AREA CENTRO 1
Palacio Yanduri.
Situado en la plaza de la Puerta de Jerez, en la esquina con
la calle san Gregorio, en uno de los enclaves más representativos del centro
histórico de Sevilla, el Palacio de Yanduri constituye uno de los ejemplos más
singulares de arquitectura residencial de comienzos del siglo XX. Su
monumentalidad y la influencia de la arquitectura francesa lo distinguen del
caserío tradicional sevillano y lo convierten en un testimonio de las transformaciones
arquitectónicas que experimentó la ciudad en el tránsito del siglo XIX al XX.
Palacio
de Yanduri
En este lugar se levantaba una residencia vinculada a los
Vicentelo de Leca, señores de Cantillana y propietarios relacionados con el
antiguo linaje de los condes de Cantillana. Durante el siglo XIX, pasó a
utilizarse como sede de la Intendencia Militar, con dependencias
administrativas, almacenes y viviendas.
El solar guarda una estrecha relación con la biografía
de Vicente Aleixandre, uno de los grandes representantes de la poesía española
contemporánea. El poeta nació en Sevilla el 26 de abril de 1898, cuando sus
padres, Cirilo
y Elvira, residían en el antiguo inmueble
ocupado por la Intendencia Militar junto con sus abuelos maternos, Antonino Merlo, intendente
general, y Estefanía García de Pruneda. Por tanto, aunque suele
afirmarse que el Palacio de Yanduri fue su casa natal, conviene precisar que
Aleixandre vino al mundo en la construcción anterior, que fue demolida para
levantar el edificio actual. Una placa conmemorativa recuerda esta vinculación
del lugar con el escritor, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en
1977.
Placa
de Vicente Aleixandre
La construcción del palacio actual fue promovida por Pedro
de Zubiria e Ybarra y su esposa, María Teresa Parladé y Heredia, marqueses de
Yanduri. El matrimonio pertenecía a los círculos de la alta sociedad de la
época y estaba relacionado, por vía familiar, con algunas de las principales
familias acomodadas de Sevilla. María Teresa era hija de Andrés Parladé y
Sánchez de Quirós, II conde de Aguiar, y hermana de Andrés Parladé Heredia, residentes
entonces en la actual casa Guardiola (leer mas).
Las obras
comenzaron entre 1901 y 1902 y concluyeron en 1904. El proyecto inicial se
atribuye al maestro de obras Antonio Rey y Pozo, cuya muerte impidió que
pudiera completarlo. La dirección fue asumida posteriormente por el arquitecto
Jacobo Galí y Lassaleta, que se encargó de finalizar el edificio. Para su
diseño se tomaron como referencia modelos franceses, siguiendo una tendencia en
la arquitectura sevillana de finales del siglo XIX y principios del XX.
La muerte de los marqueses, que no tuvieron descendencia,
determinó un nuevo destino para el inmueble. Tras el fallecimiento de María
Teresa Parladé y Heredia en 1933, sus bienes quedaron sujetos a las
disposiciones testamentarias que dieron origen a la Fundación Yanduri.
Fundación
Yanduri
La institución debía perpetuar la memoria de sus fundadores
mediante actividades benéficas y sociales, con especial atención a la
protección de niñas huérfanas y a la creación de espacios destinados a la
formación y al trabajo. La fundación contemplaba, entre otros fines, la
asistencia a huérfanas de padre y madre y el establecimiento de un taller de
confección de ropa.
Sin embargo, el estallido de la Guerra Civil española alteró
profundamente el destino del edificio. En agosto de 1936, el palacio fue
requisado y utilizado como residencia de Francisco Franco durante su primera
estancia en Sevilla tras la sublevación militar de julio. En sus dependencias
se instaló también el cuartel general de los sublevados, convirtiendo
temporalmente la antigua residencia aristocrática en un centro de operaciones
militares y políticas.
El
general Franco y el Teniente General Yagüe saliendo del Cuartel General
instalado en la Casa Yanduri
Este episodio quedó recogido en una lápida conmemorativa que
se colocó en la fachada por acuerdo del Ayuntamiento de Sevilla, fechada el 16
de julio de 1964. En ella se recordaba el establecimiento del primer cuartel
general de Franco en el inmueble el 7 de agosto de 1936. La placa fue retirada
en 2017, en el contexto de las actuaciones relacionadas con la memoria
histórica.
Lápida
conmemorativa del establecimiento del Primer Cuartel General de Franco
Una vez finalizada la contienda, el palacio fue cedido a las
Hijas de la Caridad, que establecieron allí una comunidad religiosa y
desarrollaron actividades educativas y asistenciales. Así, durante una etapa
albergó un colegio femenino, además de dependencias residenciales para las
religiosas y un obrador dedicado a la confección de ropa blanca. De esta
manera, la antigua mansión aristocrática adquirió una función social y
educativa, en consonancia con los fines benéficos previstos por sus fundadores.
A finales de los años setenta y comienzos de los ochenta, el edificio dejó de cumplir con normalidad estas funciones y atravesó una etapa de abandono y deterioro. Se plantearon distintas posibilidades para su reutilización, entre ellas su eventual conversión en sede de instituciones públicas, aunque esas iniciativas no llegaron a materializarse.
