AREA CENTRO 3
Calle Corral del Rey.
La calle
Corral del Rey es una de las vías más características del entramado histórico
del Centro, en el antiguo sector de la judería sevillana. Su trazado irregular,
estrecho y ligeramente curvo conserva buena parte de la fisonomía de la Sevilla
medieval, con una sucesión de pequeñas plazoletas, rincones, callejuelas y
casas tradicionales que reflejan la evolución urbana de esta zona a lo largo de
los siglos.
Calle Corral del Rey
Se
extiende desde la confluencia de las calles Muñoz y Pabón, Almirante Hoyos,
Cabeza del Rey Don Pedro y Augusto Plasencia hasta Argote de Molina. A lo largo
de su recorrido confluyen, por la derecha, las calles San Isidoro y una pequeña
barreduela, marcada con el número 16, protegida por una cancela, mientras que
por la izquierda desembocan las calles Perla, Gandesa y Abades. Su trazado
presenta numerosos quiebros y ligeros ensanchamientos, coincidentes con las
embocaduras de estas vías secundarias, y mantiene una suave pendiente ascendente
en dirección a Argote de Molina.
Barreduela número 16
Su nombre procede del antiguo Corral del Rey, un
espacio de viviendas organizado en torno a un patio que ya aparece documentado
como referencia toponímica al menos desde el siglo XV. Con el tiempo, la
denominación del corral pasó a identificar también la calle en la que se
encontraba. En el siglo XIX se conoció asimismo el nombre de Corral de la Reina
para el tramo comprendido entre las calles Perla y Cabeza del Rey Don Pedro. En
1868, ambos topónimos se unificaron, junto con el de Almirante Hoyos, bajo la
denominación de Prim, en homenaje al militar y político Juan Prim. En 1873
recibió provisionalmente el nombre de Ocho de Marzo, recuperando al año
siguiente el de Prim. Finalmente, en 1875, Almirante Hoyos recuperó su
denominación independiente y Corral del Rey volvió a ostentar su nombre
tradicional. En 1920 se propuso cambiarlo por el de Rojas Marcos, iniciativa
que no llegó a prosperar.
La importancia de esta calle en la vida cotidiana de la
ciudad queda reflejada en las numerosas noticias históricas relativas al
mantenimiento de su pavimento. En algunos documentos se recoge incluso la
petición de los vecinos para que se acondicionara su firme pues el mal estado
del pavimento dificultaba el paso de los sacerdotes que acudían a administrar
la comunión a los enfermos, hasta el punto de que, según las quejas vecinales,
se veían obligados a entrar a caballo. La calle fue empedrada nuevamente en
1877 y adoquinada en 1900 con piedra procedente de Gerena. En 1936 se renovó el
pavimento mediante adoquines pequeños asentados sobre hormigón, incorporándose
bordillos de granito y aceras de losetas de cemento, elementos que todavía
caracterizan su configuración.
Desde el punto de vista arquitectónico predominan las
casas-patio tradicionales, generalmente de dos plantas y ático, con patios
interiores, arcos apoyados sobre pilastras y cancelas de hierro. Algunas
conservan elementos de notable interés, especialmente los inmuebles de los números
12 y 18, datables en el siglo XVIII, así como otras viviendas cuyas cancelas
muestran fechas del siglo XIX. La arquitectura doméstica se completa con
balcones, guardacantones y detalles ornamentales que contribuyen a preservar el
carácter histórico de la vía.
Corral
del Rey 12
Entre sus elementos singulares destaca la casa del
número 13, que conserva como guardacantón un capitel de época visigoda,
reutilizado en la protección de la esquina.
Guardacantón
En otras fachadas pueden contemplarse representaciones
cerámicas modernas de la Virgen de la Macarena y Nuestro Padre Jesús del Gran
Poder. Asimismo, en una vivienda próxima a la calle Abades apareció, a finales
del siglo XVIII, un pedestal romano con inscripción, hallazgo recogido por el
historiador Félix González de León.
Mención
especial merece otro balcón situado en la esquina de Corral del Rey con la
calle Abades, cuya reja aparece protegida por dos retablos cerámicos
dieciochescos. El de la izquierda representa un crucificado del siglo XVIII,
mientras que el de la derecha está dedicado a Nuestra Señora de la Soledad. Este
balcón estuvo vinculado a la antigua Pensión Sánchez Sabariego, conocida
popularmente como la “Pensión de los Negros. El sobrenombre procedía de la
presencia de estudiantes de Medicina procedentes de distintos países africanos
y de Haití que se alojaban en ella.
Balcón en la esquina de Corral del Rey con la calle
Abades
Crucificado del siglo XVIII
Nuestra Señora de la
Soledad
La calle Corral del Rey desempeñó durante siglos, junto
con Alhóndiga, Cabeza del Rey Don Pedro y Abades, un importante papel como eje
de comunicación norte-sur de la ciudad histórica.
Su ambiente tradicional y su peculiar configuración
urbana llamaron igualmente la atención del escritor sevillano José Más, quien
situó en esta calle la vivienda de uno de los personajes de su novela “La orgía”,
publicada en 1919, describiéndola como una vía 2estrecha y silenciosa”.
En ella también se dispone un tablao flamenco con
ambiente taurino.
La Milonga
Y un bar en la esquina con San Isidoro con un azulejo
de ”En la esquina te espero”.
Esquina con San Isidoro


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