AREA CENTRO 3
Barreduela Gandesa.
La barreduela de Gandesa, conocida popularmente como
calle Gandesa, constituye uno de esos pequeños rincones del casco histórico de
Sevilla en los que parece haberse detenido el tiempo.
Se trata de un callejón sin salida, de origen antiguo,
que se abre discretamente a la derecha de la calle Corral del Rey, en dirección
hacia la iglesia de San Isidoro. Su reducido acceso, protegido por una vieja
cancela de hierro, permite descubrir un espacio recogido y silencioso, que
conserva el carácter de las antiguas barreras urbanas de la ciudad.
Cancela
de hierro
Entrada. Cancela de hierro
Su historia está vinculada a la propia calle Corral del
Rey, de la que formó parte hasta el siglo XIX. Antiguamente fue conocida como
calle Tabladillo y en 1869 recibió el nombre de Gandesa, en recuerdo de la
victoria de las tropas liberales en esta localidad de Tarragona durante la
segunda guerra carlista (1846-1849). Esta denominación se inscribe en el
conjunto de nombres relacionados con la Revolución Liberal de 1868 que se
incorporaron por aquellos años al callejero sevillano.
La barreduela presenta una disposición singular. Tras
un pasaje corto y estrecho que comunica con Corral del Rey, el espacio se
ensancha y desemboca en una pequeña plazuela de forma trapezoidal, que continúa
abriéndose hasta configurar otro ensanchamiento triangular. De este modo, constituye
una penetración de una manzana delimitada por las calles Muñoz y Pabón,
Mármoles, Abades y Corral del Rey. Su trazado responde a una tipología urbana
de raíces medievales, que favorecía la intimidad de sus moradores.
Entrada
a la barreduela
En su interior se concentran únicamente cuatro casas,
todas ellas situadas en torno a la plazuela, mientras que las fachadas
laterales del estrecho pasaje de entrada pertenecen a inmuebles de Corral del
Rey.
La casa número 2 destaca por su patio con columnas.
Entrada
Detalles
del patio
Detalles del patio
Entre sus construcciones destaca especialmente la casa
número 4, de dos plantas y coronada por un hermoso mirador. Su fachada presenta
en la planta superior una composición de doble arcada sobre columnas,
flanqueada por pilastras pareadas. Sobre la portada se conserva un interesante
retablo cerámico dedicado a la Virgen del Carmen, que la descripción
patrimonial tradicional sitúa probablemente en el siglo XVIII.
Hay otro azulejo mariano que merece especial atención:
un panel trianero dedicado a Nuestra Señora del Coral, firmado por Montalbán y
fechable en torno a los años veinte del siglo XX. Su inscripción reproduce una
antigua concesión de indulgencias atribuida al arzobispo Jaime de Palafox y
Cardona, en la que se recuerda la veneración de esta advocación en la iglesia
de San Ildefonso y su especial protección sobre navegantes y mujeres en el
trance del parto.
Casa
Verdadero
retrato de la Milagrosísima imagen de Nuestra Señora del Corla que está en la iglesia
de San Ildefonso de la Ciudad de Sevilla, venerada desde el tiempo de los Godos
y con especial de San Isidoro, doctor de las Españas. El ilustrísimo reverendísimo
señor Don Jaime de Palafox y Carmona Arzobispo de Sevilla concede cuarenta días
de indulgencias a todas las personas que devotamente recen una salve a esta
soberana Señora especial abogada de los Navegantes y las que están de Parto
Milagroso
También
merece contemplarse la vivienda contigua, cuya fachada luce un magnífico balcón
enriquecido con molduras y ornamentación de rocalla. Las cancelas de las casas
números 4 y 5 conservan fechas grabadas del siglo XIX.
Pero quizá el principal atractivo de Gandesa resida en la atmósfera que envuelve el lugar. El escritor y periodista sevillano Sánchez del Arco, en su obra Cruz de guía, aludía al valor del silencio como forma de expresión y señalaba esta barreduela entre los lugares de la ciudad donde todavía podía experimentarse. Un lugar para detenerse, observar sus fachadas, descubrir sus cerámicas y “escuchar el silencio”.




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