AREA CENTRO 1
Glorieta de San Diego.
La
glorieta de San Diego se encuentra en el extremo norte del parque de María
Luisa, en un punto estratégico donde confluyen las avenidas de María Luisa, del
Cid y de Portugal, así como las calles de Palos de la Frontera e Isabel la
Católica. Su nombre recuerda al antiguo convento franciscano de San Diego de
Alcalá (Leer
mas), establecido en este lugar a finales del siglo XVI y
desaparecido en el siglo XIX.
El
convento, ocupado por frailes franciscanos descalzos, sufrió frecuentes
inundaciones que obligaron a sus moradores a abandonarlo en 1784.
Posteriormente, sus dependencias pasaron a manos del industrial inglés Nathan
Wetherell, quien instaló una fábrica de curtidos que llegó a dar trabajo a
cientos de operarios. A mediados del siglo XIX, el duque de Montpensier
incorporó los terrenos a las propiedades vinculadas al palacio de San Telmo,
destinándolos a caballerizas y otras dependencias. La transformación
urbanística de la zona, impulsada por la cesión de terrenos de la infanta María
Luisa de Borbón para crear un parque público, condujo a la desaparición de las
antiguas instalaciones y a la apertura de nuevas vías.
Por su proximidad a la estatua del Cid, se conoce
impropiamente con este nombre, a cuya confusión contribuye un rótulo de la
época de la Exposición de 1929: "Glorieta del Cid".
La glorieta adquirió su configuración monumental con
motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929, al convertirse en uno de los
principales accesos al recinto expositivo y para abrir una nueva vía que
comunicara con el paseo de las Delicias, y dotar a Sevilla de un gran parque.
Aníbal González, que era el
arquitecto jefe de la muestra, estuvo planteando diversas opciones para ese
entorno desde 1911, pero Aníbal González dimitió y el proyecto definitivo fue realizado por el arquitecto
Vicente Traver y Tomás entre 1927 y 1928, después de que se abandonaran otras
propuestas anteriores. El conjunto se concibió como una entrada monumental de
trazado semicircular, delimitada por una verja de hierro y pilares de piedra y
ladrillo, con remates ornamentales de inspiración barroca.
Vista
General
Detalle
de uno de los pilares
En el centro se
dispuso una fuente monumental bajo una estructura de tres arcos de medio punto,
de los cuales el central destaca por sus mayores dimensiones.
Fuente monumental
Detalle
En el vano central se encuentra la figura alegórica de
Hispania, obra de Manuel Delgado Brackenbury, que representa a España mediante
una figura femenina de porte solemne, coronada y vestida con túnica y manto.
Junto a ella aparecen el escudo español y un león que apoya una de sus patas
sobre el globo terráqueo, símbolos asociados a la monarquía y al poder
histórico de la nación.
Figura
alegórica de Hispania
Detalle
del escudo y del león
A ambos lados se sitúan dos esculturas realizadas por
Enrique Pérez Comendador, que representan las riquezas material y espiritual de
Sevilla. La primera, situada a la izquierda según se contempla el monumento,
sostiene frutos, un racimo de uvas y espigas de trigo, alusiones a la
fertilidad de la tierra y a la prosperidad agrícola.
Imagen de la riqueza material de Sevilla
La segunda porta una pequeña imagen de la Inmaculada
Concepción, evocación de la profunda devoción mariana de la ciudad y de su
histórica defensa de este dogma.
Imagen de la riqueza espiritual de Sevilla
Detalle de la Inmaculada
Ambas figuras, de inspiración clásica, completan el
mensaje simbólico del monumento: una Sevilla que ofrece al visitante tanto sus
recursos y prosperidad como su tradición religiosa y cultural.
La fuente, integrada en el basamento, presenta un
surtidor con un rostro masculino barbado que vierte el agua sobre una concha,
desde la que cae a una taza inferior. Este recurso ornamental, heredero de la
tradición de las fuentes renacentistas y barrocas, aporta movimiento al
conjunto y suaviza la monumentalidad de la arquitectura.
Fuente
Detalle
El Casino de la Exposición, que se encuentra en las
inmediaciones, formó parte del pabellón de Sevilla en la Exposición
Iberoamericana y fue construido por Vicente Traver entre 1925 y 1928 (Leer mas).
Teatro
Lope de Vega y Casino de la Exposición
También delimitan este espacio el pabellón de Portugal,
el de Información (1929), transformado posteriormente en restaurante-bar La
Raza y e l quiosco-bar Citroën.
Pabellón
de Portugal
El bar Citroën surgió como un quiosco acristalado
durante la Exposición Iberoamericana, con un diseño ligero similar a otros del
recinto, tanto del parque de María Luisa como de los jardines de Murillo.
Inicialmente se llamaba el quiosco de la Quinta de Goya.
Allí solía frecuentar Mariano Terry, un pionero en
el mundo de la automoción cuando entonces aún apenas había concesionarios de
coches. Y allí se reunía con los posibles clientes para cerrar las
importaciones, y tratos relacionados con el negocio. De esta forma el local fue
casi un punto de venta de la marca francesa en Sevilla, siendo conocido
popularmente por todo el mundo como “El bar Citroën”.
En los años cincuenta, se transformó en un espacio
de espectáculos flamencos, bajo el nombre de “Andalucía de noche”. Allí
actuaron artistas renombrados como Marujita Rodríguez, Anita Mayorga y Antonio
Machín. En 1961 se añadió una construcción anexa que llegó a albergar oficinas
municipales, como la Comisión de Asistencia Social; también fue sede de la
Oficina de Información al Consumidor. Durante la Feria de Abril de 1972, la
azotea del edificio auxiliar fue convertida en una caseta, una novedad
histórica para esa celebración que ese año aún se realizaba en el Prado de San
Sebastián.
El cierre definitivo se produjo el 13 de abril de
2021, tras el fallecimiento del propietario Benito González Yáñez. La familia
anunció el cese tras casi 92 años de actividad.
Actualmente vuelve a reabrirse como
Restaurante-Café La Raza.

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