sábado, 17 de octubre de 2026

AREA CENTRO 1

Calle san Fernando.

La calle San Fernando, situada en el casco histórico de Sevilla, comunica la Puerta de Jerez con el Prado de San Sebastián y constituye uno de los ejemplos más significativos de la transformación urbanística experimentada por la ciudad durante el siglo XVIII. Su apertura estuvo estrechamente vinculada a la construcción de la Real Fábrica de Tabacos, una de las grandes empresas industriales impulsadas por la Corona, y supuso la modificación de un sector que hasta entonces había estado condicionado por las murallas almohades, los terrenos del Alcázar y el cauce del arroyo Tagarete.

Antes de la creación de esta vía, la zona presentaba una configuración muy diferente. Al norte de la muralla se extendía la Huerta de la Alcoba, perteneciente al recinto del Alcázar, con árboles frutales, álamos y construcciones auxiliares. Al sur se encontraba el Prado de San Sebastián, un espacio abierto utilizado tradicionalmente como zona de pasto y sometido a las inundaciones periódicas del Tagarete y del Guadalquivir. La muralla, levantada durante la expansión del recinto defensivo almohade entre los siglos XII y XIII, discurría aproximadamente por el eje de la actual calle.

La transformación comenzó a adquirir importancia con la construcción del Colegio de San Telmo (Leer mas), iniciada a finales del siglo XVII, y se intensificó con las obras de la Real Fábrica de Tabacos (Leer mas), desarrolladas entre 1725 y 1771 bajo el reinado de Fernando VI. La necesidad de facilitar el acceso de trabajadores, mercancías y servicios a la nueva factoría impulsó la apertura de la calle sobre terrenos de la huerta del Alcázar. Para hacer posible esta operación fue necesario modificar el sistema defensivo, eliminar parte de las estructuras de la muralla y encauzar y cubrir el arroyo Tagarete.

La nueva vía recibió inicialmente distintas denominaciones, entre ellas calle Nueva, Nueva del Tabaco y Nueva de San Fernando. Aunque en un primer momento llegó a rotularse como Real de San Carlos, esta denominación tuvo escasa duración. Finalmente se consolidó el nombre de San Fernando, en homenaje al rey Fernando III el Santo, conquistador de Sevilla en 1248. En el siglo XIX se propuso sustituirlo por Fernando VI, en reconocimiento al monarca que había impulsado la construcción de la Fábrica de Tabacos, pero la iniciativa no prosperó.

En 1759 se construyó, en el extremo oriental de la calle, la llamada Puerta Nueva o de San Fernando (Leer mas), que permitía la comunicación con el Prado de San Sebastián. La puerta completaba el trazado de la nueva vía, que quedaba delimitada por la muralla y por las viviendas levantadas para alojar a los empleados de la fábrica. Estas casas, de dos plantas y composición relativamente uniforme, formaban una de las primeras actuaciones residenciales planificadas en aquel sector de Sevilla. De aquel conjunto dieciochesco se conservan algunos testimonios, aunque muy transformados.

La calle adquirió una creciente importancia durante el siglo XIX. La celebración de la Feria de Abril en el Prado de San Sebastián, desde 1847, y la posterior construcción de la estación ferroviaria de San Bernardo reforzaron su función como eje de comunicación entre el centro urbano y los espacios situados al sur de la ciudad. También se convirtió en un itinerario habitual para quienes acudían a las actividades recreativas del Prado y a los establecimientos que animaban la zona durante las noches de verano.

Cuando la Feria se celebraba en el Prado de san Sebastián llegaba a la calle san Fernando, más estrecha que en la actualidad

Calle san Fernando en tiempos de feria con arcos de globos a gas. A la izquierda lo que fue la Caseta Municipal en un edificio con aire inglés. Fotografía de Ramón Almela

El crecimiento urbano y las nuevas necesidades de circulación favorecieron la desaparición de las antiguas fortificaciones. La Puerta de Jerez (Leer mas) fue derribada en 1864 y, en 1868, se demolieron el lienzo de muralla y la Puerta Nueva. Sin embargo, estas actuaciones no produjeron inmediatamente la ampliación de la calzada, pues el límite con los terrenos de la fábrica quedó marcado por una verja de hierro. Entre 1919 y 1923, esta se desplazó hacia el sur, permitiendo ensanchar la vía y establecer una alineación más próxima a la actual.

Calle San Fernando. Finales del siglo XIX

El Rey Alfonso XIII acompañado del Duque de Alba cruzando la calle San Fernando prácticamente en la Pasarela. Mediados de la década de 1.910.

