AREA CENTRO 3
Plaza Virgen de los Reyes.
La plaza Virgen de los Reyes constituye uno de los
espacios urbanos más emblemáticos y monumentales de Sevilla. Situada en pleno
corazón del casco histórico, entre los barrios de Santa Cruz y la antigua
collación de Santa María, ocupa una posición privilegiada frente a la Catedral
y la Giralda, cuyos volúmenes dominan por completo su perspectiva. Su carácter
excepcional procede tanto de la importancia histórica y artística de los
edificios que la rodean como de su estrecha vinculación con la historia
religiosa, política y urbana de la ciudad.
Desde la conquista de la ciudad (1248) recibió
indistintamente las denominaciones de plaza o plazuela del Arzobispo y Corral
de los Olmos (ver), por encontrarse en este lugar las casas de los
arzobispos y en edificio próximo el citado corral; éste fue parte de la gran
mezquita, concedida por Fernando III al cabildo eclesiástico, que tuvo allí su
sede hasta el s. XVI. También fue conocida como de Santa Marta (ver), por el hospital que allí existía. Y de Santa María, en
clara referencia a la Catedral puesta bajo la advocación de la Virgen. De estos
dos topónimos no hay documentación fidedigna. Pablo de Olavide la rotulará en
su plano (1771) como plaza del Arzobispo, y Sartorius en el suyo (1848) ya
recoge la denominación oficial de plaza del Palacio Arzobispal acordada
oficialmente en 1845; estas denominaciones, que se habían impuesto a las otras,
estaban justificadas por tener su residencia en ella los arzobispos desde que
Fernando III donara al obispo Raimundo unas casas sobre las que en el s. XVII
se construyó el palacio que aún se conserva (ver). Con los cambios de rotulación que trajo la Revolución
de 1868, pasó a denominarse plaza de la Giralda, en razón de la universal
torre, y poco después Cardenal Lluch, en homenaje al arzobispo fray Joaquín de
Lluch (1816-1882), con ocasión de su fallecimiento.
Con la Segunda República pasó a denominarse plaza de
Andalucía (1931) hasta finales de 1936, en que recibió el de Virgen de los
Reyes por petición de la Academia de Bellas Artes, que asimismo se comprometió
a colocar un azulejo con la efigie de la patrona de Sevilla para conmemorar el
18 de julio de 1936, quedando sin efecto el acuerdo municipal de rotularla unos
meses antes como Calvo Sotelo. En realidad, se trataba de una permuta, pues la
Puerta de Jerez, que había sido rotulada en 1928 como Virgen de los Reyes,
sería la que recibiría, con mejor criterio, la denominación de Calvo Sotelo,
por las relaciones de este lugar con los comienzos de la guerra civil; y la de Andalucía,
nombre poco querido por la ideología triunfante, pasó a denominarse Virgen de
los Reyes.
Sobre un espacio abierto o plazuela, a la que daban las
fachadas de las casas del arzobispo y del Corral de los Olmos, situado delante
de la Giralda y de la cabecera de la Catedral, penetraban profundamente las
viviendas que conformaban Borceguineria (hoy Mateos Gago) y las colaterales de
Don Remondo y Santa Marta. También lindaba con la plazuela el Hospital de Santa
Marta, separado del Corral de los Olmos por una callejuela que la comunicaba
con la actual plaza del Triunfo. Cerraban la plaza otros edificios con dos
arcos en ángulo; uno de ellos se apoyaba en el Palacio Arzobispal y la Giralda
y servía para pasar desde el palacio a la Catedral, y el otro tenia puerta de
madera y estaba próximo a la llamada de los Palos, en clara alusión a su
origen.
Los lienzos de
Domingo Martínez dedicados a la cabalgata celebrada en Sevilla en 1747, con
motivo de la proclamación de Fernando VI y Bárbara de Braganza, muestran los
dos arcos que comunicaban el recinto con el Palacio Arzobispal y permiten
apreciar la relación arquitectónica entre ambos edificios.
Carro de la Común Alegría. Domingo Martínez. Hacia 1748.
Museo de Bellas Artes. Sala XI. Procede de la Real Fábrica de Tabacos. Donación
del Estado en 1896.
Detalle
Sobre este espacio se comenzará a actuar a mediados del
s. XVIII, siendo derribados los arcos que había entre el Palacio Arzobispal y
la Puerta de los Palos. Al final del siglo se demolerán los edificios que
quedaban del Corral de los Olmos, marcándose en el suelo el plano del edificio
derribado, quizás por las diferencias que surgieron entre el cabildo eclesiástico
y la ciudad por la incorporación de los solares a la vía pública y que
terminaron en un ruidoso pleito.
