domingo, 18 de octubre de 2026

AREA CENTRO 1

Glorieta de San Diego.

La glorieta de San Diego se encuentra en el extremo norte del parque de María Luisa, en un punto estratégico donde confluyen las avenidas de María Luisa, del Cid y de Portugal, así como las calles de Palos de la Frontera e Isabel la Católica. Su nombre recuerda al antiguo convento franciscano de San Diego de Alcalá (Leer mas), establecido en este lugar a finales del siglo XVI y desaparecido en el siglo XIX.

El convento, ocupado por frailes franciscanos descalzos, sufrió frecuentes inundaciones que obligaron a sus moradores a abandonarlo en 1784. Posteriormente, sus dependencias pasaron a manos del industrial inglés Nathan Wetherell, quien instaló una fábrica de curtidos que llegó a dar trabajo a cientos de operarios. A mediados del siglo XIX, el duque de Montpensier incorporó los terrenos a las propiedades vinculadas al palacio de San Telmo, destinándolos a caballerizas y otras dependencias. La transformación urbanística de la zona, impulsada por la cesión de terrenos de la infanta María Luisa de Borbón para crear un parque público, condujo a la desaparición de las antiguas instalaciones y a la apertura de nuevas vías.

Por su proximidad a la estatua del Cid, se conoce impropiamente con este nombre, a cuya confusión contribuye un rótulo de la época de la Exposición de 1929: "Glorieta del Cid".

La glorieta adquirió su configuración monumental con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929, al convertirse en uno de los principales accesos al recinto expositivo y para abrir una nueva vía que comunicara con el paseo de las Delicias, y dotar a Sevilla de un gran parque.

Aníbal González, que era el arquitecto jefe de la muestra, estuvo planteando diversas opciones para ese entorno desde 1911, pero Aníbal González dimitió y el proyecto definitivo fue realizado por el arquitecto Vicente Traver y Tomás entre 1927 y 1928, después de que se abandonaran otras propuestas anteriores. El conjunto se concibió como una entrada monumental de trazado semicircular, delimitada por una verja de hierro y pilares de piedra y ladrillo, con remates ornamentales de inspiración barroca.

Vista General 

Detalle de uno de los pilares

En el centro se dispuso una fuente monumental bajo una estructura de tres arcos de medio punto, de los cuales el central destaca por sus mayores dimensiones.

Fuente monumental

Detalle

En el vano central se encuentra la figura alegórica de Hispania, obra de Manuel Delgado Brackenbury, que representa a España mediante una figura femenina de porte solemne, coronada y vestida con túnica y manto. Junto a ella aparecen el escudo español y un león que apoya una de sus patas sobre el globo terráqueo, símbolos asociados a la monarquía y al poder histórico de la nación.

Figura alegórica de Hispania

Detalle del escudo y del león

A ambos lados se sitúan dos esculturas realizadas por Enrique Pérez Comendador, que representan las riquezas material y espiritual de Sevilla. La primera, situada a la izquierda según se contempla el monumento, sostiene frutos, un racimo de uvas y espigas de trigo, alusiones a la fertilidad de la tierra y a la prosperidad agrícola. 

Imagen de la riqueza material de Sevilla

La segunda porta una pequeña imagen de la Inmaculada Concepción, evocación de la profunda devoción mariana de la ciudad y de su histórica defensa de este dogma. 

Imagen de la riqueza espiritual de Sevilla

Detalle de la Inmaculada

Ambas figuras, de inspiración clásica, completan el mensaje simbólico del monumento: una Sevilla que ofrece al visitante tanto sus recursos y prosperidad como su tradición religiosa y cultural.

La fuente, integrada en el basamento, presenta un surtidor con un rostro masculino barbado que vierte el agua sobre una concha, desde la que cae a una taza inferior. Este recurso ornamental, heredero de la tradición de las fuentes renacentistas y barrocas, aporta movimiento al conjunto y suaviza la monumentalidad de la arquitectura.

Fuente

Detalle

Detalle

El Casino de la Exposición, que se encuentra en las inmediaciones, formó parte del pabellón de Sevilla en la Exposición Iberoamericana y fue construido por Vicente Traver entre 1925 y 1928 (Leer mas). 

Teatro Lope de Vega y Casino de la Exposición

También delimitan este espacio el pabellón de Portugal, el de Información (1929), transformado posteriormente en restaurante-bar La Raza y e l quiosco-bar Citroën.

Pabellón de Portugal

El bar Citroën surgió como un quiosco acristalado durante la Exposición Iberoamericana, con un diseño ligero similar a otros del recinto, tanto del parque de María Luisa como de los jardines de Murillo. Inicialmente se llamaba el quiosco de la Quinta de Goya.

Allí solía frecuentar Mariano Terry, un pionero en el mundo de la automoción cuando entonces aún apenas había concesionarios de coches. Y allí se reunía con los posibles clientes para cerrar las importaciones, y tratos relacionados con el negocio. De esta forma el local fue casi un punto de venta de la marca francesa en Sevilla, siendo conocido popularmente por todo el mundo como “El bar Citroën”.

En los años cincuenta, se transformó en un espacio de espectáculos flamencos, bajo el nombre de “Andalucía de noche”. Allí actuaron artistas renombrados como Marujita Rodríguez, Anita Mayorga y Antonio Machín. En 1961 se añadió una construcción anexa que llegó a albergar oficinas municipales, como la Comisión de Asistencia Social; también fue sede de la Oficina de Información al Consumidor. Durante la Feria de Abril de 1972, la azotea del edificio auxiliar fue convertida en una caseta, una novedad histórica para esa celebración que ese año aún se realizaba en el Prado de San Sebastián.

El cierre definitivo se produjo el 13 de abril de 2021, tras el fallecimiento del propietario Benito González Yáñez. La familia anunció el cese tras casi 92 años de actividad.

Actualmente vuelve a reabrirse como Restaurante-Café La Raza.

Bar Citroën (ver) (CC BY 3.0)

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