RUTAS POR SEVILLA: Vírgenes
Virgen de Częstochowa. Iglesia del Convento de la Encarnación.
La Virgen de
Częstochowa, conocida popularmente como la Virgen Negra (en polaco, Czarna
Madonna), es una de las advocaciones marianas más veneradas de la cristiandad y
el principal símbolo religioso de Polonia, donde está considerada Reina y
Patrona de la nación.
La imagen
original es un icono de tradición bizantina cuya fecha de ejecución continúa
siendo objeto de debate entre los historiadores del arte, que sitúan su origen
en un amplio arco cronológico comprendido entre los siglos VI y XV.
La tradición
piadosa, sin embargo, atribuye su realización a san Lucas Evangelista, quien
habría pintado a la Virgen sobre una tabla de madera procedente de la mesa
utilizada por la Sagrada Familia en Nazaret. A lo largo de
la historia del arte, varios maestros pintaron esta escena en la que aparece
San Lucas dibujando o pintando a la Virgen con el Niño Jesús.
Según esta
leyenda, la pintura habría permanecido en Jerusalén hasta que fue descubierta por
santa Elena, en el siglo IV, que la trasladó a Constantinopla, donde su hijo,
el emperador Constantino el Grande, mandó construir un templo para venerarla, y
según la leyenda, sobrevivió a las persecuciones contra las imágenes sagradas
gracias a la protección de la emperatriz Irene, que consiguió ocultarla durante
el reinado iconoclasta.
Tras
permanecer unos quinientos años en Constantinopla, el icono habría llegado a
los territorios de la actual Rusia y posteriormente a Polonia.
Su presencia
en Polonia está documentada desde el siglo XIV, donde pasó a manos del príncipe
san Ladislao de Opole. Este lo instaló en su castillo de Belz, pero, durante un
asedio de los tártaros, una flecha alcanzó la imagen y le produjo una herida en
el cuello que, según la tradición, todavía hoy permanece visible.
Según la tradición, para protegerla de nuevas incursiones,
san Ladislao decidió trasladarla a su ciudad natal. Durante el viaje se detuvo
en Częstochowa y depositó temporalmente el icono en la iglesia de la Asunción,
situada en la colina de Jasna Góra, cuyo nombre significa “Monte Claro” o “Colina
Luminosa. Al día siguiente, los caballos que debían continuar el traslado se
negaron a avanzar, circunstancia que el príncipe interpretó como una señal
divina de que la imagen debía permanecer allí. El 26 de agosto de 1382 quedó
definitivamente establecida en el santuario. San Ladislao promovió entonces la
construcción de un monasterio, confiando su custodia a los monjes paulinos, que
desde entonces se encargaron de su conservación y culto.
En 1430,
el monasterio sufrió el asalto de unos grupos husitas, que saquearon el
santuario y dañaron gravemente la imagen. Según el relato tradicional, el icono
fue golpeado con una espada, ocasionándole dos profundas cicatrices en la
mejilla derecha de la Virgen. Tras el asalto, se procedió a su restauración por
orden del rey Ladislao Jagellón. Las técnicas empleadas entonces obligaron
prácticamente a repintar la imagen sobre el soporte original. Sin embargo, las
cicatrices del rostro y el cuello permanecieron visibles y constituyen hoy uno
de sus rasgos más característicos.
Estas heridas han adquirido un profundo significado
devocional, al interpretarse como testimonio de los sufrimientos padecidos por
la Virgen y de la resistencia de la fe.
La devoción a
la Virgen de Częstochowa adquirió especial relevancia durante la invasión sueca
de Polonia en 1655. El monasterio de Jasna Góra resistió el asedio de un
ejército muy superior en número, acontecimiento que fortaleció la confianza del
pueblo polaco en la protección de la Virgen. Al año siguiente, el rey Juan II
Casimiro la proclamó Reina de Polonia, título que consolidó su condición de
símbolo religioso y nacional.
Su protección
también fue invocada durante la guerra polaco-soviética de 1920. Según la
tradición popular, la retirada de las tropas rusas ante Varsovia, tras la
victoria polaca conocida como el Milagro del Vístula, fue interpretada como una
intervención de la Virgen.
Durante la Segunda Guerra Mundial los nazis
alemanes entendieron el profundo significado religioso y cultural del icono de
Nuestra Señora de Częstochowa. Había un peligro real de que la pintura fuera
incautada, destruida o vendida a coleccionistas privados, por ello, los monjes paulinos ocultaron el icono para protegerlo de la ocupación
nazi. Uno de sus escondites fue un compartimento preparado en una monumental
mesa de la biblioteca del monasterio. A medida
que la amenaza se intensificaba, el icono se movió de nuevo, esta vez
amurallado en una celda de monasterio.
Durante el
régimen comunista el santuario siguió siendo un importante centro de
peregrinación y un símbolo de identidad religiosa y cultural para los polacos,
que mantuvieron viva su veneración a pesar de las restricciones políticas.
La devoción a
Nuestra Señora de Częstochowa alcanzó una dimensión internacional,
especialmente gracias a san Juan Pablo II, que visitó repetidamente el
santuario y mantuvo una profunda vinculación personal con esta advocación. El
monasterio de Jasna Góra recibe anualmente a millones de peregrinos procedentes
de Polonia y de numerosos países. Su festividad principal se celebra el 26 de
agosto, fecha tradicionalmente vinculada a la llegada de la imagen al
santuario.
Estampa de Nuestra Señora de Czestochowa (ver) (CC BY
3.0)
Desde el punto de vista iconográfico, la Virgen responde al
modelo bizantino de la Hodegetria, expresión griega que significa “la que
muestra el camino”. María aparece sosteniendo al Niño Jesús y señalándolo con
una de sus manos, indicando que Cristo es el camino de la salvación. El Niño,
por su parte, bendice con la mano derecha y sostiene un libro de los Evangelios
con la izquierda. El manto de la Virgen está decorado con motivos dorados de
flores de lis, mientras que las aureolas y los adornos enriquecen el carácter
sagrado de la representación.
El sobrenombre de Virgen Negra procede de la tonalidad
oscura de los rostros y las manos de María y el Niño. Este aspecto se ha
relacionado con el envejecimiento de los materiales, las sucesivas
intervenciones, las condiciones de conservación y el humo acumulado durante
siglos por las numerosas velas encendidas ante la imagen.
Nuestra
Señora de Czestochowa. Iglesia del Convento de la Encarnación (Santa Marta)
En cuanto al cuadro que se conserva en la iglesia del convento de la Encarnación o de Santa Marta de Sevilla, su composición —con la Virgen sosteniendo al Niño, ambos nimbados, y el manto oscuro decorado con motivos dorados— permite relacionarlo iconográficamente con esta advocación mariana polaca, aunque la semejanza iconográfica constituye un indicio, pero no permite por sí sola determinar la procedencia o la autoría de la pintura.
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