Exploración arqueológica en la plaza de la Virgen de los
Reyes, con restos del Corral de Olmos
Apareció a la vista la Puerta de las Campanillas de la
Catedral y se construyeron rejas para ésta y la de los Palos, delimitándose el
espacio sagrado con columnas unidas con cadenas. En la década de los veinte y
al amparo de la legislación de la Exposición Iberoamericana, se expropiaron varias
casas de la plaza, eliminándose los tacones que penetraban en ella a ambos
lados de Mateas Gago, quedando alineada Don Remondo y ensanchado el acceso a la
plaza de Santa Marta. Con la construcción de la fuente-farola en 1929 (ver), quedó configurada la plaza tal como se la conoce
actualmente.
En el s. XV estuvo enladrillada y posteriormente
empedrada hasta 1886, en que se adoquinó; en esta operación se eliminaron las
piedras que señalaban el contorno del Corral de los Olmos y que hablan sido
colocadas tras su demolición (1790).
Posteriormente, a comienzos de los años 70 fue
extendida una nueva capa asfáltica, la denominada “marea negra". Bajo el
asfalto han quedado los raíles del tranvía que atravesaban la plaza próxima a
la Catedral.
Sobre el acerado de losas de cemento, se abren
alcorques con naranjos y se apoyan farolas fernandinas de tres brazos. Un
verdadero monumento constituye la fuente-candelabro de cinco brazos y farolas
de forja, levantada por José Lafita en 1929, inspirada en el monumento del
Triunfo, rodeada por una fuente y una roseta de chino lavado y que sustituyó a
un urinario pública que allí existía.
Detalle
de la fuente
Esta plaza fue desde la época musulmana un centro
importante, pues en ella tenía su sede la gran mezquita; tras la conquista y en
el Corral de los Olmos tendrán su sede los cabildos civil y eclesiástico. Este
corral, que fue abandonado primero por el cabildo civil (1533) al trasladarse a
su nueva sede en la plaza de San Francisco, y posteriormente (1592) por el
eclesiástico al irse a la Sala Capitular de la Catedral, pasará a ser bodegón
y, finalmente, será demolido por el cabildo eclesiástico en 1790.
En
la pared del Convento de la Encarnación
Placa
Cervantina: El Príncipe de los Ingenios.
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA. Menciona el Corral de los Olmos dó está la
Jacarandina. Sito en esta plaza, en la Comedia EL RVFIAN DICHOSO
En sus proximidades se construyó entre los s. XV y XVI
la Catedral gótica, cuyo ábside y las dos puertas colaterales al mismo la
delimitan. Estas presentan en sus frontales, respectivamente, la Adoración de
los Reyes y la Entrada en Jerusalén, obras de Miguel Florentin (1520). Junto a
ella cierra este lado la Giralda (1184-1198), torre almohade mandada construir
por el sultán Abu Yacub Yusuf y ejecutada por Ali de Gomara y por Ben Baso.
Catedral
y Giralda
La Plaza actual, presenta una planta irregular,
resultado de la configuración histórica de este sector de la ciudad, y unas
proporciones que permiten contemplar desde distintos ángulos algunos de los
principales monumentos sevillanos. Su espacio, actualmente peatonal, está
flanqueado por naranjos que contribuyen a su ambiente característico y
proporcionan sombra durante los meses estivales. La plaza constituye, además,
uno de los lugares más concurridos por visitantes y turistas, así como un punto
habitual de encuentro y partida de los tradicionales paseos en coches de
caballos por el centro histórico.
El conjunto monumental está presidido por la fachada
oriental de la Catedral de Sevilla, donde destaca la Puerta de Palos, abierta
en el brazo meridional del crucero y caracterizada por su rica decoración
gótica. Su nombre procede de las antiguas rejas de madera que protegían el
acceso. A su lado se levanta el ábside de la Capilla Real, cuya arquitectura
renacentista contrasta con las estructuras góticas del templo. Por encima de
estos elementos se alza la Giralda, antiguo alminar almohade transformado en
campanario cristiano, que constituye el símbolo más reconocible de Sevilla y
ofrece desde esta plaza una de sus perspectivas más bellas y características.