Finalmente, el
Banco Santander promovió su recuperación para instalar en él dependencias
bancarias. Las obras de rehabilitación permitieron acondicionar los espacios
interiores y recuperar el inmueble después de años de deterioro. Desde 1987, el
palacio ha estado vinculado a esta entidad financiera, que lo utiliza como sede
bancaria.
El Palacio de
Yanduri forma parte, además, de un reducido conjunto de construcciones
sevillanas en las que se reconoce una influencia francesa particularmente
marcada. En este ámbito pueden citarse también la Casa de las Sirenas, en la
Alameda de Hércules, y la Casa Rosa, conocida históricamente como Villa
Eugenia. Estos edificios muestran que la arquitectura residencial sevillana de
finales del siglo XIX y comienzos del XX no siguió una única orientación
estética, sino que incorporó diferentes modelos europeos antes de la
consolidación del regionalismo.
Entre los
elementos más reconocibles de su composición destacan las ventanas circulares,
las balaustradas y los marcos clásicos de puertas y vanos.
El acceso se
realiza a través de un gran arco de medio punto que conduce a un apeadero,
espacio destinado a facilitar la llegada de carruajes y la entrada de los
visitantes. Esta disposición responde a las necesidades de una residencia
aristocrática de comienzos del siglo XX, en la que la circulación de vehículos
y personas debía integrarse en la organización doméstica. El edificio estaba
concebido para combinar la vida privada de sus propietarios con las funciones
representativas propias de su posición social.
Detalle de la puerta
de acceso
Detalle del Apeadero
El patio principal destaca por sus columnas y la presencia de la fuente central que constituye uno de los elementos ornamentales más destacados de su espacio interior.
El
conjunto escultórico, de tonalidad oscura, contrasta con la luminosidad de la
arquitectura que lo rodea y con la blancura de las columnas, las bóvedas y el
pavimento marmóreo, convirtiéndose en el principal foco visual del patio.
La obra
presenta una composición vertical y ascendente, organizada en torno a un
pedestal escalonado de planta cuadrangular, decorado con motivos vegetales y
relieves ornamentales. Sobre él se dispone un grupo de figuras femeninas de
cuerpo entero, realizadas en un material oscuro, ataviadas con largos paños que
se adaptan a sus cuerpos. Los pliegues de los vestidos, los cabellos recogidos
y la idealización de los rostros responden a un lenguaje escultórico de
tradición clasicista, habitual en la ornamentación de edificios representativos
de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Sobre las
figuras se eleva un soporte central que sostiene una gran taza circular, de
perfil escalonado y decoración acanalada. La taza culmina en un recipiente
circular más pequeño, que completa la estructura escalonada de la fuente. El
conjunto se encuentra rodeado por un pilón circular de mármol claro, integrado
en el pavimento del patio. La combinación de la piedra blanca con la escultura
oscura establece un contraste cromático muy acusado, que permite contemplar la
fuente como una pieza autónoma dentro del espacio arquitectónico.
Detalle del patio
con la fuente central
Detalle de la fuente
Detalle del rostro
de las figuras femeninas
Una de las particularidades más interesantes del palacio es
su conexión histórica con el Real Alcázar a través de la Huerta de la Alcoba,
espacio en el que posteriormente se configuró el denominado Jardín Inglés.
Según la tradición, esta comunicación permitía a la reina Victoria Eugenia
visitar a la marquesa de Yanduri sin necesidad de salir al espacio público. La
relación entre ambas mujeres habría favorecido la existencia de este acceso,
que vinculaba la residencia privada con el recinto palaciego. Más allá de la
anécdota, esta conexión ilustra la proximidad entre determinados círculos
aristocráticos y la Casa Real, así como la importancia de los jardines y pasos
privados en la organización de las grandes propiedades de la época.
Patio
en contacto con el Real Alcázar
Al
fondo la puerta de comunicación con el Real Alcázar
Detalles de
Detalles
Otras
paredes del patio
Detalles del fondo de la galería
Por la escalera de mármol se accede a la primera planta
donde se observan esculturas y tapices y se accede a la capilla.
Detalles
de la Escalera
Tapices
Esculturas
No tengo información sobre la capilla en la que destaca la
cúpula y el altar principal con una pintura de la Sagrada Familia.
Detalle
de la cúpula
Visión
frontal de la capilla
Detalle
del cuadro de la Sagrada Familia
Visión
del lateral derecho de la capilla
Detalle
del Éxtasis de santa Tersa ¿?
San
José con el Niño
Visión
del lateral izquierdo de la capilla
Detalle
del Ángel de la Guarda. Copia de Murillo
Detalle
de san Antonio
San
Cristóbal
La
Santísima Trinidad
En definitiva, el Palacio de Yanduri es mucho más que una
residencia señorial de fachada elegante. Su historia reúne la memoria de los
antiguos propietarios del solar, el nacimiento de Vicente Aleixandre, las
aspiraciones de la aristocracia de principios del siglo XX, los acontecimientos
de la Guerra Civil y la posterior transformación del inmueble en espacio
educativo y bancario.
Detalle de un tapiz
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