viernes, 6 de noviembre de 2026

AREA CENTRO 3

Barreduela Gandesa.

La barreduela de Gandesa, conocida popularmente como calle Gandesa, constituye uno de esos pequeños rincones del casco histórico de Sevilla en los que parece haberse detenido el tiempo.

Se trata de un callejón sin salida, de origen antiguo, que se abre discretamente a la derecha de la calle Corral del Rey, en dirección hacia la iglesia de San Isidoro. Su reducido acceso, protegido por una vieja cancela de hierro, permite descubrir un espacio recogido y silencioso, que conserva el carácter de las antiguas barreras urbanas de la ciudad.

Cancela de hierro

Entrada. Cancela de hierro

Su historia está vinculada a la propia calle Corral del Rey, de la que formó parte hasta el siglo XIX. Antiguamente fue conocida como calle Tabladillo y en 1869 recibió el nombre de Gandesa, en recuerdo de la victoria de las tropas liberales en esta localidad de Tarragona durante la segunda guerra carlista (1846-1849). Esta denominación se inscribe en el conjunto de nombres relacionados con la Revolución Liberal de 1868 que se incorporaron por aquellos años al callejero sevillano.

La barreduela presenta una disposición singular. Tras un pasaje corto y estrecho que comunica con Corral del Rey, el espacio se ensancha y desemboca en una pequeña plazuela de forma trapezoidal, que continúa abriéndose hasta configurar otro ensanchamiento triangular. De este modo, constituye una penetración de una manzana delimitada por las calles Muñoz y Pabón, Mármoles, Abades y Corral del Rey. Su trazado responde a una tipología urbana de raíces medievales, que favorecía la intimidad de sus moradores.

Entrada a la barreduela

En su interior se concentran únicamente cuatro casas, todas ellas situadas en torno a la plazuela, mientras que las fachadas laterales del estrecho pasaje de entrada pertenecen a inmuebles de Corral del Rey.

La casa número 2 destaca por su patio con columnas.

Entrada

Detalles del patio

Detalles del patio

Entre sus construcciones destaca especialmente la casa número 4, de dos plantas y coronada por un hermoso mirador. Su fachada presenta en la planta superior una composición de doble arcada sobre columnas, flanqueada por pilastras pareadas. Sobre la portada se conserva un interesante retablo cerámico dedicado a la Virgen del Carmen, que la descripción patrimonial tradicional sitúa probablemente en el siglo XVIII.

Hay otro azulejo mariano que merece especial atención: un panel trianero dedicado a Nuestra Señora del Coral, firmado por Montalbán y fechable en torno a los años veinte del siglo XX. Su inscripción reproduce una antigua concesión de indulgencias atribuida al arzobispo Jaime de Palafox y Cardona, en la que se recuerda la veneración de esta advocación en la iglesia de San Ildefonso y su especial protección sobre navegantes y mujeres en el trance del parto.

Casa

Verdadero retrato de la Milagrosísima imagen de Nuestra Señora del Corla que está en la iglesia de San Ildefonso de la Ciudad de Sevilla, venerada desde el tiempo de los Godos y con especial de San Isidoro, doctor de las Españas. El ilustrísimo reverendísimo señor Don Jaime de Palafox y Carmona Arzobispo de Sevilla concede cuarenta días de indulgencias a todas las personas que devotamente recen una salve a esta soberana Señora especial abogada de los Navegantes y las que están de Parto Milagroso


También merece contemplarse la vivienda contigua, cuya fachada luce un magnífico balcón enriquecido con molduras y ornamentación de rocalla. Las cancelas de las casas números 4 y 5 conservan fechas grabadas del siglo XIX.

Pero quizá el principal atractivo de Gandesa resida en la atmósfera que envuelve el lugar. El escritor y periodista sevillano Sánchez del Arco, en su obra Cruz de guía, aludía al valor del silencio como forma de expresión y señalaba esta barreduela entre los lugares de la ciudad donde todavía podía experimentarse. Un lugar para detenerse, observar sus fachadas, descubrir sus cerámicas y “escuchar el silencio”. 

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