La transformación de la calle continuó durante el siglo XX y estuvo acompañada de una prolongada controversia urbanística. En 1945, el alcalde Rafael Medina, duque de Medinaceli, propuso ampliar su anchura de quince a veinticinco metros, una intervención que habría afectado a los jardines de la Fábrica de Tabacos y a los terrenos del Hotel Alfonso XIII. La iniciativa dio lugar a un intenso debate en el que participaron el Ayuntamiento, la Universidad, los organismos responsables del patrimonio, las instituciones académicas y profesionales, los medios de comunicación y los propietarios de las viviendas afectadas.

Calle san Fernando en el año 1950

Las propuestas contemplaron distintas soluciones para ensanchar la calle, desde el retranqueo de los jardines del Alcázar hasta la modificación de las alineaciones de las viviendas y la ocupación parcial de terrenos universitarios. En 1964 se levantó un muro de ladrillo y pilares de hormigón entre el Alcázar y las traseras de las casas. Posteriormente, en 1972, se aprobó un proyecto del arquitecto Rafael Manzano que planteaba regularizar las alineaciones, conservar los inmuebles de mayor interés y recuperar, mediante un ensanche, la memoria de la antigua plazuela situada frente a la fábrica. Las protestas y las dificultades administrativas frenaron parte de las actuaciones previstas. La renovación posterior del caserío, mediante nuevas construcciones y rehabilitaciones, explica la diversidad arquitectónica que presenta actualmente la calle.

Calle san Fernando

Dos grandes conjuntos monumentales definen buena parte de su paisaje. El primero es la Real Fábrica de Tabacos (Leer mas). Durante décadas, el edificio fue uno de los principales centros manufactureros de España y llegó a emplear a numerosas mujeres, las célebres cigarreras sevillanas. Tras su etapa como instalación industrial y su posterior uso militar parcial, el inmueble pasó a albergar, desde mediados del siglo XX, distintas dependencias de la Universidad de Sevilla, entre ellas el Rectorado y varias facultades.

El segundo gran edificio es el Hotel Alfonso XIII (Leer mas), levantado sobre los antiguos jardines del Teatro Eslava (Leer mas) para alojar a personalidades durante la Exposición Iberoamericana de 1929. Su fachada hacia la calle San Fernando contribuye de manera decisiva a la imagen monumental de este tramo urbano.

La calle está flanqueada en su margen izquierda por casas que, desde su construcción en el s. XVIII, tuvieron gran homogeneidad. Eran de dos plantas, de traza dieciochesca de tipo medio y sirvieron como residencia de los directivos de la fábrica. De entre ellas merecen destacarse la numero 1, con portada resaltada y balcón con jambas y guardapolvos de pizarra, y la numero 17, también dieciochesca y restaurada recientemente. El resto son de finales del s. XIX y principios del s. XX, con tres plantas y miradores. Las construidas recientemente son de cuatro plantas y están rematadas con buhardillas en las que se abren mansardas.

La calle también conserva el recuerdo de una intensa vida social y laboral. Durante buena parte de los siglos XIX y XX, la entrada y salida de las trabajadoras de la Fábrica de Tabacos constituía una de sus escenas cotidianas más características. La actividad de las cigarreras, con su particular ambiente humano y sus contrastes sociales, inspiró a Prosper Mérimée para escribir la novela Carmen, convertida posteriormente en argumento de la célebre ópera de Georges Bizet.

Calle san Fernando por el año 1900 con un pequeño grupo de Cigarreras

A lo largo del tiempo, San Fernando ha sido asimismo lugar de paso de comitivas oficiales, tropas y visitantes ilustres, además de escenario de manifestaciones políticas, sindicales y estudiantiles, especialmente durante los últimos años de la dictadura franquista y la transición democrática. Su proximidad a los centros universitarios ha favorecido la instalación de librerías, cafeterías y otros establecimientos que mantienen viva la actividad cotidiana.

En la actualidad, la calle San Fernando constituye un espacio de encuentro entre distintas etapas de la historia sevillana. Su trazado rectilíneo, sus edificios monumentales, los restos de su arquitectura residencial y la presencia de la Universidad muestran la evolución de un sector que pasó de ser un espacio periférico, definido por huertas, murallas y cauces de agua, a convertirse en una de las principales conexiones entre el centro histórico, la Puerta de Jerez y el Prado de San Sebastián. Su fisonomía actual es, en definitiva, el resultado de casi tres siglos de transformaciones urbanas, económicas y sociales.

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