ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA
Columnas de la calle Alemanes.
Uno de los elementos arquitectónicos más singulares de la
calle Alemanes son sus antiguos soportales, sostenidos principalmente por
columnas de piedra y mármol, aunque también existen pilares. Constituyen uno de
los escasos testimonios que permanecen de la antigua Sevilla porticada, en la
que numerosas calles y plazas disponían de galerías cubiertas para proteger a
los viandantes del sol y de la lluvia. Su origen está relacionado con la
intensa actividad comercial de este entorno, pues proporcionaban un espacio
resguardado para el tránsito y las operaciones mercantiles. No forman
actualmente una línea continua, ya que algunos desaparecieron como consecuencia
de las reformas y de la construcción de nuevos edificios durante los siglos
XVIII, XIX y XX. La documentación histórica señala, además, que antiguamente
estaban pintados de diferentes colores.
Soportales
Entre los soportales se conservan dos curiosas inscripciones
que permiten acercarse a la historia de sus antiguos propietarios y
comerciantes. En el capitel de una columna situada en la esquina con la calle
Hernando Colón puede leerse: “Arias Correa labró esta su casa. Año de 1591”,
testimonio de la propiedad del inmueble a finales del siglo XVI.
Esquina
con Hernando Colón
Leyenda
en el capitel: Arias Correa
Leyenda
en el capitel: labró esta su casa
Leyenda
en el capitel: Año de 1591
Algo más adelante, en una viga de madera situada frente al
número 9, aparece la inscripción “Soy de Kreibig”, relacionada con un
comerciante de origen alemán establecido en la zona.
Soy
de Kreibig
El origen de esta última inscripción ha suscitado diversas interpretaciones. Una de ellas la relaciona con un antiguo establecimiento dedicado a la venta de cristalería de Bohemia, propiedad de un comerciante alemán apellidado Kreybig o Kreibig. La viga habría servido originalmente como rótulo sobre la entrada del negocio y, tras su desaparición, habría sido reutilizada en el soportal. Otra explicación, publicada en la prensa sevillana en 1982 a partir del testimonio de un lector, atribuye la inscripción a una broma realizada en octubre de 1933 por Rodolfo, nieto de un matrimonio alemán que había establecido en el lugar una tienda de relojería y óptica. La diversidad de versiones aconseja mantener abierta la cuestión sobre su verdadero origen.


Como siempre nos va dando y vida y cultura de cada rincón de nuestra encantadora ciudad ,muchas gracias Andres un abrazo A.Iglesias
ResponderEliminarQue gusto es caminar por ciudades con calles porticadas como Padua y sobre todo Bolonia que practicamente la puedes recorrer de punta a punta bajo soportales. No pensar solo en guardarse de la lluvia sino del sol que es casi peor y no se entiende la escasez de este elemento en Sevilla. Se que la plaza de San Francisco tuvo galerías y en el Salvador quedan tres o cuatro casas pero ¿sabes de alguna calle mas que estuviera con soportales?
ResponderEliminarAndres he salido como anonimo. El comentario es de Pablo
ResponderEliminarInteresantes como siempre Andrés tus crónicas acerca de la Sevilla que tenemos...y la que se nos fue. Efectivamente, como apunta otro comentarista, Sevilla era una ciudad plagada de soportales. En mis paseos me he dedicado frecuentemente a rastrear su recuerdo. Aparte de los que mencionas de la calle Alemanes y de su presencia, hoy desaparecida en la Plaza de San Francisco, sus rastros son claramente visibles, en una antigua taberna en el Salvador o con sus columnas embutidas en el interior de los comercios de la calle Francos y, más allá, en las tendencias de la Plaza del Pan. O, mas aislados, en algún comercio de la calle Cuna.
ResponderEliminarLa piqueta en Sevilla actuó con saña en los dos últimos siglos. No solo con los soportales sino también con el lamentable derribo de murallas y puertas de la ciudad "en pro de la modernidad". Hoy podríamos ser una seria competencia, en cuanto a ciudad amurallada, con Ávila. Por cierto ¿Saben que en tiempo hubo un proyecto para derribar las murallas de esta última y que no se llevó a cabo por falta de presupuesto?
¡Perra suerte la nuestra! Pa una vez que contamos con "posibles" nos los gastamos en mutilar gravemente nuestro patrimonio arquitectónico.
NOTA: En mi comentario anterior, donde dice "las tendencias de la Plaza del Pán" quise decir "las tiendecitas..." (¡Puñetero corrector!)
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