Evangelios con la izquierda. El manto de la Virgen está decorado con motivos dorados de flores de lis, mientras que las aureolas y los adornos enriquecen el carácter sagrado de la representación.

El sobrenombre de Virgen Negra procede de la tonalidad oscura de los rostros y las manos de María y el Niño. Este aspecto se ha relacionado con el envejecimiento de los materiales, las sucesivas intervenciones, las condiciones de conservación y el humo acumulado durante siglos por las numerosas velas encendidas ante la imagen.

Nuestra Señora de Czestochowa. Iglesia del Convento de la Encarnación (Santa Marta)

En cuanto al cuadro que se conserva en la iglesia del convento de la Encarnación o de Santa Marta de Sevilla, su composición —con la Virgen sosteniendo al Niño, ambos nimbados, y el manto oscuro decorado con motivos dorados— permite relacionarlo iconográficamente con esta advocación mariana polaca, aunque la semejanza iconográfica constituye un indicio, pero no permite por sí sola determinar la procedencia o la autoría de la pintura.