Frente a la Catedral se encuentra el Palacio Arzobispal
(leer mas), residencia oficial de los arzobispos y sede de la
Archidiócesis de Sevilla. Su imponente fachada, de tonalidades rojizas y
ornamentación barroca, constituye uno de los principales elementos
arquitectónicos de la plaza. El edificio actual es el resultado de sucesivas
ampliaciones y reformas realizadas desde época medieval, aunque adquirió buena
parte de su configuración monumental durante los siglos XVII y XVIII. Destacan
especialmente su portada barroca, sus patios interiores y la escalera
principal, considerada una de las más sobresalientes del barroco sevillano. El
palacio fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1969.
Palacio
Arzobispal
En uno de los laterales se encuentra el convento de la
Encarnación (leer mas), también conocido como convento de Santa Marta, ocupado
por religiosas agustinas ermitañas. Su iglesia conserva importantes testimonios
de la arquitectura medieval sevillana y constituye uno de los rincones
históricos más interesantes de este entorno. El convento se asienta sobre el
antiguo Hospital de Santa Marta (leer mas), institución benéfica documentada desde el siglo XIII,
cuya historia se remonta a los primeros tiempos de la Sevilla cristiana. En el
conjunto todavía pueden reconocerse elementos arquitectónicos relacionados con
la antigua edificación medieval y con las transformaciones posteriores del
establecimiento religioso.
Plaza
de la Virgen de los Reyes. Principios del siglo XX.
Convento
de la Encarnación
En el
centro de la plaza se dispone una elegante fuente de piedra (leer
mas), de escasa altura y taza de perfil mixtilíneo, cuya
composición se completa con una farola de hierro forjado de varios brazos,
coronada por una pequeña cruz. Su presencia introduce un elemento ornamental en
el espacio y contribuye a ordenar visualmente el conjunto monumental.
Fuente
El
nombre de la plaza está dedicado a la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla y
de su Archidiócesis, cuya imagen se venera en la Capilla Real de la Catedral.
La tradición relaciona su origen con el rey Fernando III de Castilla, quien
conquistó Sevilla en 1248. Según la leyenda, durante el asedio de la ciudad el
monarca tuvo repetidas apariciones o sueños en los que se le mostraba una
imagen de la Virgen, que le anunciaba la próxima conquista de Sevilla. Tras la
entrada de las tropas cristianas, el rey habría mandado realizar una imagen
semejante a la que había contemplado en sus visiones, convirtiéndose en objeto
de su especial devoción.
La
tradición cuenta que Fernando III quiso ser enterrado a sus pies, aunque la
disposición actual de su sepulcro y de la imagen responde a la organización
posterior de la Capilla Real. El monarca fue canonizado en 1671 por el papa
Clemente X.
Retablo cerámico de
la Virgen de los Reyes en la pared del Convento de la Encarnación
En la plaza
Virgen de los Reyes, frente a la fachada del convento de la Encarnación y muy
próximo a la Puerta de Palos de la Catedral de Sevilla se encuentra el
monumento a San Juan Pablo II (leer mas) inaugurado
el 14 de agosto de 2012.
Monumento a Juan
Pablo II
La plaza
adquiere una especial significación durante las grandes celebraciones
religiosas de la ciudad. El 15 de agosto, festividad de la Asunción de la
Virgen, constituye el escenario de la procesión de la Virgen de los Reyes, que
sale de la Catedral y recorre el entorno de la plaza ante la presencia de miles
de fieles y devotos. Asimismo, durante la Semana Santa, su proximidad a la
Catedral y a la Puerta de Palos la convierte en un espacio fundamental para el
desarrollo de los itinerarios de numerosas hermandades que realizan estación de
penitencia en el templo metropolitano. En estas ocasiones, el entorno se engalana
y adquiere una solemnidad extraordinaria.
Todo
este conjunto monumental, integrado por la Catedral, el Real Alcázar y el
Archivo de Indias, forma parte del espacio declarado Patrimonio Mundial por la
UNESCO en 1987. La plaza Virgen de los Reyes constituye, por tanto, uno de los
mejores lugares para comprender la superposición de estilos arquitectónicos y
etapas históricas que caracterizan a Sevilla: desde el pasado islámico de la
Giralda hasta el esplendor gótico de la Catedral y las manifestaciones barrocas
del Palacio Arzobispal.
Más que una simple plaza, este espacio representa uno de los principales escenarios de la memoria histórica y religiosa de Sevilla, donde arquitectura, tradición, devoción y vida urbana se encuentran en un entorno de extraordinario valor patrimonial.
.jpg)


No hay comentarios:
Publicar un comentario