sábado, 17 de octubre de 2026

AREA CENTRO 1

Calle Palos de la Frontera.

La calle Palos de la Frontera se extiende desde la avenida de Roma hasta la glorieta de San Diego, con las calles Doña María de Padilla y La Rábida como vías transversales. Situada entre los jardines del palacio de San Telmo y el recinto de la antigua Fábrica de Tabacos, hoy sede de la Universidad de Sevilla, constituye un espacio urbano singular, estrechamente vinculado a la evolución histórica de este sector de la ciudad.

Calle Palos de la Frontera

Su origen se remonta a un antiguo camino medieval que comunicaba la Puerta de Jerez con los terrenos próximos al convento de San Diego. La construcción de este establecimiento franciscano en 1592, de la Universidad de Mareantes en 1682 —instalada en el actual palacio de San Telmo— y de la Real Fábrica de Tabacos a lo largo del siglo XVIII contribuyó a definir progresivamente su trazado. El camino discurría junto al foso de la fábrica, formando un arrecife que servía de acceso y comunicación entre los distintos edificios y espacios situados en este extremo de Sevilla.

Bueyes por la calle Palos de la Frontera (1890) (ver) (CC BY 3.0)

Aunque los planos antiguos no recogen una denominación específica para esta vía, a comienzos del siglo XX ya aparecen referencias al llamado arrecife del Foso. En 1928, coincidiendo con los preparativos de la Exposición Iberoamericana, recibió el nombre de Palos de Moguer, denominación entonces habitual para referirse a Palos de la Frontera, la localidad onubense desde cuyo puerto partió Cristóbal Colón en 1492 para iniciar su primer viaje hacia América. En 1966, a iniciativa del Ayuntamiento de Palos de la Frontera, se rectificó el nombre para adoptar la denominación actual, más acorde con la oficial de la población.

La configuración moderna de la calle estuvo estrechamente relacionada con las transformaciones urbanísticas emprendidas durante el siglo XIX y, especialmente, con las obras de la Exposición Iberoamericana de 1929. Antes de construirse los jardines del antiguo Teatro Eslava, en cuyos terrenos se levantaría posteriormente el Hotel Alfonso XIII, un camino cruzaba diagonalmente desde la Puerta de Jerez hasta las proximidades del foso de San Telmo. La ordenación de este entorno fue modificando su recorrido hasta consolidar la vía actual, cuyo trazado presenta dos curvas pronunciadas.

A lo largo de su historia, el camino también experimentó diversas mejoras. En 1726 se documentan autorizaciones para depositar escombros en la zona, mientras que en 1830 fue pavimentado con piedra y en 1904 se adoquinó. Durante la década de 1970 volvió a ser adoquinado, conservando una pavimentación tradicional poco habitual en las vías de tráfico intenso de Sevilla. En 1975, las antiguas farolas de báculo fueron sustituidas por farolas fernandinas de fundición con tres brazos, acordes con la imagen histórica del entorno.

Su aspecto actual se caracteriza por la amplitud de la calzada y de las aceras, así como por la presencia de abundante vegetación. Junto al parque se extiende una franja de albero flanqueada por dos hileras de castaños de Indias. La plantación de árboles en este recorrido cuenta con antecedentes documentados: en 1614, los franciscanos del convento de San Diego obtuvieron autorización para plantar ejemplares en el camino que comunicaba su establecimiento con la Puerta de Jerez. De este modo, el arbolado ha formado parte de la identidad del lugar durante más de cuatro siglos.

Vista general

Vista general

A la Izquierda el Palacio de san Telmo

A la derecha la Universidad

La calle se encuentra delimitada por las verjas y cerramientos de tres espacios históricos: los jardines del palacio de San Telmo, una parte del antiguo foso de la Fábrica de Tabacos y los jardines conocidos popularmente como la Madrina. Este último nombre se asocia a un sencillo pabellón rodeado de vegetación, que tuvo diversos usos a lo largo del siglo XX, entre ellos el de colegio para niñas ciegas y, posteriormente, el de sede de la Hemeroteca Municipal, antes de su traslado a la calle Almirante Apodaca.

Entre los elementos arquitectónicos más destacados del entorno figuran las fachadas posteriores de la antigua Fábrica de Tabacos, edificio monumental diseñado por Sebastián Van der Borcht y concluido en 1771, y del Hotel Alfonso XIII, proyectado por José Espiau y Muñoz e inaugurado en 1929 con motivo de la Exposición Iberoamericana. También merece atención la fachada septentrional del palacio de San Telmo, donde se encuentra una serie de doce esculturas de sevillanos ilustres realizadas en 1895 por Antonio Susillo. En la década de 1960 se construyó un puente sobre el foso para facilitar el acceso a las dependencias universitarias, actualmente vinculadas a la Facultad de Filología.

La vía, que originalmente constituía el comienzo del camino hacia Jerez, adquirió progresivamente carácter urbano. Durante el último tercio del siglo XIX fue también terminal de una línea de tranvías que partía de la calle Hernando Colón y atravesaba la Puerta de Jerez. Hasta 1946 formó parte de la cañada del Juncal, itinerario pecuario que discurría por la calle San Fernando. Desde la década de 1970 soporta un intenso tráfico rodado en sentido único, procedente de distintos sectores del centro y oeste de la ciudad.

La calle Palos de la Frontera conserva así la memoria de una antigua vía de comunicación transformada por la presencia de conventos, instituciones educativas, edificios fabriles y espacios ajardinados. Su trazado curvo, el arbolado histórico, el pavimento de adoquines y la proximidad de algunos de los edificios más representativos de la Sevilla contemporánea la convierten en un lugar donde confluyen la historia urbana, la arquitectura y la evolución de los espacios públicos de la ciudad.

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