ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA
La fuente de Híspalis en la Puerta de Jerez.
La Fuente de
Híspalis, también conocida como Fuente de Sevilla, constituye uno de los
conjuntos escultóricos más representativos de la Sevilla de comienzos del siglo
XX. Situada en el centro de la plaza de la Puerta de Jerez, fue concebida como
una representación alegórica de la ciudad y formó parte de las intervenciones
urbanísticas y ornamentales emprendidas con motivo de la Exposición
Iberoamericana de 1929, acontecimiento que transformó profundamente la imagen
urbana de la capital hispalense.
Fuente de Híspalis
En 1928, el
Ayuntamiento encargó el proyecto al escultor Manuel Delgado Brackenbury, y el
diseño se atribuye a Juan Bautista Míguez Roca. Brackenbury llegó a plantear
distintas soluciones para el monumento, aunque las limitaciones presupuestarias
y la concurrencia de numerosas obras vinculadas a la Exposición condicionaron
el resultado definitivo. La fuente quedó instalada en la plaza en 1929, si bien
el escultor continuó realizando gestiones para perfeccionar su obra, cuya
terminación suele situarse en abril de 1930.
Desde el punto de vista artístico, la fuente presenta una composición escalonada en la que se combinan figuras humanas, animales y elementos vegetales.
En la parte superior destaca una figura femenina entronizada sobre una gran flor de loto, cuya interpretación más extendida la identifica con una Nereida, ninfa de la mitología griega, convertida aquí en personificación alegórica de Sevilla.
Las Nereidas, hijas de Nereo (el “viejo
hombre del mar”) y de la oceánide Doris, eran divinidades marinas asociadas a las
aguas y a la protección de los navegantes. Su presencia resulta especialmente
apropiada en una ciudad cuya historia, desarrollo económico y proyección
internacional estuvieron estrechamente vinculados al Guadalquivir y a su
condición de puerto fluvial. Su actitud serena y ensimismada puede entenderse
como una evocación de la memoria y la conciencia histórica de la ciudad.
Detalle
de la figura femenina (Nereida)
La figura femenina se apoya sobre una estructura vegetal que
descansa en un conjunto de niños desnudos dispuestos sobre grandes tortugas.
Las tortugas se han interpretado como una alusión al avance lento, pero
constante, de Sevilla a lo largo de su historia. Se trata, en cualquier caso,
de interpretaciones simbólicas, aunque no todas cuentan con una explicación
documental expresa del escultor.
Detalle
de los niños desnudos
Otros elementos de la fuente remiten directamente a las
actividades económicas tradicionales. La rueda dentada representa la industria;
el caduceo, atributo del dios Mercurio, alude al comercio, y los motivos
vegetales evocan la agricultura. De este modo, el monumento ofrece una síntesis
de los principales sectores productivos de Sevilla en una época en la que la ciudad
aspiraba a modernizar su imagen y reforzar su proyección económica. La fuente
no era, por tanto, un simple ornamento urbano, sino una composición alegórica
que expresaba las aspiraciones de progreso de la capital andaluza en vísperas
de la Exposición Iberoamericana.
Uno de los aspectos más conocidos de su historia es el
protagonismo adquirido por los cuatro niños que originalmente se distribuían
alrededor de la taza de la fuente. Cada uno sostenía una caracola de la que
brotaba el agua, un recurso ornamental que, visto desde determinados ángulos,
producía la impresión de que las figuras estaban orinando. De ahí surgió el
sobrenombre popular de “Fuente de los Meones”, denominación humorística que
terminó incorporándose al habla cotidiana de los sevillanos y que ha llegado a
ser tan conocida como el nombre oficial del monumento.
La
fuente con los cuatro niños “meones”
Sin embargo, aquellos niños permanecieron en la fuente
durante un periodo relativamente breve. En 1939, durante la alcaldía de Eduardo
Luca de Tena, se aprobó una modificación del conjunto. La Comisión Municipal
Permanente aceptó, en su sesión del 12 de julio de aquel año, sustituir las
figuras infantiles por surtidores luminosos, alegándose que los niños no
armonizaban suficientemente con la escultura principal. La intervención alteró
la concepción original de Brackenbury y dio lugar a una larga confusión acerca
del momento en que desaparecieron las figuras. Aunque algunas referencias
relacionaron su pérdida con las obras del metro, lo cierto es que habían sido
retiradas varias décadas antes.
La fuente sufrió una transformación aún más profunda a raíz
de las obras del metro de Sevilla, iniciadas en la década de 1970. En 1974 fue
desmontada para permitir las intervenciones en el subsuelo de la plaza, cuyo
aspecto quedó alterado por una gran excavación destinada a las instalaciones
ferroviarias. La paralización de aquellos trabajos durante años convirtió el
espacio en una de las imágenes más llamativas de la Sevilla de la época.
La puerta de
Jerez sin fuente y con obras del metro. Colección gráfica de ABC: (ver)
(CC BY 3.0)
La recuperación del monumento se produjo posteriormente,
aunque las fuentes consultadas ofrecen fechas diferentes para su reinstalación:
algunas sitúan su regreso en 1983, mientras que otras documentan el comienzo de
los trabajos de reconstrucción en abril de 1987. En cualquier caso, la fuente
volvió a ocupar su emplazamiento original con modificaciones respecto a la
disposición primitiva, entre ellas una reducción de la altura del cuerpo
central y cambios en la circulación del agua.
La recuperación de los cuatro niños que habían desaparecido
en 1939 constituyó otro capítulo importante de su historia reciente. A partir
de fotografías antiguas y otros documentos gráficos se reconstruyeron las
figuras, para lo que también se solicitó la colaboración ciudadana a fin de
localizar nuevas imágenes que facilitaran el trabajo. En marzo de 2015 se
colocaron las reproducciones, realizadas en una arenisca semejante a la piedra
original, aunque con mejores características de resistencia y permeabilidad.
Con esta intervención, la fuente recuperó uno de los elementos más
característicos de su configuración inicial y volvió a ofrecer una imagen más
próxima a la concebida por su autor.
La
fuente con los cuatro niños
Destaca la tradición de los aficionados del Sevilla Fútbol Club de congregarse en la Puerta de Jerez para celebrar los éxitos deportivos de su equipo. Esta vinculación con el sevillismo es anterior a la instalación del monumento, pues en las primeras décadas del siglo XX, la zona ya constituía un punto de encuentro de sus seguidores, pero la fuente se ha convertido en un escenario de estas celebraciones colectivas.
El cantautor y letrista Paco Palacios “el Pali”, “el
Trovador de Sevilla”, contribuyó asimismo a perpetuar la fama de los niños
mediante unos versos humorísticos dedicados a los pequeños surtidores.
“Tiene Sevilla una fuente
Con unos niños meones.
Que la mamá que los cuida
No le pone ni calzones.
Y caso raro, y caso raro,
que no usen los niños
Olé, olé, olé
Polvos de taco”.






No hay comentarios:
Publicar un comentario